Mascotas
Mundo canino

Los veterinarios expertos coinciden: “Los perros no sienten culpa, sino miedo cuando sus dueños se enfadan”

  • Fernando Larruscain
  • Estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Redactor de SEO en OKDIARIO. Apasionado del deporte y de las MMA.

Cuando hay perros en casa, es normal de vez en cuando encontrar un mueble mordido, una bolsa rota o la basura desparramada por toda la cocina. Por regla general, los perros bajan las orejas y evitan la mirada con un aparente sentimiento de culpabilidad, pero realmente los perros no sienten culpa. La comunidad veterinaria y los expertos en comportamiento animal coinciden en que los canes carecen de la capacidad cognitiva y moral necesaria para desarrollar un sentimiento de culpabilidad por sus acciones en el pasado.

La supuesta cara de miedo que dibujan los perros es un reflejo de sentimientos de miedo, estrés y sumisión ante el enfado, el lenguaje corporal o el tono de sus dueños.

Los perros no saben que lo han hecho mal

Cuando los perros son cachorros y hacen sus necesidades en el suelo de cualquier parte del hogar, no saben que lo han hecho mal. Un perro sólo puede asociar la reacción de una persona con lo que esta está haciendo en el momento. Si en el momento de morder un zapato, buscar en la basura, se le regaña, sí que es capaz de asociar una consecuencia negativa a su acción.

Si, en cambio, el regaño se produce a posteriori, cuando se ve el zapato roto y se nota el lenguaje corporal o se escucha el tono de voz fuerte, el perro asociará que un zapato destruido y que su dueño esté presente es igual a una situación de peligro, miedo o estrés.

Cómo educar a un perro sobre sus comportamientos

Según los expertos, los gritos, las amenazas y los castigos pueden llegar a funcionar, pero son métodos basados en la intimidación y el miedo del animal. Como alternativa, se recomienda construir un vínculo de confianza, paciencia y comprensión. La opción más recomendada es dar indicaciones claras al animal y premiar las respuestas adecuadas, como pasa con los cachorros, a los que se les premia cuando hacen sus necesidades en la calle. Cuando lo hacen en casa en tu ausencia, simplemente se le lleva a otra habitación y se limpia sin que esté presente, ignorando la acción.

En el caso de los zapatos, muchos destrozos ocurren por aburrimiento o ansiedad por la separación. Es importante que durante el día los canes puedan canalizar su energía y hacer suficiente ejercicio físico y que durante su estancia solo dispongan de juguetes interactivos.