Naturaleza
Peces

No hay que dramatizar aún, pero investigadores españoles confirman que el pescado salvaje está más contaminado que el de acuicultura

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

La pesca en España es una actividad económica cada vez menos rentable por culpa de las especies invasoras, las normativas y la competencia extranjera. Sólo faltaba que sus productos comenzaran a ser peores que los de la acuicultura.

Aunque el pescado sigue siendo un alimento indispensable en nuestra dieta, una revisión científica liderada por investigadores españoles ha comprobado que las piezas salvajes tienen mayor concentración media de algunos contaminantes abióticos.

En todo caso no se trata de una alarma alimentaria, ya que los datos dependen de la especie, la edad, el tamaño, el tipo de alimentación y la zona de procedencia del pescado.

Por qué el pescado salvaje tiene más contaminantes que el de los acuarios

La revisión científica se llama Abiotic pollutant concentrations in fish: A comparative review of wild-caught and aquaculture sources, y está firmada por I. Casanova-Martínez, E. Hernández-López, A. J. Signes-Pastor, E. Sendra, A. A. Carbonell-Barrachina y M. Cano-Lamadrid.

Para concluir que el pescado salvaje tenía más contaminantes que el procedente de la acuicultura revisaron 31 trabajos científicos previos sobre la materia. Después publicaron los resultados en la revista especializada Food Control.

Durante la revisión compararon metales pesados y metaloides, así como otros contaminantes persistentes. Entre ellos hallaron mercurio, cadmio, plomo, arsénico, DDT, PCB e hidrocarburos aromáticos policíclicos.

El dato más evidente lo encontraron en el mercurio y en el arsénico. La concentración media de mercurio fue de 0,06 microgramos por gramo en pescado salvaje frente a 0,038 en acuicultura. En arsénico, la diferencia fue de 3,26 frente a 1,23 microgramos por gramo.

También hubo una diferencia considerable en DDT, ya que la media recogida por la revisión fue de 196,48 nanogramos por gramo en pescado salvaje y de 44,64 en pescado de acuicultura.

Cuál es el motivo de que la acuicultura tenga menos contaminantes que el pescado salvaje

Este estudio no defiende que el pescado criado en acuarios sea automáticamente mejor que el salvaje, pero sí demuestra las diferencias del entorno y la alimentación.

El pescado se alimenta dentro de una cadena trófica natural. Es decir, si una especie vive más tiempo, crece más, cambia de dieta o ocupa una posición alta en esa cadena, puede acumular más contaminantes persistentes.

En cambio, la acuicultura permite controlar mejor el alimento, el agua y las condiciones de cría. Eso puede reducir la exposición a determinados contaminantes ambientales, aunque no elimina todos los riesgos ni convierte todos los productos en iguales.

De hecho, el estudio insiste en que el sistema de producción no lo explica todo. Por ejemplo, la edad del pez, su estado fisiológico, el grado de contaminación del entorno y la especie analizada pueden pesar mucho en el resultado final.

No hay que dejar de comer pescado, pero sí elegirlo mejor para evitar contaminantes

Comer pescado es sanísimo y sigue siendo una práctica alimentaria muy recomendable dentro de una dieta equilibrada, por su aporte de proteínas, omega-3 y minerales.

Lo crucial es que tengamos más cuidado a la hora de escogerlo, especialmente si pertenecemos a grupos vulnerables. Por ejemplo, las mujeres embarazadas o los niños deben tener cuidado con las especies grandes, ya que acumulan más metilmercurio.

En todo caso, en la revisión científica, el mercurio no superó los límites establecidos por la Unión Europea. Aun así, los autores señalan que los límites generales pueden no bastar para proteger igual a todos los grupos de población.

La solución no pasa por enfrentar al pescado salvaje y al procedente de los acuarios como si uno fuera bueno y el otro malo. El camino más razonable es variar especies, atender al tamaño del pez, revisar la procedencia y seguir las recomendaciones sanitarias para cada etapa de la vida.