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reportaje

Marruecos se acerca a EEUU al abrir embajada en Israel: ¿peligra Ceuta?

Con este movimiento Mohamed VI se reafirma ante la Casa Blanca como el aliado fiable en el estrecho de Gibraltar

Por qué se reúne Marruecos con Israel y EEUU en plena crisis con España por la invasión de Ceuta

  • Pedro Fernández Barbadillo
  • Columnista de Internacional. En la editorial Homo Legens ha publicado 'Eternamente Franco' y 'Los césares del imperio americano'. Su último libro es 'Eso no estaba en mi libro de historia del Imperio español' (Almuzara).

Pedro Sánchez retira a España del festival de Eurovisión porque participa Israel y el sultán Mohamed abre embajada en Israel. Son dos tipos de política exterior. Una, moralizante, dedicada a un electorado de izquierdas, que requiere gestos con los que reafirmar su superioridad moral; y otra, realista, hecha en beneficio del país. Adivine el lector cuál corresponde a cada gobernante.

El miércoles 16, al día siguiente de cumplirse el sexto aniversario de la primera adhesión de un país árabe, los Emiratos Árabes Unidos, a los Acuerdos de Abraham, se difundió una declaración conjunta de Estados Unidos, Marruecos e Israel en que los dos últimos anunciaban la apertura de sendas embajadas y otras medidas, como el restablecimiento de los vuelos directos antes de fin de año.

El comunicado reconoce que es una renovación de la anterior declaración entre las tres naciones, hecha el 22 de diciembre de 2020. Después de dar largas al intercambio de embajadores, Rabat por fin ha cedido ante sus protectores.

¿Y qué ha obtenido Marruecos que no hubiera recibido hace seis años de Donald Trump y de Benjamín Netanyahu? Porque en política exterior no hay nada gratis, sobre todo para quienes saben ser pacientes, como le dijo Fernando Castiella al general Franco durante unas negociaciones para la renovación de los acuerdos de defensa con Estados Unidos, en 1968: «Es en los últimos minutos cuando la firmeza paga».

La identificación del beneficio para la monarquía alauita es capital, porque, como subraya el profesor Ruiz Miguel en un hilo en X, la apertura de una embajada en Israel «tiene un coste político ante una masa de súbditos que, en principio (sobre todo en las capas más bajas), se alinean a favor de Palestina». Tampoco se sabe en qué ciudad se instalará el edificio. Para enturbiarlo todo, Mohamed VI, como antes su padre, preside y financia el Comité Jerusalén, de la Organización para la Cooperación Islámica, encargado de amparar a los musulmanes residentes en la ciudad santa.

Elecciones en Israel el 27 de octubre

Sin duda, el régimen marroquí, ha aprovechado la situación de Israel, donde se celebrarán elecciones parlamentarias el 27 de octubre, y el primer ministro necesita algún éxito que compense el estancamiento del conflicto en Gaza y Líbano, tres años después de los ataques de Hamás, y el triunfo este mes de los hutíes en el mar Rojo. En Marruecos hay convocadas también elecciones parlamentarias para el 23 de septiembre, pero en el reino africano el resultado está fijado desde semanas antes. Allí no hay sorpresas con el censo de marroquíes ausentes ni con las encuestas. Su CIS, cuya sede está en el palacio real, clava los resultados

Como recompensa, el Majzén ha recibido un espaldarazo a su plan ante la comunidad internacional antes de la acostumbrada renovación anual por parte de las Naciones Unidas de la MINURSO, la misión para el referéndum de autodeterminación del Sáhara Occidental, programada para el 31 de octubre.

El comunicado, datado en la misión de Estados Unidos en la ONU, contiene el siguiente párrafo: «Estados Unidos e Israel reafirman su reconocimiento de la soberanía marroquí sobre todo el territorio del Sáhara Occidental y su apoyo a la propuesta de autonomía de Marruecos, seria, creíble y realista, como única base para una solución justa y duradera a la disputa territorial del Sáhara Occidental. Cualquier otra vía prolonga el statu quo y es inaceptable (sic). Esta solución, urgentemente necesaria, traerá no sólo paz a la región, sino también prosperidad y una mayor integración para toda África».

Un mensaje muy claro sobre el apoyo de la superpotencia a la anexión del Sáhara, ya proclamado por Trump en 2020. Aunque varios países, como Alemania, Francia, Colombia y España (por decisión de Sánchez en 2022) han aceptado la propuesta de Rabat, la mayoría de los miembros de la ONU sigue respaldando las resoluciones del derecho internacional favorables al referéndum. Sin duda nos encontramos ante un intento de Washington de presionar a la organización para que modifique su postura.

Y en este proceso, el proyecto de ley que concede la nacionalidad a los saharauis, aprobado esta misma semana por los partidos pro-marroquíes PSOE y ERC, puede ser un regalo envenenado. Los saharauis que no quieran someterse al «benigno yugo» del sultán alauita, ni seguir siendo apátridas en Argelia, solicitan la nacionalidad española y se vienen aquí. ¡Un nuevo favor de los socialistas del PSOE a su verdadero rey!

La renovada amistad entre Rabat, Jerusalén y Washington en un momento en que se da por inminente el fallecimiento de Mohamed VI, ¿podría tener consecuencias para Ceuta?

Nos tememos que sí. Marruecos se reafirma ante la Casa Blanca como «el» aliado fiable en el estrecho de Gibraltar. Por otro lado, el gobierno español, aparte de convertirse en una molestia para EEUU, no parece excesivamente preocupado por la crisis en la ciudad, ya que rechaza calificarla de «invasión», agradece a Rabat su colaboración y no ha convocado el Consejo Atlántico de la OTAN, porque no siente su integridad amenazada.

Si entre los dos países que controlan las costas del vital estrecho de Gibraltar, uno es tan débil y titubeante que no se preocupa ni de sus fronteras ni de su población y encima menosprecia a sus servicios de inteligencia, mientras que otro, por el contrario, es seguro, fuerte y parece unido. ¿Del lado de cuál se pondría la OTAN?