Naturaleza
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En 1938 Escocia introdujo visones para la industria peletera: casi 90 años después se han convertido en una dañina especie invasora y buscan voluntarios para atraparlos

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Hay animales que parecen inofensivos y acaban convirtiéndose en una especie invasora. Por ejemplo, es lo que ha ocurrido en Escocia con el visón americano, introducido en 1938 para su explotación en la industria peletera.

El problema es que los escapes accidentales y las liberaciones deliberadas permitieron que algunos ejemplares alcanzaran ríos, humedales y zonas costeras. Durante la década de 1960, el visón ya había conseguido establecer poblaciones salvajes capaces de reproducirse y extenderse.

Casi un siglo después de aquella introducción para su explotación comercial, las autoridades escocesas siguen intentando contener sus consecuencias. Las intervenciones abarcan un tercio de la superficie continental del país y pretende proteger a aves autóctonas y al topillo de agua.

Por qué el visón americano se ha transformado en una especie invasora en Escocia

La introducción de una nueva especie puede tener consecuencias graves si no se mide su impacto sobre la fauna y flora local. Cuando introdujeron al visón americano en Escocia, nadie pensó en las consecuencias medioambientales.

El visón americano es un carnívoro semiacuático, ágil y oportunista. Su alimentación puede incluir peces, anfibios, crustáceos, huevos, aves y pequeños mamíferos.

De hecho, también puede matar más presas de las que necesita consumir en ese momento, lo que amplifica sus efectos cuando accede a colonias de aves o poblaciones ya vulnerables.

Cuál es el animal más perjudicado por el visón americano en Escocia

Entre las especies más perjudicadas destaca el topillo de agua, considerado el mamífero que ha sufrido el descenso más rápido del Reino Unido. Lo peor es que comparte espacio fluvial y lugar de caza con el visón por lo que están muy expuestos.

Además, al no ser un animal autóctono, el topillo no ha desarrollado herramientas para protegerse. Por ejemplo, las hembras de visón son suficientemente pequeñas como para entrar en las madrigueras del topillo, de manera que estos refugios no proporcionan una protección eficaz.

Ha habido casos de poblaciones completas de topillo de agua que han desaparecido por culpa del visón. Además, hay aves autóctonas que también se han visto amenazadas.

En este caso, los huevos y los polluelos quedan expuestos a un cazador para el que la fauna escocesa no había desarrollado defensas específicas. También se han documentado daños sobre explotaciones piscícolas y aves domésticas.

Cómo detectan al visón americano en los ríos escoceses

La Scottish Invasive Species Initiative mantiene una red de vigilancia distribuida por el norte de Escocia. Alrededor de 350 voluntarios colaboran en el control de unos 600 puntos.

Una de sus principales herramientas son las denominadas balsas para visones. Estas plataformas incorporan un pequeño túnel que oculta una superficie de arcilla húmeda.

La curiosidad del animal acaba siendo su perdición, ya que lo lleva a inspeccionar la estructura y, al atravesarla, deja unas huellas que permiten confirmar su presencia sin necesidad de mantener una trampa activa permanentemente.

Los voluntarios revisan la arcilla aproximadamente cada dos semanas. Cuando aparecen pisadas compatibles con un visón, la balsa puede prepararse con una trampa de captura en vivo.

Los ejemplares atrapados son retirados y sacrificados de manera controlada por el equipo responsable. Algunas trampas incorporan sensores capaces de enviar un aviso remoto al activarse, lo que reduce las revisiones presenciales y permite responder con rapidez.