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Los camareros coinciden: la espuma blanca de la cerveza no es decoración, sino una barrera natural que ayuda a conservar el gas

  • Gemma Meca
  • Licenciada en Historia, máster en Periodismo y Comunicación Digital. Redactora en Ok Diario. Cuento historias, soy amante de los astros, sigo a la luna, los TT de Twitter y las tendencias en moda. Experta en noticias de consumo, lifestyle, recetas y Lotería de Navidad.

La espuma blanca de la cerveza no es decoración, sino que representa una barrera natural que ayuda a conservar el gas. Los camareros no dudan en explicarnos este detalle importante de una de las bebidas de moda esta temporada. Salir de casa para tomarse una cerveza bien fresquita es algo que puede ser recurrente en verano. Una forma de socializar y de descubrir la esencia de esta deliciosa bebida natural.

Un clásico que puede acabar siendo el que mejor se adaptará a nuestras necesidades y lo hará de la mejor manera posible. Con una serie de cambios que pueden llegar a toda velocidad y que supondrá el mejor aliado de una conversación o una velada de esas que no se olvidan. Nos apetece sumergirnos de lleno en un tapeo o simplemente necesitamos salir un poco de casa para coger fuerzas ante un verano de altas temperaturas. Los camareros son los que mejor conocen un tipo de bebida que puede acabar siendo la que nos descubrirá la esencia de un plus de buenas sensaciones que se corona con una espuma blanca.

Todos los camareros coinciden

Los camareros son los que saben perfectamente qué tipo de bebida piden más sus clientes. Somos un país de café y de cerveza, dos de los básicos que fuera de casa siempre sabe mejor. Quizás es la atención de estos profesionales que trabajan cuando gran parte del país descansa, o esos pequeños gestos que marcan la diferencia.

Plantarse frente a una caña de barril, servida a un punto de la congelación, con ese sabor intenso y refrescante, pero también con una espuma blanca que en casa no nos queda de la misma forma. A la hora de servirnos una cerveza en casa esa espuma no tiene tanto protagonismo.

Nos podemos imaginar que estamos ante un elemento que llega o se marcha, que nos sirve para decorar el vaso o darnos menos cantidad de cerveza. Pero la realidad va mucho más allá. No es un detalle decorativo o que implique un cambio en sabor o en la cantidad, sino que va mucho más allá.

Este tipo de elementos pueden convertirse en esenciales cuando descubrimos la esencia que puede acabar siendo lo que nos afectará de lleno. En unos días en los que realmente cada detalle puede ser esencial.

La espuma blanca no es decoración sino una barrera natural

La cerveza es una de las bebidas más antiguas a las que el ser humano tiene acceso, desde hace unos años, tenemos por delante una lucha contra el calor que gracias a este elemento se hace más llevadero. Este cambio de temperaturas puede acabar siendo lo que nos dará más de una sorpresa del todo inesperada.

Un descubrimiento sobre la cerveza que puede ser esencial que tengamos en mente y que quizás hasta ahora no sabíamos.

Tal y como explican los expertos del blog de Cerveceros Caseros: «La espuma de la cerveza tiene una vida corta, trágica. Nace, vive y muere. Como la de muchos cerveceros caseros obsesionados (ejem), su vida gira alrededor de la cerveza. La formación de la espuma depende en gran medida, pero no en exclusiva, de la carbonatación, la cantidad de dióxido de carbono (CO2) en la cerveza. La cerveza se puede carbonatar naturalmente por fermentación en un recipiente cerrado, o mediante carbonatación forzada. El gas en una botella de cerveza cerrada está en equilibrio. Esto quiere decir que a una temperatura dada, la presión de gas en el espacio del cuello de la botella y la cantidad de gas disuelto en la cerveza es constante. Cuando se abre la botella se crea un desequilibrio entre el CO2 disuelto en la cerveza y el de la atmósfera. La cantidad de CO2 en el aire es de sólo el 0.2 por ciento, comparado con el 98 por ciento del hueco del cuello de la botella. Para restaurar el equilibrio, las burbujas de CO2 van abandonando la cerveza hasta que se vuelva a conseguir el equilibrio. Es por esto por lo que una botella abierta siempre pierde el gas con el tiempo. Por supuesto, temperaturas cálidas y agitación aceleran el proceso, como sabe todo aquel que haya abierto una botella bien agitada o de cerveza caliente».

Siguiendo con la misma explicación: «Como cervecero casero, un buen ajuste de la carbonatación favorece una espuma buena y consistente. La cerveza poco carbonatada no forma espuma, lo que en el caso de una pale ale de barril puede ser deseable. Si la cerveza está muy sobrecarbonatada, es más posible que salga a chorro, lo que no es deseable en ningún estilo de cerveza. Pero la carbonatación es sólo un aspecto de una buena y esponjosa espuma. ¿Por qué el agua con gas no tiene espuma? Bien, la cerveza es una bebida bioquímicamente compleja. En ella hay compuestos de promueven la formación de espuma y su estabilidad y otros que la retraen. La física y química de las espuma de la cerveza puede ser molestamente compleja, de modo que ten presente lo siguiente: si los promotores ganan, tienes espuma; si ganan los detractores, tienes cerveza sin espuma. En la cerveza existen compuestos con afinidad por el agua (hidrófilos) y que rechazan el agua (hidrófobos). La cerveza también contiene unos compuestos llamados glicoproteínas que son parte hidrófoba y parte hidrófila. Imagina una molécula como un renacuajo. La cabeza de la molécula odia el agua, pero a la cola le gusta. Cuando muchos de estas moléculas se juntan en la superficie de la cerveza, las cabeza se agrupan en un círculo (con las colas apuntando hacia fuera) creando una bolsa de CO2, formando burbujas de forma natural».