Trump cambia de nuevo la agenda ambiental: luz verde para que los 4×4 puedan circular por áreas naturales
La orden de Trump rescinde dos decretos que limitaban los 4x4 en tierras federales desde los años 70
Las agencias federales deberán revisar normas que restringían el acceso a parques y refugios naturales

Trump ha firmado una orden ejecutiva que elimina décadas de restricciones al uso de vehículos 4×4 y otros todoterreno en las tierras federales de Estados Unidos. La medida revoca normas medioambientales vigentes desde los años setenta y abre parques nacionales, bosques y refugios de vida silvestre al tráfico de motocicletas, cuatrimotos y vehículos fuera de carretera operados por empleados del Gobierno federal.
La orden rescinde dos decretos presidenciales anteriores que obligaban a las agencias federales a limitar la circulación de los 4×4 en zonas donde pudieran afectar a la fauna, el paisaje o generar conflictos con otros usuarios. La Casa Blanca argumentó que esas normas son obsoletas, contienen criterios «vagos y subjetivos» y han retrasado proyectos energéticos, forestales y de infraestructura.
Desregulación como eje
La medida es coherente con la agenda que Trump ha impulsado desde su regreso a la Casa Blanca, centrada en la desregulación ambiental y la expansión de actividades productivas en territorios públicos. El presidente ha hecho del acceso múltiple a las tierras federales una de las señas de identidad de su segundo mandato.
Los departamentos del Interior y de Agricultura, junto a otras agencias federales, deberán ahora revisar y eliminar las regulaciones derivadas de esos decretos. El objetivo declarado es ampliar el uso múltiple de las tierras federales, un concepto que combina explotación económica, acceso recreativo y gestión de recursos naturales.
Qué son las tierras federales
Las tierras federales incluyen parques nacionales, bosques, refugios de vida silvestre y otras áreas públicas administradas por el Gobierno estadounidense. Se destinan a fines de conservación, recreación y actividades económicas como la explotación forestal, minera y energética.
Cubren alrededor del 28% del territorio estadounidense según el Servicio Geológico de EEUU, pero en estados del oeste como Nevada, Utah o Idaho esa proporción supera el 50%. Esta distribución convierte la decisión en una de las medidas con mayor impacto territorial de la administración Trump.
Impacto en ecosistemas
Organizaciones conservacionistas han expresado su preocupación ante el posible deterioro de ecosistemas frágiles. Los vehículos todoterreno pueden provocar erosión, compactación del suelo, perturbación de fauna silvestre y daños en vegetación autóctona, especialmente en zonas desérticas o de montaña con escasa capacidad de regeneración.

La orden llega semanas después de que la administración impulsara otras medidas de apertura en tierras federales: agilización de permisos para extracción de petróleo, gas y carbón, y revisión de planes de gestión de bosques nacionales. El conjunto de estas decisiones dibuja una política ambiental radicalmente distinta a la de la administración Biden.
La victoria del sector motorizado
Desde el sector recreativo motorizado, la orden ha sido recibida como una victoria largamente esperada. Asociaciones de usuarios de vehículos 4×4 y todoterreno llevan años reclamando mayor acceso a tierras federales, argumentando que las restricciones eran desproporcionadas y penalizaban actividades turísticas y económicas legítimas en zonas rurales.
La medida de Trump por los 4×4 también instruye a las agencias federales a identificar otros reglamentos que puedan estar limitando innecesariamente el acceso o el uso productivo de los territorios públicos. Ello anticipa nuevas rondas de desregulación en los próximos meses, con las que Trump consolida una visión de las tierras federales como recurso económico antes que como patrimonio natural protegido.