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Qué es el ‘coche chicle’: el término que la DGT está poniendo de moda

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Quizá el término «coche chicle» no resulte familiar, pero la situación que describe es habitual en carretera. Se trata de esos vehículos que circulan excesivamente cerca del que tienen delante, una conducta frecuente que la Dirección General de Tráfico (DGT) vigila y sanciona con 200 euros de multa y la pérdida de cuatro puntos del carnet de conducir. En caso de frenazo, obstáculo o cualquier incidencia, el riesgo de colisión por alcance aumenta considerablemente.

El tiempo de reacción juega un papel clave: desde que se percibe el peligro hasta que se pisa el freno transcurren unas décimas de segundo que, a determinadas velocidades, se traducen en varios metros recorridos. Sin una distancia adecuada, ese margen desaparece.

La DGT explica qué es el ‘coche chicle’

En España, respetar la distancia de seguridad es una de las normas básicas de circulación, pero los alcances traseros continúan siendo uno de los accidentes más frecuentes en vías urbanas e interurbanas. La DGT insiste en la importancia de la conducción preventiva para evitar ser un «coche chicle», en la que la distancia de seguridad juega un papel clave: «la distancia de seguridad entre vehículos es una separación protectora vital, el «escudo» para evitar una colisión por alcances en frenadas repentinas», explica.

Para evitar un alcance son necesarios, al menos, dos segundos de diferencia entre vehículos, que pueden calcular pronunciando «1101, 1102…» respecto a un punto fijo en la vía. Sin embargo, dos segundos pueden ser insuficientes en determinadas circunstancias: vías de un solo carril por sentido, túneles, condiciones meteorológicas adversas… No cumplir esta norma y ser identificado como «coche chicle» conlleva una multa de 200 euros y la pérdida de cuatro puntos del carnet de conducir.

Cómo comprobar si mantienes la distancia adecuada

La forma más sencilla de verificarlo es la conocida «regla de los dos segundos». Consiste en tomar como referencia un punto fijo por el que pase el coche de delante y contar mentalmente hasta dos antes de alcanzarlo. Si llegas antes de completar ese tiempo, la distancia no es suficiente. Este método se complementa con marcas viales presentes en algunos tramos de autovías y carreteras, diseñadas precisamente para ayudar a los conductores a calcular la separación entre vehículos. Cabe señalar que a velocidades elevadas la percepción puede engañar: lo que parece una distancia amplia puede no ser suficiente ante un imprevisto.

También es posible calcular la distancia de seguridad y evitar ser un «coche chicle» mediante la «regla del cuadrado», que consiste en eliminar la última cifra de la velocidad y multiplicar ese número por sí mismo. Por ejemplo, a 100 km/h se elimina el último cero, quedando 10, y se realiza la operación: 10 × 10 = 100. De este modo, la distancia mínima recomendada es de 100 metros. A 80 km/h, se elimina la última cifra (8) y se calcula: 8 × 8 = 64. En este caso, la distancia de seguridad sería de 64 metros, suficiente para reaccionar y detener el vehículo ante un imprevisto.

La Dirección General de Tráfico recomienda duplicar la distancia de seguridad habitual cuando el asfalto está mojado o en condiciones de lluvia. Aplicando esta regla, a 30 km/h la distancia pasa a ser de 18 metros (3² × 2), a 50 km/h se sitúa en 50 metros (5² × 2), a 90 km/h alcanza los 162 metros (9² × 2), a 100 km/h llega a 200 metros (10² × 2) y a 120 km/h se eleva hasta los 288 metros (12² × 2).

Las distracciones más habituales al volante

Aunque muchos conductores no lo perciben con la misma gravedad que el alcohol o las drogas, las distracciones al volante están detrás de más del 30% de los accidentes. Algo tan habitual como cambiar de canción o simplemente subir o bajar el volumen de la música son prácticas habituales que muchos conductores han integrado en su día a día; sin embargo, son comportamientos que entrañan un riesgo que no es necesario correr.

En cuanto al teléfono móvil, aumenta considerablemente el riesgo de sufrir un accidente. Aun utilizando un sistema de manos libres, se pierde la capacidad de concentración; estudios apuntan que, tras hablar más de tres minutos por el manos libres los conductores no perciben el 40% de las señales, la velocidad suele bajar y el tiempo de reacción es mayor. La normativa de la DGT es tajante, ya que no se puede utilizar el teléfono móvil en ningún momento, ni siquiera cuando el vehículo está detenido en un semáforo o en un atasco. La infracción puede suponer 200 euros y seis puntos si el conductor lo sostiene con la mano, o 200 euros y tres puntos si lo manipula estando en un soporte.

El primer efecto de la velocidad y de las distracciones en la conducción es el aumento de la distancia de detención. Cuanto mayor es la velocidad, mayor será el espacio recorrido antes de que el vehículo pueda detenerse por completo o reducir lo suficiente la velocidad para evitar un accidente. Como ejemplo, al marcar un número en el teléfono móvil mientras se circula a 100 km/h, se pueden recorrer alrededor de 140 metros antes de volver a prestar atención y pisar el freno, alcanzando una detención completa en unos 155 metros. En condiciones normales, sin ningún tipo de distracción, la distancia necesaria para detener el vehículo a esa misma velocidad sería de aproximadamente 28 metros.

¡Ahora ya sabes cómo evitar ser un «coche chicle»!