Aves Orientación de las Palomas

Los científicos se quedan sorprendidos: hallan la brújula interna de las palomas en un lugar insospechado

El estudio, publicado en Science, demuestra que unas células inmunes en un órgano guían a las palomas como si fueran un GPS

Sin esas células, las palomas pierden la orientación cuando el cielo está nublado

palomas brújula
Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Las palomas mensajeras han fascinado a la humanidad durante siglos por su capacidad de regresar a casa desde cientos de kilómetros de distancia, pero nadie había logrado explicar con precisión cómo lo hacen.

Un nuevo estudio publicado en la revista Science señala que la clave está en un órgano interno: esta parte de las palomas alberga células inmunes cargadas de hierro que actúan como sensores del campo magnético terrestre y permiten a estas aves orientarse incluso sin ver el sol.

El hallazgo, liderado por investigadores del Instituto Max Planck de Comportamiento Animal (Alemania) junto con la Universidad de Bonn y la Universidad de Duisburg-Essen, redefine lo que se sabía sobre la navegación magnética en animales. Hasta ahora, las hipótesis apuntaban a los ojos o el pico como posibles detectores magnéticos, pero ninguna había obtenido respaldo experimental sólido.

El hígado, centro inesperado

El equipo examinó distintos órganos de las palomas en busca de propiedades magnéticas mediante dos técnicas avanzadas: magnetometría vibratoria y separación celular magnética. Analizaron ojos, pico, cerebro, bazo e hígado. El resultado fue contundente: el hígado concentraba con diferencia la mayor cantidad de hierro de todo el organismo.

Dentro del hígado, las responsables son unas células inmunes llamadas macrófagos. Su función habitual es descomponer los glóbulos rojos envejecidos, proceso que genera un acúmulo de hierro cristalizado en nanopartículas de óxido. Esas nanopartículas confieren a las células propiedades superparamagnéticas, es decir, la capacidad de reaccionar ante campos magnéticos externos.

Ibiza Palomas
Imagen de un bando de palomas.

Un GPS biológico en el hígado

Para comprobar si estas células influyen realmente en la navegación, el equipo entrenó a palomas mensajeras para regresar a su aviario en Constanza (Alemania) desde más de veinte kilómetros de distancia. A continuación, eliminaron los macrófagos hepáticos en un grupo de aves y compararon su rendimiento con el de palomas intactas.

Los resultados fueron reveladores: las palomas sin esos macrófagos del hígado perdían la orientación cuando el cielo estaba nublado. En cambio, cuando podía verse el sol, regresaban sin problema, probablemente guiándose por la posición solar. Esto demuestra que las palomas combinan al menos dos sistemas de navegación: uno basado en el sol y otro magnético, localizado precisamente en el hígado.

Una señal que viaja al cerebro

El siguiente interrogante era cómo esa información magnética captada en el hígado llega al cerebro para convertirse en orientación real. La microscopía electrónica ofreció la respuesta: los macrófagos ricos en hierro se sitúan en estrecha proximidad a fibras nerviosas dentro del hígado, lo que sugiere una vía directa de transmisión de la señal magnética hasta el sistema nervioso central.

Portada Palomas Science

«Estos hallazgos aportan la primera evidencia concreta de cómo el campo magnético terrestre puede percibirse dentro del cuerpo y trasladarse al cerebro para guiar el movimiento», señala la doctora Clivia Lisowski, primera autora del estudio, de la Universidad de Bonn. La investigadora subraya que nadie esperaba que células inmunes pudieran actuar como sensores de campos magnéticos.

Más allá de las palomas

El profesor Christian Kurts, codirector del estudio y director del Instituto de Medicina Molecular e Inmunología Experimental del Hospital Universitario de Bonn, destaca que los resultados revelan un mecanismo de percepción magnética completamente desconocido hasta ahora. «Lo que parece una intuición en la navegación de los pájaros puede tener en realidad una base física», añade el profesor Martin Wikelski, director del Instituto Max Planck de Comportamiento Animal.

Los investigadores apuntan que este mecanismo podría estar presente en otros animales que navegan sin recurrir a la luz, como los tiburones. Incluso abren la puerta a que los seres humanos puedan responder de alguna manera a los campos magnéticos a través de procesos aún no identificados. Para las palomas, en todo caso, queda claro que el hígado no es solo un órgano digestivo: es también una brújula biológica de precisión.

Ciencia que reescribe los libros

El estudio integra tres disciplinas —inmunología, física y ornitología— para responder una de las preguntas más antiguas de la biología animal. La revista Science lo publica el 28 de mayo de 2026, con financiación de la Fundación Alemana de Investigación y la Sociedad Max Planck. Quedan por resolver cuestiones sobre cómo el cerebro procesa exactamente esas señales magnéticas procedentes del hígado, una línea de investigación que ya está en marcha.

Las palomas mensajeras llevan milenios transportando mensajes a través de continentes. Ahora sabemos que su portentosa capacidad de orientación se apoya, en parte, en un mecanismo cuántico alojado en su hígado, un órgano que la ciencia jamás había considerado como sede de los sentidos.