Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.
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El incendio que se produjo en Tres Cantos en agosto de 2025 dejó un rastro inolvidable en el municipio madrileño por el fallecimiento de un vecino y por la virulencia con que las llamas devoraron los setos de arizónicas. En ese tórrido mes de agosto el fuego se propagó entre estas separaciones vegetales que dividían las parcelas de las viviendas a una velocidad pasmosa.
De aquel incendio se habló mucho de estos muros naturales, incluso el 112 de la Comunidad de Madrid dedicaba una publicación en su red social advirtiendo de este peligro y dando soluciones para evitar episodios dramáticos en las propiedades rodeadas de un «combustible» que convierte las casas en un infierno inesperado.
Ahora, a las puertas de una nueva temporada de incendios, la Comunidad de Madrid ha elaborado una campaña para concienciar sobre la propagación de incendios en estos setos de arizónicas altamente inflamables. Incluso ha anunciado una modificación de la Ley del Arbolado Urbano regional para facilitar la sustitución de esta especie por otras menos inflamables.
Cambio en la ley
La Comunidad de Madrid va a modificar su Ley del Arbolado Urbano, integrada en la futura Ley Forestal que se encuentra en tramitación, para facilitar el cambio de los setos de arizónicas por especies menos combustibles. El objetivo es retirar de los jardines un cerramiento vegetal que se ha revelado como un riesgo real ante el fuego.
Hasta que esa reforma se materialice, la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior trasladará a los ayuntamientos las evaluaciones del peligro que suponen estos elementos de cerramiento. Esas valoraciones se tendrán en cuenta en las autorizaciones de poda que soliciten los particulares.
🔥 ¿Sabías que las arizónicas favorecen la propagación del fuego?
Son plantas resinosas y extremadamente inflamables.
La Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112 (ASEM112) ha puesto en marcha una campaña informativa que se difundirá a través de las redes sociales institucionales del 112. Su director, Pedro Antonio Ruiz, la ha presentado en el parque Majalacabra de Las Rozas de Madrid.
En el mismo acto, efectivos del Cuerpo de Bomberos regional realizaron una exhibición para mostrar cómo se comportan estas plantas ante un incendio. «Una arizónica es como una antorcha», resumió el oficial de prevención Rafa Reyes.
Combustible oculto
El riesgo se esconde a simple vista. Bajo la capa exterior verde, las arizónicas acumulan ramas secas, hojas y resinas que arden con enorme facilidad. «Aunque aparentemente veamos que está verde, si miramos dentro está lleno de ramas y hojas secas», señaló Reyes.
Cuando el fuego alcanza estos cerramientos se produce una combustión muy rápida e intensa, con gran generación de calor. Las pavesas, pequeños fragmentos incandescentes, pueden desplazarse y prender toldos, pérgolas, vehículos o cubiertas de viviendas próximas.
La #ASEM112 presenta una campaña para concienciar sobre el riesgo de utilizar arizónicas, debido a su comportamiento en caso de incendio.
🔥 En su lugar, se recomienda el uso de hiedra o cualquier otro material que sea ignífugo.
— 112 Comunidad de Madrid (@112cmadrid) June 2, 2026
Cinco metros de margen
Los bomberos aconsejan mantener los setos a más de cinco metros de las edificaciones y alejar elementos combustibles como toldos, sombrillas, mobiliario exterior o vehículos. También desaconsejan los vallados de plástico o brezo por su elevada inflamabilidad.
El Cuerpo de Agentes Forestales, que también forma parte de la campaña, propone instalar cerramientos de materiales ignífugos o plantar especies más resistentes al fuego. Entre ellas figuran la hiedra, la madreselva, el jazmín estrella, el boj, el espino de fuego o el aligustre.
Proteger la vivienda
Como medida añadida, se recomienda que los cerramientos exteriores cuenten con un zócalo de ladrillo o mampostería de al menos un metro de altura, que actúe como barrera frente a los incendios de superficie. Conviene, además, no hacer barbacoas ni encender fuego cerca de estos setos, sobre todo en días de viento.
El Plan Especial de Protección Civil de Emergencia por Incendios Forestales de la Comunidad de Madrid (INFOMA) obliga a mantener una franja perimetral de 30 metros entre las viviendas y el terreno forestal, libre de vegetación seca y con el arbolado aclarado. Las parcelas sin edificar deben permanecer igualmente limpias de hierbas secas y restos vegetales.
Una especie foránea
Las arizónicas no son una planta de aquí. El ciprés de Arizona (Cupressus arizonica) es una conífera de la familia de las cupresáceas originaria del suroeste de Norteamérica, presente de forma natural en el sur de Estados Unidos y el norte de México.
Llegó a los jardines por su rapidez de crecimiento, su bajo coste y su capacidad para crear pantallas vegetales muy densas. Resiste la sequía, la contaminación urbana y casi cualquier suelo, y admite bien la poda, por lo que se popularizó como seto y como árbol de reforestación en zonas degradadas.
Un bombero de la Comunidad de Madrid hace una demostración con una rama de arizónica. (Foto: Comunidad de Madrid).
Alergia e invasión
Esa versatilidad esconde un reverso poco amable. La arizónica es una de las principales causantes de alergia respiratoria en invierno en el centro de España, ya que su polen, transportado por el viento, se libera durante meses, desde el otoño hasta la primavera.
A ese problema se suma su carácter potencialmente invasor. Un estudio de la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad del País Vasco, realizado en La Pedriza, demuestra que la arizónica regenera mejor, muere menos y resiste mejor las sequías extremas que los pinos autóctonos.
En un escenario de cambio climático, esa ventaja puede llevarla a desplazar a especies nativas como el pino silvestre. Aunque en España todavía no está catalogada como invasora, los investigadores advierten del riesgo de seguir plantando una especie foránea capaz de imponerse a los bosques propios.