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Marruecos no se anda con chiquitas: quiere restaurar el 30% de los ecosistemas degradados en sus humedales

Marruecos quiere restaurar el 30% de los ecosistemas degradados en sus humedales mientras enfrenta una de las peores crisis hídricas de los últimos años. Tras siete años consecutivos de sequía, el país ha puesto en marcha nuevas medidas para proteger estos espacios naturales, fundamentales para la biodiversidad, las aves migratorias y la prevención de inundaciones.

En paralelo, distintas investigaciones y programas de restauración comenzaron a desarrollarse en varias regiones del país. Los trabajos incluyen mejoras en la calidad del agua, recuperación de riberas, restauración de dunas y monitoreo de especies amenazadas, en un intento por frenar el deterioro acelerado de estos ecosistemas.

El plan de Marruecos para recuperar sus humedales

El país cuenta con cerca de 300 humedales, tanto continentales como costeros, que abarcan unas 400.000 hectáreas. De ese total, 38 sitios están reconocidos internacionalmente por el Convenio de Ramsar, acuerdo global destinado a proteger las zonas húmedas y promover su uso sostenible.

Las autoridades marroquíes advirtieron que estos ecosistemas enfrentan amenazas cada vez más graves, como la erosión de riberas, el avance de las dunas y la desertificación. Aunque las lluvias recientes ayudaron a mejorar parcialmente los niveles de los embalses, el estrés hídrico sigue siendo uno de los grandes desafíos ambientales del país.

Desde 2020, Marruecos desarrolla una estrategia nacional para restaurar al menos el 30% de los ecosistemas degradados. El plan combina conservación ecológica con actividades sostenibles vinculadas a la agricultura, el turismo y la protección de la biodiversidad.

Qué investigaciones y obras ya están en marcha en Marruecos

Entre las iniciativas ya activas aparecen obras de canalización y regulación de crecidas en el humedal de Afenourir, programas para mejorar la calidad del agua en la laguna de Marchica y tareas de reforestación en distintas cuencas.

Además, también avanzan proyectos de rehabilitación de hábitats mediante la recuperación ecológica de riberas y la creación de islotes y nidos artificiales en zonas litorales como Sidi Boughaba y la laguna de Naila.

Los especialistas remarcan que estos trabajos son fundamentales para reducir el impacto de la sequía y reforzar la resiliencia hídrica del país. La degradación acelerada de los humedales preocupa especialmente porque estos ecosistemas desaparecen hasta tres veces más rápido que los bosques.

Según responsables de la Agencia Nacional de Aguas y Bosques de Marruecos, la protección de estas zonas también tiene un impacto directo sobre actividades económicas como el turismo y la agricultura.

Essaouira, el humedal estratégico que Marruecos quiere convertir en ejemplo mundial

Uno de los puntos centrales de esta estrategia ambiental es el archipiélago de Essaouira, reconocido como sitio Ramsar desde 2015 y considerado una parada fundamental para numerosas aves migratorias.

Allí, la Agencia Nacional de Aguas y Bosques de Marruecos lanzó un programa específico para conservar el ecosistema, restaurar parte de su patrimonio natural y promover un modelo de turismo sostenible.

La zona alberga unas 700 parejas reproductoras del halcón de Eleonor, una especie catalogada como casi amenazada. Cada año, estas aves llegan al archipiélago durante abril para anidar y permanecen hasta octubre antes de continuar su migración.

Además del halcón de Eleonor, el archipiélago también es hábitat de gaviotas patiamarillas, reptiles y plantas endémicas. Los especialistas incluso controlan el tamaño de algunas poblaciones de aves para evitar desequilibrios dentro del ecosistema.

Con este proyecto, Marruecos busca que Essaouira obtenga el reconocimiento internacional de «Ciudad Humedal», siguiendo ejemplos como Valencia, en España, o Valdivia, en Chile.