Naturaleza
Animales

Los zoólogos no dan crédito: un experimento con monos en India confirma que se comunican intencionalmente con humanos pidiéndoles comida

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Los monos tienen una serie de habilidades que los distinguen de otros animales, pero lo que más sorprende es su habilidad para comunicarse. Según un estudio en la India, pueden hacerlo a conciencia para conseguir comida de los humanos.

Otro aspecto llamativo es que no estamos hablando de grandes primates, sino de unos monos pequeños conocidos como langures de Hanuman en el sur de Bengala Occidental. No es que pidan comida por inercia, sino que ajustan los gestos con el objetivo concreto de que las personas les hagan caso.

Esto es lo que defiende el estudio Begging with a Purpose? Testing Behavioural Hallmarks of First-Order Intentionality in Free-ranging Hanuman Langurs, firmado por Dishari Dasgupta, Shriparna Chattopadhyay, Sruti Banerjee, Pratyusha Adhikary, Akash Dutta, Manabi Paul y Anindita Bhadra, que analizó 360 ensayos entre pruebas experimentales y controles.

La ciencia prueba que unos monos de la India se comunican con humanos para pedir comida

Algunos simios saben imitar a los humanos y muchos pensaban que pedían comida a las personas de forma automática. Es decir, sin un control real de sus expresiones. Esta investigación pudo comprobar lo contrario.

Para demostrarlo los investigadores trabajaron con seis grupos de langures de Hanuman en regiones del sur de Bengala Occidental. Eran animales en libertad, acostumbrados a interactuar con personas y a recibir comida en entornos donde la fauna salvaje convive con las poblaciones locales.

En los ensayos experimentales, una persona mostraba un trozo de pan mientras levantaba un brazo durante 10 segundos. Después lo ocultaba otros 10 segundos.

Si el langur hacía algún gesto pidiendo alimento, recibía la comida. El control repetía la misma secuencia y el mismo gesto humano, pero con la mano vacía.

De esta manera tan básica pudieron comprobar si los animales reaccionaban simplemente ante la presencia de una persona o ante el movimiento del brazo, o si producían los gestos cuando el objetivo real, la comida, estaba disponible.

Los resultados que demuestran que los monos se comunican con los humanos

Lo más impresionante es que, en la condición con comida, los langures miraron al experimentador antes de acercarse en el 100% de los ensayos de todos los sitios. En los controles también hubo miradas, pero sin el mismo patrón de duración y respuesta.

De hecho, los gestos para pedir comida estuvieron ausentes en los controles, mientras que aparecieron con frecuencia en la condición experimental, entre el 76,7% y el 100% de los ensayos según el sitio.

También se acercaron mucho más cuando el pan estaba visible. El estudio recoge aproximaciones en el 76,7% al 100% de los ensayos experimentales, frente a registros casi nulos en los controles, entre el 0% y el 3,33%.

Otro dato fundamental es que no sólo se movían hacia la comida. Durante la comunicación, orientaban nariz y cuerpo hacia el experimentador, un marcador de señal dirigida al receptor. En los controles, esa orientación estuvo ausente.

Además, cuando el animal recibía el pan, dejaba de pedirlo. Esa parada inmediata apareció en todos los sitios y cuadra con la regla de que una señal intencional termina cuando el objetivo queda satisfecho.

El experimento que nos obliga a reinterpretar la comunicación de los pequeños primates

En ningún caso se afirma que los monos tengan una especie de lenguaje humano, pero sí que han desarrollado herramientas de comunicación para conseguir sus objetivos.

Y es que sus gestos cumplen varios marcadores observables de intencionalidad de primer orden. Por ejemplo, miran al receptor, se acercan a él, pueden producir señales dirigidas a una persona concreta, varían el gesto para lograr su meta y detienen la comunicación cuando reciben comida.

Es más, el estudio registró cinco tipos de gestos y repertorios de tres a cuatro gestos por sitio. Por tanto, no estamos hablando de respuestas automáticas.