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Canales Rivera estalla ante el notable deterioro de Cantora: «No entiendo ni a la madre ni al niño»

El torero regresa a la finca de su tío

  • Laura Hernández
  • Periodista. Redactora de Happy FM. Pendiente de los nuevos éxitos musicales, los salseos en realities, los dramas de las series turcas, ¡y del Benidorm Fest & Eurovisión!

El pasado miércoles 8 de julio, los espectadores de Telecinco pudieron disfrutar de El precio de Cantora, donde muchos rostros conocidos vinculados a esta finca tuvieron la oportunidad de volver a visitarla. Un claro ejemplo lo encontramos en Canales Rivera, sobrino de Paquirri, que pisó por última vez Cantora en agosto de 1984, un mes antes de la muerte de su tío. Después de desatarse la guerra por la herencia entre la familia Pantoja y los Rivera, el diestro no tuvo oportunidad de volver a pisar la finca. Ahora, este programa le ha dado la oportunidad de volver. De esta forma, Canales Rivera recuerda el lugar donde se crio y donde, gracias a su tío, decidió que quería ser torero. «Cuando metíamos la patita tanto unos como otros, este señor daba una voz y aquí no sabía nadie dónde meterse. Eso lo recuerdo perfectamente», confesó a Santi Acosta.

«¿Qué pintábamos ninguno aquí?», preguntó al aire, mientras Canales Rivera reflexionaba sobre su salida de Cantora. Porque si había algo que no imaginaba era regresar a ese lugar. «Nunca es tarde», le hizo saber el presentador. A pesar de que tenía ganas de entrar en Cantora, también tenía claro que le daba bastante miedo y respeto. No tardó en explicar el motivo: «Ten en cuenta que vamos a tirar todos mis recuerdos por el suelo, porque lo que yo tengo en la cabeza, sin entrar, te hago un tour después de 42 años que flipas. Y ahora se me va a ir todo a tomar por culo». El primer lugar que visitaron fue la piscina, donde la familia pasaba gran parte del verano. Allí tuvo que hacer frente a muchos recuerdos con Paquirri, aunque, lamentablemente, poco queda de lo que un día fue. «Esto más que la piscina es el Amazonas», comentó el torero, y añadió: «Esto da una pena…»

Paseando por los alrededores, el sobrino de Paquirri encontró una estatua que le recordaba a su niñez. Es más, contó una divertida anécdota que protagonizó con sus primos y el diestro: «Lo dejamos capado». Por si fuera poco, compartió otras tantas historias que iban viniendo a su mente conforme paseaba por la finca. Todo ello mientras hizo saber a Santi Acosta que su tío «era muy niñero».

Lejos de que todo quede ahí, Canales Rivera no dudó un solo segundo en visitar el lugar más importante de Cantora para su tío: la plaza de toros. Su primer recuerdo era que, al entrar, se encontraba una chimenea y una cabeza de toro, que todavía sigue ahí aunque en un estado deteriorado: «Me parece vergonzoso porque esto lo hubiesen querido yo, mis primos o mis tíos y se hubiese tratado como un recuerdo tan importante».

Como era de esperar, durante su participación en El precio de Cantora, el diestro no tuvo reparos a la hora de mostrar su enfado: «No entiendo ni a la madre, ni al niño, porque el niño a partir de los 20 años, yo creo que va siendo tiempo de dejar de ser niño, y esto se merecía otro trato». Y añadió, mientras se adentraban en el lugar: «Esto ha pasado de ser una plaza de toros a ser un corral, por lo que veo».

«Estoy enfadado porque aquí no habría ni una hierba. A lo mejor la casa no, pero ya te digo yo que esto así. Es una pena», expresó. Después, tuvo la oportunidad de traspasar la puerta principal de la casa. No tardó en ver numerosos objetos que le trajeron grandes recuerdos, como el sillón donde se echaba la siesta Paquirri o la sauna que utilizaba, que sigue intacta. «¿Sabes lo único que me falta? Los olores. Afortunadamente, no están los olores que yo recuerdo y percibía».