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Los científicos no dan crédito: descubren un colosal cementerio de ballenas de hace 5,3 millones de años

El sumergible chino Fendouzhe documentó 485 yacimientos a lo largo de 1.200 km de fondo marino en el Índico

La zona Diamantina alberga comunidades vivas en torno a esqueletos y fósiles de ballenas picudas

Preocupación total entre los expertos: se derrite un glaciar ruso y encuentran un cementerio de ballenas

cementerio ballenas
Imagen generada por IA.
Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Un equipo de investigadores chinos, italianos y neozelandeses ha descubierto la mayor necrópolis submarina de ballenas jamás documentada en el fondo del océano Índico suroriental.

La zona Diamantina, a entre 4.616 y 7.001 metros de profundidad, acumula restos de 476 cetáceos fósiles y cinco comunidades activas de ballenas caídas a lo largo de 1.200 kilómetros de lecho marino. La datación isotópica demuestra que esta acumulación lleva formándose desde hace al menos 5,3 millones de años, en el Plioceno Temprano.

Un fondo como archivo fósil

El descubrimiento, publicado este junio en Nature, se realizó entre el 8 de febrero y el 17 de marzo de 2023 durante la campaña TS29-3, a bordo del buque R/V Tansuoyihao.

El vehículo de inmersión con tripulante Fendouzhe —capaz de alcanzar 11.000 metros— efectuó 32 inmersiones y cubrió un recorrido acumulado de 127,72 km en el fondo marino, con un campo de visión de 5 metros de anchura calibrado mediante punteros láser.

Comunidades vivas a 6.789 metros

Las cinco comunidades activas de ballenas caídas se encuentran en la llamada fase sulfofílica: los huesos aparecen cubiertos de densas alfombras microbianas blancas y gusanos perforadores del género Osedax, lo que indica una residencia prolongada en el fondo.

mapa ballenas
Mapa con la ubicación de los restos de ballenas. (Fuente: Nature).

La caída más profunda —localizada a 6.789 metros en la Depresión de Dordrecht— consiste en tres vértebras alargadas de una ballena picuda y es la comunidad activa de este tipo más profunda jamás registrada. La mayor carcasa encontrada, un esqueleto de 5 metros, fue identificada como ballena minke antártica (Balaenoptera bonaerensis) mediante la morfología de su hueso del oído y un genoma mitocondrial casi completo.

35 taxones, la mayoría desconocidos

La fauna asociada a las cinco caídas activas es taxonómicamente amplia: 35 taxones macrófaunicos reconocidos, dominados por anélidos, crustáceos y moluscos. Las estrellas quebradizas (Ophiambix sp., Silax sp.), los gusanos perforadores de huesos y los bivalvos quimiosimbióticos (Abyssogena southwardae, Adipicola sp. y Thyasiridae sp.) constituyen el núcleo de estas comunidades, con densidades locales de hasta 2.840 individuos por metro cuadrado. La mayor parte de los taxones recuperados podrían ser nuevas especies para la ciencia.

Las observaciones de margaritas de mar del género Xyloplax a 5.609 y 5.634 metros de profundidad suponen la evidencia más profunda de este género hasta la fecha, así como el primer registro sobre caídas de ballenas, ampliando su hábitat más allá de los maderos hundidos y las fuentes hidrotermales.

La densidad global de restos de ballenas en la zona alcanza los 759,5 individuos por kilómetro cuadrado, lo que convierte la zona Diamantina en un yacimiento megasite de fondo profundo sin parangón conocido.

Nueva especie y fósiles del Plioceno

El análisis paleontológico de 43 fósiles recuperados permitió identificar cinco especies de ballenas picudas y una de ballena con barbas. Los investigadores describieron Pterocetus diamantinae sp. nov., una nueva especie del género extinto Pterocetus, emparentado con los modernos Mesoplodon y las ballenas picudas de botella. Asimismo, identificaron ejemplares de Izikoziphius rossi —pariente cercano de la ballena de Cuvier actual— y de Pterocetus benguelae, hasta ahora conocidos únicamente por fósiles dragados frente a Sudáfrica.

Huesos ballenas
Cráneos fósiles de Ziphiidae procedentes de la Zona Diamantina. (Fuente: Nature).

Por qué se acumulan aquí

La datación por isótopos de estroncio (⁸⁷Sr/⁸⁶Sr) en 33 muestras óseas reveló edades de entre 0,12 y 5,26 millones de años. La confluencia de factores explica la formación del cementerio: la ecología de buceo profundo de las ballenas picudas, su fisiología extrema —inmersiones rutinarias a más de 1.000 metros durante más de una hora—, la topografía en V de la zona que encauza los cadáveres hacia el fondo, y una tasa de sedimentación ultrabaja de entre 0,05 y 0,55 cm por milenio, que mantiene los esqueletos expuestos durante cientos de miles de años.

Un supercorredor biogeográfico

Los autores proponen que las 5 caídas activas documentadas en 0,64 km² —una densidad de 7,81 caídas por kilómetro cuadrado— podrían formar un «supercorredor de comunidades de ballenas caídas» alineado a lo largo de 1.200 km en el Índico sur.

Esta estructura biogeográfica hasta ahora desconocida habría actuado durante millones de años como trampolín evolutivo para la fauna quimiosintética dependiente del sulfuro, conectando fuentes hidrotermales y filtraciones frías a lo largo del océano Austral. El hallazgo sugiere que necrópolis similares aguardan sin descubrir en otras regiones clave para las ballenas picudas, como la Península Ibérica, Sudáfrica y las islas Kerguelen.