Gastronomía
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Ni piquillo ni padrón: el pimiento gallego con IGP que solo conocen los locales pese a contar con su propia Fiesta de Interés Turístico Nacional

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

La variedad de pimientos en España va desde el padrón, hasta el piquillo, exportado por todo el país, y sin embargo hay uno que cuenta con Indicación Geográfica Protegida (IGP) y con una fiesta declarada de Interés Turístico Nacional, pero sigue siendo el gran desconocido fuera de Galicia. Y es el pimiento de Arnoia, cultivado en el municipio orensano que le da nombre.

La Fiesta del Pimiento de Arnoia, en Ourense, recibió esa distinción durante el franquismo, en el mismo paquete de fiestas gastronómicas que buscaban dinamizar el turismo rural gallego tras la posguerra.

Fue una de las pioneras en usar la gastronomía como motor económico de la región, mientras que el pimiento de Padrón basó su fama en la exportación y en la cultura popular del «unos pican y otros no».

Las características del pimiento de Arnoia con IGP

El pliego de condiciones de la IGP Pemento da Arnoia define un producto con forma cónica y acampanada, dividido habitualmente en tres o cuatro cascos. Es considerablemente más grande que el pimiento de Padrón, con una longitud de entre 7,5 y 11 centímetros y un peso de entre 50 y 90 gramos por unidad. Su piel es lisa y brillante, y se recolecta en fresco con un color verde claro, aunque si madura en la planta se vuelve completamente rojo.

La carne es gruesa, tersa y muy jugosa, con un espesor de entre 2,6 y 7,7 milímetros, lo que le permite mantener su consistencia al cocinarlo. Su sabor es marcadamente dulce y suave, y a diferencia de otros pimientos gallegos, el auténtico pimiento de Arnoia nunca pica. Esta ausencia total de picor lo distingue claramente del pimiento de Padrón y explica buena parte de su versatilidad en la cocina.

Cómo preparar pimientos de Arnoia rellenos de tortilla

Uno de los platos más tradicionales de la Fiesta del Pimiento de Arnoia son los pimientos rellenos de tortilla de patatas, una receta que aprovecha el grosor de su carne como molde natural para una tortilla jugosa. Para cuatro personas, hacen falta cuatro pimientos de Arnoia grandes y firmes, cuatro patatas medianas, una cebolla pequeña opcional, entre cinco y seis huevos camperos, aceite de oliva virgen extra y sal.

El primer paso consiste en lavar los pimientos, cortar la parte superior donde está el rabo sin desecharla, y retirar con cuidado las pepitas y las fibras blancas del interior con una cuchara, sin romper las paredes. Para el relleno, las patatas se cortan en láminas finas y se pochan a fuego medio junto a la cebolla picada durante quince o veinte minutos, hasta quedar tiernas, y después se escurre bien el exceso de aceite.

Los huevos se baten con sal y se mezclan con las patatas, dejando reposar la mezcla cinco minutos antes de rellenar cada pimiento sin llegar al borde superior, ya que el huevo se infla al cocinarse.

La tapa reservada se coloca de nuevo y se sujeta con palillos de madera. La cocción puede hacerse de forma tradicional, friendo los pimientos en aceite de oliva a fuego medio-bajo durante quince o veinte minutos y dándoles la vuelta con suavidad, o al horno, a 180 grados durante treinta o treinta y cinco minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción hasta que la piel quede tierna y ligeramente arrugada.