Internacional
Elecciones en Hungría

Hungría dividida: las urbes votan a Magyar, el campo a Orbán y las elecciones las decidirá la minoría romaní

Los últimos sondeos afines al Gobierno de Orbán, apuntan a una victoria de Fidesz con 46 escaños

Las ciudades universitarias apoyarán a Peter Maygar, mientras que el rechazo al Pacto Verde cala en las zonas rurales

  • Paula Ciordia
  • BUDAPEST (HUNGRÍA)
  • Enviada especial
  • Periodista y filóloga | Vox | Inmigración | Wokismo | Taurina en Entre Pitones | paula.ciordia@okdiario.com

«Hungría no es sólo Budapest», advierte Zoltán Kiszelly, director del departamento de Análisis Político en Századvég. La capital húngara se ha consolidado como una excepción dentro del mapa político nacional: las políticas del primer ministro Viktor Orbán apenas calan en la ciudad, en línea con la tendencia de otras capitales europeas donde predominan gobiernos de izquierda, con la singular excepción de Madrid.

El sesgo progresista del voto urbano se explica, en parte, por el peso de la población universitaria. Es un fenómeno visible en ciudades como Szeged o Pécs, donde el candidato de la oposición, Péter Magyar, líder del partido Tisza, parte con ventaja.

De ahí que la visita del vicepresidente de Estados Unidos (EEUU), J. D. Vance, al centro de estudios privado Mathias Corvinus Collegium (MCC) de Budapest alcanzase un impacto internacional al reivindicar «la libertad de expresión» en los debates académicos, ante las imposiciones ideológicas woke en el ambiente universitario de Occidente, tal y como señala a OKDIARIO Rodrigo Ballester, el director del MCC.

El radio de influencia de Tsiza alcanza igualmente a áreas metropolitanas en expansión, con municipios dormitorio que han dejado atrás su carácter rural para adoptar una identidad urbana —las llamadas boom cities— como Debrecen o Győr.

La minoría romaní también decide

Aun así, Budapest aparece empapelada con carteles de Radics Béla, candidato de Fidesz y único aspirante de la minoría romaní que encabeza uno de los 106 distritos electorales del país. La comunidad romaní, que representa en torno al 6 % del electorado, puede resultar decisiva en estos comicios.

Su elevada tasa de pobreza y su perfil conservador la convierten en un caladero tradicional de votos para Orbán, pese a los intentos de Magyar por atraer a este electorado incorporando candidatos de esta minoría en sus listas. «Béla no tiene opciones reales de ganar en Budapest, pero su candidatura funciona como escaparate para captar un voto clave», explican analistas de campaña, que subrayan la presencia conjunta de ambos en la cartelería.

El rápido ascenso de Magyar —excolaborador de Orbán y hoy referente de un centrismo proeuropeo— ha alterado el equilibrio político. Su impulso en las elecciones europeas y municipales de 2024 lo sitúa en posición competitiva en la capital, gobernada por el progresista Gergely Karácsony. En esos comicios, Fidesz obtuvo el 28,7 % de los votos frente al 27,3 % de Tisza.

Magyar ha replicado una de las claves del éxito de Orbán: la concentración del voto mediante alianzas amplias en un sistema electoral que favorece a las formaciones grandes.

Por primera vez en más de una década, el primer ministro se enfrenta a un rival capaz de aglutinar a la oposición fragmentada, lo que explica que Tisza haya alcanzado el 40 % en intención de voto en apenas dos años, según Kiszelly.

“La ciudadanía urbana es más receptiva a un discurso aperturista alineado con la Unión Europea”, señala Kiszelly. En ese terreno, Magyar se presenta como el dirigente capaz de desbloquear los fondos europeos, planteando posiciones divergentes en cuestiones como la inmigración o la guerra en Ucrania, después de que la Comisión Europea calificara al país como una «autocracia».

El campo contra el Pacto Verde de la UE

Sin embargo, el mapa cambia radicalmente fuera de las grandes ciudades. En las zonas rurales, Fidesz mantiene una hegemonía sólida, pese a que los medios de comunicación progresistas del país jueguen con el apellido del líder de Tisza, Maygar, que significa ‘magiar’, el grupo étnico mayoritario de Hungría.

Orbán refuerza su discurso contra el Pacto Verde Europeo y apela a valores conservadores como la familia, el cristianismo y la defensa de las fronteras frente a la inmigración irregular.

«El respaldo del mundo rural será determinante para la victoria de Orbán», sostienen fuentes del partido. «Hungría sigue dividida en dos universos: el campo y la ciudad», resumen.

En ese contexto, dos regiones resultan especialmente estratégicas para Fidesz: Zala y Vas, en la frontera con Austria. Son bastiones fieles al oficialismo y concentran a miles de trabajadores transfronterizos, un electorado cercano a las 100.000 personas.

Un Parlamento más fragmentado

A pesar de la dureza de la campaña —marcada por acusaciones cruzadas de «guerra sucia» y supuestas injerencias externas desde Rusia y Bruselas—, pocos analistas se atreven a ofrecer un pronóstico cerrado. El consenso, no obstante, apunta a que Orbán perderá la mayoría absoluta, aunque conservará una victoria clara, con unos seis escaños de ventaja sobre Tisza.

El Parlamento húngaro cuenta con 199 diputados, elegidos mediante un sistema mixto. Según el instituto Nézőpont Intézet, la formación ultraderechista Mi Hazánk entrará en la Cámara con siete escaños. Coalición Democrática (DK) y el satírico Partido del Perro de Dos Colas podrían lograr representación mínima.

Las estimaciones sitúan a Fidesz con 46 diputados frente a los 40 de Tisza, dibujando un escenario más competitivo que el de las últimas décadas. Tras 16 años en el poder con mayorías de dos tercios, Orbán afronta por primera vez un Parlamento más equilibrado, que podría limitar su capacidad de impulsar reformas estructurales.

Algo que no parece importar a Fidesz, dado que el objetivo de la formación es consolidar el proyecto de país que impulsó Orbán en 2010 y mantener el pulso de la UE hasta 2027, que se prevé como el año decisivo para la coalición de partidos soberanistas impulsada por el líder húngaro en 2024, Patriotas por Europa.

«El próximo año hay elecciones en Polonia, Italia, Francia y España, y todo indica que la derecha y los conservadores ganarán la presidencia, lo que supondría un giro absoluto en la tendencia política del gobierno europeo», señala Ballester. «El proyecto federalista de la UE sabe que tiene muy poco tiempo para imponerse, y por eso están haciendo todo lo posible para detener a Orbán», añade.