Conmoción entre los egiptólogos: encuentran 225 estatuillas dentro de un sarcófago sin nombre en el delta del Nilo
El yacimiento de Tanis, en el delta del Nilo, ha revelado uno de los hallazgos más trascendentales de las últimas ocho décadas. Una misión arqueológica francesa descubrió 225 estatuillas funerarias ocultas en una tumba real, resolviendo un enigma histórico sobre la identidad de un sarcófago anónimo.
Este descubrimiento recupera piezas de valor incalculable y revela datos interesantes sobre los convulsos tiempos del Tercer Periodo Intermedio.
El hallazgo de 225 estatuillas en una tumba anónima revolucionaria la arqueología en Egipto
La misión de la Universidad de la Sorbona, dirigida por el egiptólogo Frédéric Payraudeau, localizó las piezas durante los trabajos de limpieza en la tumba de Osorkon II, perteneciente a la dinastía XXII.
Las estatuillas, conocidas como ushabtis, aparecieron sumergidas en capas de limo en la cámara norte del recinto. Según declaró Mohammad Ismail Khaled, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, este representa el descubrimiento más significativo en la necrópolis de San el-Agar desde 1946.
Los arqueólogos trabajaron a contrarreloj tras detectar las primeras piezas un jueves por la mañana, justo antes del fin de semana. Ante la magnitud del hallazgo, el equipo instaló sistemas de iluminación para trabajar durante la noche.
La extracción cuidadosa de las 225 figuras de color verde requirió 10 días de trabajo ininterrumpido por parte de los expertos franceses y egipcios.
¿Quién era el faraón enterrado en el sarcófago de granito de Tanis?
Durante décadas, un imponente sarcófago de granito carente de inscripciones desconcertó a los investigadores en la tumba de Osorkon II. Sin embargo, los símbolos reales grabados en los ushabtis recién recuperados permitieron identificar finalmente al propietario: el faraón Sheshonq III.
El soberano, que gobernó entre los años 830 y 791 a.C., se enfrentó a un reinado marcado por una violenta guerra civil entre el Alto y el Bajo Egipto.
Payraudeau explica que este hallazgo resulta asombroso, ya que Sheshonq III disponía de su propia tumba, mucho más grande, en otra zona del yacimiento. La presencia de su ajuar en un recinto ajeno sugiere que la sucesión real no ocurrió según lo previsto o que sus restos sufrieron un traslado posterior para protegerlos de los saqueos, una práctica común tras el abandono del Valle de los Reyes.
El valor excepcional de los ushabtis de Sheshonq III y su disposición ritual
Según informa Science Alert, las pequeñas figuras se encontraban dispuestas con precisión milimétrica, formando una estrella alrededor de un foso trapezoidal y en filas horizontales en el fondo.
La expedición destaca un dato inusual que añade valor científico a la colección: más de la mitad de las estatuillas representan a mujeres, un hecho que Payraudeau califica de «excepcional» en el registro arqueológico. Estas piezas debían servir al difunto en el más allá, cumpliendo tareas en su nombre.
La ubicación de Sheshonq III en una tumba ajena plantea nuevos interrogantes. Aunque un sarcófago de granito de tales dimensiones difícilmente pudo trasladarse tras su instalación original, las inscripciones inéditas halladas junto a las figuras prometen nuevas claves sobre la evolución de estos enterramientos.
Tras un exhaustivo estudio y trabajos de restauración, estas 225 estatuillas se exhibirán en un museo de Egipto.