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Agricultura

Hito en la agricultura mundial: Panamá logra la primera certificación oficial de plantaciones «amigables con las aves»

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Panamá ya ha demostrado su capacidad para hacer grandes obras de ingeniería en defensa del medioambiente, y su agricultura se quiere sumar al reto. El objetivo es producir sin expulsar a la fauna local que sostiene el equilibrio.

Por ejemplo, una finca agrícola de cacao, en Chiguirí Arrriba (Penonomé) se ha convertido en la primera de Panamá en obtener la certificación Bird Friendly (Amigable con las aves).

Lo ha conseguido gracias a disponer de nueve hectáreas: tres dedicadas al cacao y seis destinadas a conservar bosque. Gracias a ese modelo, han integrado a 170 especies de aves locales y migratorias.

En ese mosaico agrícola se han documentado más de 170 especies de aves locales y migratorias.

Panamá logra su primera certificación de Amigable con las aves en agricultura

La certificación Bird Friendly (Amigable con las aves) reconoce a las fincas agrícolas que no tratan la biodiversidad como una estrategia de marketing, sino como parte del propio sistema productivo.

En este caso, el reconocimiento ha sido para una finca de cacao que conserva buena parte del bosque y trabaja bajo criterios orgánicos.

Lo llamativo es que el programa nació vinculado al café, pero el cacao ha ganado peso en el modelo, ya que es relativamente sencillo conseguir que las plantaciones convivan con árboles nativos.

Gracias a ello, Cacao Cerro La Vieja obtuvo la certificación en 2025 mediante una vía piloto centrada en bosque conservado. Es decir, la han premiado porque la finca conserva hábitats útiles para las aves y otros animales.

En resumidas cuentas, la finca agrícola actúa como un corredor ecológico, lo que es fundamental en un país como Panamá ya que es una ruta esencial para las aves migratorias.

Por qué una plantación agrícola de cacao puede proteger a las aves migratorias

Las aves migratorias necesitan puntos de descanso, refugio y alimento y los parches de bosque en zonas agrícolas pueden cumplir con esa función.

Si se utilizase monocultivo desnudo esto sería imposible, pero con una finca agrícola de cacao rodeada de vegetación el panorama cambia. Con ello se consigue que haya árboles, insectos, frutos, flores y cobertura vegetal para las aves migratorias.

De hecho, para conseguir la certificación de Amigable con las aves hay que demostrar que trabajas la agricultura orgánica y limitas el uso de sustancias que dañan a los insectos.

El motivo es que muchos pájaros se alimentan de esos insectos y ayudan a controlar plagas de forma natural. También es relevante la diversidad de árboles: es necesario que den sombra y sean especies autóctonas.

Cómo una planta agrícola de Panamá utiliza el bosque a su favor

La finca de cacao panameña funciona como ejemplo perfecto porque no concentra todo el terreno en el cultivo. De sus nueve hectáreas, sólo tres se destinan al cacao; las otras seis mantienen bosque secundario con especies nativas.

Ese bosque atrae aves, mamíferos e insectos, y ayuda a conectar fragmentos naturales que podrían quedar aislados. En términos prácticos, la finca produce cacao, pero también conserva una pieza del paisaje que muchas especies necesitan para moverse.

Pero también saca un retorno económico, ya que en el entorno se trabaja con fertilizantes orgánicos, hojarasca del bosque, microorganismos del suelo, bokashi y micorrizas para mejorar la nutrición de las plantas sin depender de una agricultura más agresiva.

Además, el cacao se fermenta y se seca para venderse como grano o transformarse en chocolate. Es decir, la conservación no está separada del producto final, sino que forma parte del valor que llega al consumidor.