Lamine se aísla del mundo para conquistar el Mundial
El extremo sólo mantiene contacto con sus compañeros, el cuerpo técnico y su familia mientras apura la recuperación del golpe sufrido ante Francia
Aunque sólo ha marcado un gol, llega a la final como el rey del regate del Mundial y como uno de los grandes argumentos ofensivos de España
De la Fuente: «Lamine tiene que ser Lamine, no Messi»

Lamine Yamal ha activado el modo final. El futbolista del Barcelona está viviendo las horas previas al duelo contra Argentina completamente aislado de todo lo que rodea a un acontecimiento de semejante magnitud. No quiere distracciones. No quiere ruido. Tampoco hablar con nadie que no forme parte de su círculo más íntimo. Sus compañeros, el cuerpo técnico y su familia son las únicas personas con las que mantiene contacto mientras España cuenta las horas para disputar el partido más importante de los últimos 16 años. El extremo sabe que ha llegado su momento y toda su energía está dirigida a una única misión: conquistar el Mundial.
El internacional español también está centrado en recuperarse al cien por cien del golpe que sufrió en la semifinal contra Francia. Aunque pudo completar el encuentro y entrenarse con normalidad en la sesión del viernes, ya que la del sábado quedó cancelada por una tormenta eléctrica, esas molestias le han obligado a extremar los cuidados durante los últimos días. Descanso, recuperación y concentración absoluta. Ese ha sido el guion de un Lamine que ha decidido desconectar del exterior para llegar en las mejores condiciones posibles a la cita con la historia. Dentro de la concentración transmiten que está tranquilo, con la cabeza únicamente puesta en el césped del MetLife Stadium y sin dejar que nada altere su preparación.
Porque Lamine sabe perfectamente que esta final también puede marcar un antes y un después en su carrera. Con apenas 19 años ya ha conquistado una Eurocopa y ahora tiene la oportunidad de levantar un Mundial. Lejos del foco mediático, ha preferido encerrarse en su burbuja, consciente de que el exceso de ruido solo resta energía cuando está en juego un título de semejante dimensión. Se está aislando del mundo antes de intentar conquistarlo.
Esperando el gran partido
Curiosamente, el debate sobre su rendimiento durante el torneo ha girado casi exclusivamente alrededor de los goles. Apenas suma uno, conseguido frente a Arabia Saudí, pero reducir su Mundial a esa cifra sería ignorar todo lo que ocurre cuando la pelota pasa por sus botas. El propio Lamine ya respondió hace unos días recordando que en la Eurocopa también sólo marcó un tanto y España acabó levantando el título. Nunca ha entendido el fútbol como una cuestión exclusivamente estadística.
De hecho, los números explican otra realidad muy distinta. Lamine llega a la final como el futbolista con más regates completados de todo el Mundial, con 30 desbordes exitosos, por delante de estrellas como Mbappé o Messi. Ha sido un quebradero de cabeza permanente para todos los laterales que le han defendido. Nuno Mendes, Maxim De Cuyper o Lucas Digne terminaron sufriendo tanto que acabaron siendo sustituidos después de verse constantemente superados en el uno contra uno.
Pero su verdadera influencia va mucho más allá. Su capacidad para atraer dos y hasta tres rivales ha abierto espacios que España ha aprovechado constantemente por dentro con Dani Olmo, Pedri u Oyarzabal. Ante Bélgica inició la acción del primer gol español; frente a Austria fue elegido mejor jugador del partido; y contra Francia provocó el penalti que abrió el marcador y hasta vio cómo le anulaban un golazo que habría dado la vuelta al mundo. Lamine no necesita acumular asistencias para cambiar los partidos. Lo hace cada vez que recibe el balón.
Ahora sólo queda un paso. Y por eso ha decidido apagar todo el ruido. Sin llamadas, sin distracciones y con el foco exclusivamente puesto en Argentina. Lamine Yamal se ha aislado del mundo porque sabe que, si todo sale como espera, dentro de unas horas tendrá la oportunidad de conquistarlo.