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Nadie lo ha visto venir, pero Chile lidera la conservación oceánica mundial y acaba de ampliar otros 2 parques marinos

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Cuando se habla de protección marina, hay países que avanzan más despacio y otros que toman decisiones más ambiciosas. Chile pertenece a este segundo grupo y ya se ha colocado entre los líderes a nivel mundial.

El país sudamericano no sólo ha ampliado su red de reservas con dos nuevos parques marinos, sino que también ha consolidado una estrategia que lo sitúa en el top 3 global en conservación oceánica.

Chile amplía otros 2 parques marinos y lidera la conservación oceánica mundial

El Gobierno de Chile, liderado por Gabriel Boric, aprobó en marzo de 2026 la ampliación de los parques marinos Nazca-Desventuradas y Mar de Juan Fernández, una decisión que añade cerca de 360.000 kilómetros cuadrados de océano bajo protección estricta.

El decreto llegó en la recta final del mandato y elevó la superficie total protegida hasta los 947.142 kilómetros cuadrados. Con esa cifra, Chile alcanza más del 50 % de su Zona Económica Exclusiva bajo algún tipo de protección, un nivel que muy pocos países han conseguido.

Las nuevas áreas, denominadas Mar de Juan Fernández II y Nazca Desventuradas II, se ubican en el Pacífico frente a la Región de Valparaíso. Allí, el Estado prohíbe actividades extractivas como la pesca industrial o la minería, lo que garantiza una protección integral de los ecosistemas.

El contexto internacional explica parte del movimiento. La comunidad global fijó el objetivo de proteger al menos el 30 % del océano antes de 2030. Chile ya supera ese umbral y refuerza su posición en foros internacionales sobre gobernanza marina.

Qué papel juega Chile en la conservación oceánica mundial

Hoy en día, Chile ocupa el tercer puesto mundial en superficie de océano protegido, sólo por detrás de Estados Unidos y Francia. El país ha reforzado además una red de parques marinos que ya incluía zonas como Rapa Nui o Cabo de Hornos.

Este avance no responde a una única decisión política. Chile lleva años construyendo una política de protección marina que ha continuado bajo distintos gobiernos. El país combina una gran extensión oceánica con una apuesta clara por aplicar figuras de protección estricta en grandes áreas, algo que muchos estados evitan por su impacto económico inmediato.

Estos ecosistemas también funcionan como rutas migratorias. Ballenas, tiburones, tortugas marinas y aves oceánicas cruzan regularmente estas aguas, lo que amplía el efecto de la protección más allá de las propias islas.

Las especies clave de los parques marinos

Los parques marinos Nazca-Desventuradas y Mar de Juan Fernández reúnen especies endémicas como el lobo fino de Juan Fernández, la vieja de Juan Fernández o la langosta local. En estas aguas también se mueven grandes cetáceos como la ballena azul, además de delfines y cachalotes que utilizan este corredor para alimentarse y desplazarse.

En el archipiélago de Juan Fernández, el 87 % de los peces es endémico, mientras que en las islas Nazca-Desventuradas el porcentaje supera el 70 %. A esto se suman tiburones, atunes y especies de profundidad poco estudiadas, junto a aves como albatros y fardelas que utilizan estas aguas como zona de alimentación.

La iniciativa de crear los dos parques no fue sólo del Gobierno. Los pescadores artesanales de Juan Fernández impulsaron la propuesta para proteger su actividad y frenar la presión industrial.

La comunidad respalda la protección y participa en su gestión, lo que facilita el cumplimiento de las normas. Organizaciones como Blue Marine Foundation y Pew Bertarelli Ocean Legacy aportaron apoyo técnico y científico para definir los límites de los parques.