Naturaleza
Embalses

Lo nunca visto en la comunidad hidrológica española: los embalses del Guadalquivir llegan al 88% de su capacidad total en mayo de 2026

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Cuando los embalses de una cuenca fluvial concreta se llenan, siempre es una buena noticia. Los datos del Ministerio para la Transición Ecológica del 12 de mayo de 2026 confirman que el Guadalquivir, con el 87,8% de su capacidad, vive uno de sus mejores momentos hídricos de la última década.

Los embalses de toda España en conjunto almacenan 47.010 hectómetros cúbicos de agua y alcanzan el 83,9% de su capacidad total, el nivel más favorable que ha registrado la península en más de una década.

Este dato se debe a un año hidrológico con precipitaciones muy por encima de lo normal desde octubre de 2025 que encadenó borrascas hasta la primavera de 2026.

El Guadalquivir llega al 87,8% de capacidad en mayo de 2026, su nivel más alto en una década

Los embalses del Guadalquivir están al 87,8% de su capacidad total en mayo de 2026. La cuenca se ubica entre Andalucía occidental y Extremadura y agrupa algunos de los embalses más grandes de España, como el Tranco, el Iznájar o el Jándula. El informe del Ministerio para la Transición Ecológica del 12 de mayo sitúa esta cuenca entre las más llenas de toda la península, con una reserva que supera su media histórica de los últimos diez años.

Por encima del Guadalquivir se sitúan el Ebro con el 88,5%, Guadalete-Barbate con el 89,3%, las cuencas internas de Cataluña con el 92,2% y las del País Vasco liderando con el 95,2%.

Los últimos puestos los ocupan el Segura con el 59,5%, el Júcar con el 68,3% y la Cuenca Mediterránea Andaluza con el 76,9%, las tres cuencas del arco mediterráneo que quedan por debajo de la media nacional.

Por qué está pasando esto en los embalses españoles

Tres factores explican este nivel de llenado histórico. El primero son las borrascas encadenadas: desde octubre de 2025 se han sucedido temporales que en algunas semanas duplicaron la precipitación normal. En febrero de 2026 se registró la mayor subida semanal de agua embalsada desde que existen datos en España.

El segundo factor es el efecto rebote tras años de sequía severa. Zonas como Cataluña o el Guadalete-Barbate venían de mínimos históricos con restricciones de agua. Cuando el suelo se saturó y dejó de absorber lluvia, toda el agua restante fluyó directamente hacia los ríos y embalses.

El tercero es la fractura climática entre el Atlántico y el Mediterráneo. Las borrascas de este año entraron principalmente por el Atlántico y el Cantábrico, con lluvias abundantes en el norte, el centro y Andalucía occidental.

Al avanzar hacia el este, las nubes perdieron humedad al chocar con las sierras, lo que dejó a cuencas como el Segura o el Júcar con precipitaciones muy inferiores al resto de la península.

Cuáles son los efectos y los riesgos de que los embalses lleguen a estos niveles en mayo

Tener los embalses al 83% a las puertas del verano garantiza el suministro humano durante varios años y elimina las restricciones de riego que afectaban a Cataluña y Andalucía. El olivar del Guadalquivir y los cultivos de regadío tienen aseguradas sus campañas. Las centrales hidroeléctricas funcionan a pleno rendimiento y los ríos recuperan caudales ecológicos tras años de sequía.

La otra cara tiene que ver con el riesgo de inundaciones. Las cuencas por encima del 90% pierden su margen de absorción y, ante una tormenta fuerte, se ven obligadas a desembalsar de golpe.

Para el Guadalquivir, este 87,8% supone un respiro real tras años de restricciones, pero los técnicos de la confederación insisten en que la gestión del agua no puede depender de un año excepcional.