España
Eutanasia

La Fundación NEOS reúne la opinión de expertos y testimonios contra la eutanasia: «Ayuda a vivir, no a morir»

"La dignidad humana reside en la propia persona, no en las circunstancias", reza uno de los testimonios

La Fundación NEOS, presidida por el ex ministro del Interior Jaime Mayor Oreja, ha reunido este lunes la opinión de expertos y testimonios contra la eutanasia, tras el caso de la joven Noelia Castillo, que murió el pasado 26 de marzo tras recibir la eutanasia. El acto se clausuró con la lectura del manifiesto «ayuda a vivir, no a morir» con el que expresaron su «compromiso con la defensa de la dignidad inviolable de toda vida humana».

La Fundación NEOS y la Asamblea de Asociaciones por la Vida, la Libertad y la Dignidad han organizado este lunes el acto Ayuda a vivir, no a morir. El caso Noelia y la cultura de la muerte en el auditorio de la Mutua Madrileña en Madrid, en la capital española. Desde ambas entidades, resaltan la importancia de este tipo de citas por el «momento especialmente sensible para la sociedad española» después de que se produjera la eutanasia de la joven Noelia Castillo, de apenas 25 años, pese no ser parapléjica.

El acto reunió a expertos en bioética, medicina y derecho. También contaron con el testimonio de Marimar García Garrido, una periodista y escritora que sufre una enfermedad degenerativa que le impide mover su cuerpo, excepto los músculos de la cara. Su testimonio, como expresan desde NEOS, buscaba conciencia sobre el «propósito de concienciar al conjunto de la sociedad de la dignidad de toda vida, con independencia de sus circunstancias y la respuesta que la sociedad debe exigir al Estado ante el sufrimiento».

El acto lo abrió la vicepresidenta de NEOS, María San Gil. La que fuera líder del PP vasco ha destacado la importancia de la dignidad de la vida. En su intervención, ha afirmado que el reciente caso de Noelia ha supuesto un punto de inflexión que no puede dejar indiferente a nadie. San Gil ha defendido que la vida constituye el supra derecho, sin el cual no tienen sentido todos los demás y ha advertido del riesgo de que la sociedad normalice la eliminación del sufrimiento mediante la muerte, en lugar de reforzar los mecanismos de acompañamiento y cuidado.

Por otro lado, Dolores Garrido, madre de seis hijos, tres de ellos con discapacidad, ha ofrecido una perspectiva humana. Garrido ha relatado su experiencia desde la naturalidad y el amor cotidiano y ha destacado que en su familia «cada uno es llamado por su nombre, no por el problema que pueda tener». Y ha incidido que la fragilidad no resta valor, sino que reclama mayor cuidado y compromiso.

«La dignidad reside en la propia persona»

Su hija, Marimar García Garrido, ha dedicado unas palabras a través de una intervención que fue leída por su madre. La periodista y autora del libro Mar Afuera ha resaltado que «la dignidad humana reside en la propia persona, no en las circunstancias». La periodista ha rechazado la idea de que el valor de la vida dependa de la autonomía o de la ausencia de dolor. En su lugar, ha insistido en que la verdadera tarea de la sociedad es acompañar, cuidar y sostener, no ofrecer la muerte como solución.

Tras ello, se ha celebrado una mesa redonda con Elena Postigo, directora del Instituto de Bioética en Universidad Francisco de Vitoria y presidenta de la Cátedra Internacional de Bioética Jérôme Lejeune; el médico especialista en cuidados paliativos Álvaro Gándara y el decano de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU San Pablo, Tomás Chivato. Esta parte del acto ha sido moderada por Ana del Pino, coordinadora territorial de NEOS y miembro de la coordinadora de la Asamblea por la Vida.

Los tres expertos han coincidido en que el debate sobre la eutanasia no puede reducirse a una cuestión de libertad individual. En su lugar, consideran necesario abordarlo con referencias a la dignidad humana, el sufrimiento y el papel del Estado.

Postigo ha advertido del riesgo de absolutizar la autonomía individual hasta el punto de desvincularla de la verdad sobre la persona. Ha puesto el acento en que la dignidad humana no depende de la capacidad de decidir ni de las condiciones de vida, sino que es inherente a toda persona por el hecho de serlo.

«Bioética del cuidado»

En su lugar, ha defendido la necesidad de recuperar una «bioética del cuidado» que sitúe en el centro la relación, la dependencia y la responsabilidad compartida, frente a una visión individualista.

Gándara ha puesto el foco en las carencias del sistema sanitario español en materia de cuidados paliativos. Particularmente, ha detallado que miles de personas mueren cada año sin acceso a una atención adecuada.

En su opinión, la falta de recursos y de desarrollo estructural convierte a la eutanasia en una alternativa por la ausencia de cuidados más que en una opción que se pueda escoger libremente. Además, ha denunciado que se trata de una solución «rápida y barata» frente a la inversión que requiere una atención integral al final de la vida.

En su lugar, ha incidido en la necesidad de impulsar una ley nacional de cuidados paliativos que, ahora mismo, no existe en España. Además, ha lamentado que ocupa los puestos de cola en Europa en ese aspecto

Chivato, por su parte, ha hablado sobre el impacto de la eutanasia en la identidad misma de la medicina y ha recordado que la tradición médica, desde sus orígenes, se ha construido sobre el principio de no causar daño. En esa misma línea, ha comentado que el papel del médico no es provocar la muerte, sino aliviar el sufrimiento y acompañar al paciente. Por ello, ha puesto en valor el derecho a la objeción de conciencia como garantía esencial para los profesionales sanitarios que rechazan las prácticas contrarias a su ética. Por ello ha sugerido que existe, en lugar de un registro de objetores de conciencia, un registro inverso de quienes están a favor de practicar la eutanasia.

María Calvo Charro, jurista, escritora y profesora universitaria, concluyó con una reflexión sobre lo que señaló como crisis cultural de Occidente. En su análisis, ha advertido sobre la pérdida de referentes antropológicos, familiares y espirituales. Y ha considerado que en ese problema está en la raíz de fenómenos como la banalización de la vida y la aceptación social de la eutanasia.

Pese a ello, ha transmitido esperanza y ha apelado a la capacidad de la sociedad para reconstruir una cultura centrada en la dignidad de la persona y el valor del cuidado.

Ana del Pino ha cerrado el encuentro con la lectura al manifiesto Ayuda a vivir, no a morir. Este texto refleja la idea de las entidades convocantes de reafirmar su compromiso con la defensa de la dignidad inviolable de toda vida humana y con una auténtica cultura del cuidado.

El texto subraya que una sociedad verdaderamente humana no se define por su capacidad de acelerar la muerte, sino por su compromiso con las personas que atraviesan situaciones de mayor vulnerabilidad, garantizando acompañamiento, apoyo real y cuidados adecuados.

El manifiesto, disponible en la web de la Fundación NEOS, será remitido al Defensor del Pueblo, así como a los grupos parlamentarios y partidos políticos, junto con la petición de impulsar una revisión rigurosa de la actual Ley de eutanasia y del caso de la eutanasia practicada a Noelia Castillo y avanzar en la aprobación de una Ley nacional de cuidados paliativos que asegure alternativas reales de atención y acompañamiento para todos.