Ciencia Simios expresivos

Los simios ríen como los humanos: copian con precisión las expresiones faciales de sus semejantes

Un estudio de Portsmouth demuestra que orangutanes y chimpancés replican caras de risa con exactitud

Los simios replican expresiones sin dientes al descubierto en menos de tres segundos de interacción

6 grandes simios de ocho grupos confirman que esta habilidad facial se remonta a 10 millones de años

expresiones faciales simios
Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Los grandes simios muestran una capacidad de replicar expresiones faciales que ha dejado perplejos a los investigadores. Un estudio publicado en Scientific Reports de Nature por la Universidad de Portsmouth demuestra que orangutanes y chimpancés copian con precisión milimétrica las caras de risa de sus compañeros de juego, siguiendo exactamente el mismo patrón de movimiento facial.

El hallazgo establece un paralelismo directo con la sonrisa de Duchenne humana: la sonrisa genuina que activa tanto la boca como los músculos del contorno ocular.

La investigación analizó el comportamiento de 96 grandes simios —39 orangutanes y 57 chimpancés— distribuidos en ocho grupos distintos, con mezcla de edades y sexos. Los orangutanes participaron desde el Centro de Rehabilitación de Orangutanes de Sepilok (SORC), junto a la Reserva Forestal de Kabili-Sepilok, en Malasia. Los chimpancés vivían en los amplios recintos al aire libre del Orfanato de Vida Silvestre de Chimfunshi (CWO), en Zambia.

Tres segundos

El estudio exploró si las expresiones faciales de grandes simios se reproducían en un lapso de tres segundos, examinando dos variantes: caras de boca abierta con los dientes superiores visibles y sin ellos. Los resultados mostraron que ambas especies replicaban con mayor exactitud la variante sin exposición de los dientes superiores, la más suave y asociada al juego no agresivo ni arriesgado.

Medir este mimetismo aporta a los científicos información valiosa sobre la comunicación cara a cara entre primates. Las expresiones faciales de grandes simios se consideran homólogas de las caras de risa humanas porque comparten los mismos seis músculos faciales activados durante la risa, lo que refuerza su valor como herramienta de análisis evolutivo.

mono con expresión facial

Copia exacta

La autora principal, Diane Austry, quien completó su maestría en la Universidad de Portsmouth, señala: «Lo que descubrimos fue extraordinario: estos animales no sólo replican una expresión general, sino que copian exactamente el mismo patrón de movimiento facial que usa su compañero social». La comparación con la imitación humana de la sonrisa de Duchenne resulta, según la investigadora, especialmente reveladora.

Austry añade que los simios mostraron ese mismo patrón tanto para las respuestas automáticas rápidas —producidas en menos de un segundo— como para las respuestas más tardías. Este dato indica que la replicación facial exacta en orangutanes y chimpancés abarca tanto procesos automáticos como más deliberados.

Los investigadores no se lo creen: los simios son capaces de imaginar y simular como los humanos

Orangutanes y chimpancés

La Dra. Marina Davila-Ross, coautora y profesora asociada de Psicología Comparada en la Universidad de Portsmouth, recalca que «este nivel de replicación explícita era desconocido hasta ahora en los grandes simios».

Investigaciones previas que midieron la actividad muscular demuestran que chimpancés y humanos utilizan los mismos músculos para producir expresiones faciales de risa, lo que apunta a una complejidad real en la comunicación positiva de estos primates.

Los resultados también revelan diferencias entre especies. Los chimpancés evitaban imitar la hilera de dientes superiores de sus compañeros sociales para no señalar un juego arriesgado, algo potencialmente desventajoso al interactuar con individuos de mayor edad o con machos. Los orangutanes, en cambio, no mostraron esa selectividad durante el juego más intenso.

Sesiones más largas

La investigación también exploró si la duración del juego se relacionaba con la probabilidad de replicar la expresión del compañero. Cuando los orangutanes participaban en sesiones más largas, mostraban una mayor precisión al imitar las expresiones faciales de grandes simios de su compañero de juego. Esta correlación no se encontró de la misma forma en los chimpancés.

El dato refuerza la hipótesis de que la replicación facial exacta puede favorecer la sintonía emocional entre individuos y, con ello, prolongar las interacciones de juego. Estas sesiones más largas aportan ventajas cognitivas, sociales y físicas que fortalecen los vínculos entre los animales.

simio

10 millones de años

Los hallazgos apuntan a una continuidad evolutiva de la replicación facial exacta en todos los grandes simios, incluidos los humanos. Según el estudio, las expresiones faciales de grandes simios de nuestros ancestros ya alcanzaban este nivel de precisión entre 10 y 16 millones de años atrás, mucho antes de la aparición del Homo sapiens.

La comunicación facial positiva habría sido, por tanto, una herramienta compleja ya en los simios del Mioceno. La capacidad de imitar con exactitud la expresión del compañero les otorgaba ventajas importantes en sus interacciones sociales diarias, igual que ocurre hoy entre los humanos cuando reconocemos una sonrisa genuina.

Más allá del juego

La Dra. Davila-Ross señala que la próxima línea de investigación se centrará en explorar cómo estas expresiones podrían utilizarse fuera del contexto lúdico. «El concepto de continuidad evolutiva es fascinante: en los humanos, las sonrisas cumplen muchas funciones, desde expresar felicidad hasta transmitir burla», añade, por lo que examinar las expresiones faciales de grandes simios en otros contextos permitirá entender mejor los orígenes de nuestra propia comunicación emocional.

El estudio, respaldado por una beca de investigación de la Royal Society y financiado por el Departamento de Ciencia, Innovación y Tecnología del Reino Unido, la Fundación Leakey y el proyecto Feelix Growing, abre una nueva ventana sobre los orígenes evolutivos de la comunicación facial positiva entre primates. La complejidad que revelan estos animales está mucho más cerca de la humana de lo que la ciencia imaginaba.