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Economía
pulso fronterizo entre españa e italia

El sector turístico alerta del coste de los controles con Italia: «5.400 millones de euros están en juego»

Si la situación se prolonga, España se verá perjudicada y los viajeros podrían empezar a elegir otros destinos

  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en celia.amayuelas@okdiario.com

La decisión del Gobierno de Giorgia Meloni de mantener suspendida la aplicación del acuerdo Schengen con España y prolongar los controles en puertos y aeropuertos hasta que desaparezcan los riesgos para la seguridad italiana ha provocado una contundente reacción en el sector turístico.

Lejos de llegar a un acuerdo, ayer el ministro del Interior italiano, Matteo Piantedosi, reiteró que la suspensión del espacio Schengen con España no se revisará antes del 15 de agosto y únicamente cuando desaparezcan por completo los riesgos de seguridad vinculados a la crisis migratoria de Ceuta. 

Mientras tanto, los controles ya han alcanzado a 3.115 viajeros procedentes de Italia en 273 vuelos, con 446 agentes desplegados en distintos aeropuertos españoles, en una operación que, en principio, permanecerá vigente hasta el 7 de septiembre.

En este sentido, la preocupación del sector turístico crece por momentos siendo Italia el cuarto mercado emisor para España. Cada año llegan más de diez millones de viajeros italianos, de los que alrededor de siete millones son turistas, con un gasto aproximado de 5.400 millones de euros, que podrían llegar a desaparecer. Esto, para Carlos Garrido, presidente de la Mesa del Turismo, va mucho más allá de los controles puntuales.

«La decisión de reforzar los controles entre España e Italia está proyectando una imagen profundamente negativa de nuestro país», sostiene Garrido, que considera que «el turismo es nuestra principal industria y uno de los principales anclajes de la marca España».

El dirigente del sector advierte de que las imágenes de controles en los aeropuertos están dañando la percepción internacional de España como un destino abierto y acogedor. «No podemos ignorar el impacto que una crisis diplomática y unos controles fronterizos tienen sobre un flujo turístico de esta magnitud», insiste.

Desde la Mesa del Turismo cargan además contra la utilización política del conflicto. «Es un error que los políticos utilicen el turismo como un arma arrojadiza», afirma Garrido, que reclama que el sector no pague las consecuencias de una disputa institucional. «España debe defender a su sector turístico, que sostiene el empleo y es un generador de riqueza», subraya.

La organización defiende que el turismo «es la industria de la paz, no del conflicto» y sostiene que «no hay motivo para cerrar la frontera ni para mantener siquiera los controles aleatorios», ya que, a su juicio, estas medidas solo transmiten tensión, hostilidad e incertidumbre.

La incertidumbre preocupa al sector

Mientras la Mesa del Turismo alerta del golpe reputacional, las agencias de viajes mantienen la lupa puesta sobre la evolución de las reservas. Desde Destinia explican que, por el momento, todavía es pronto para medir un impacto económico directo, aunque reconocen que el riesgo existe si la situación se alarga.

Sin embargo, la agencia introduce un aviso que coincide con la preocupación expresada por el conjunto del sector: «Si la situación se prolonga, el posible efecto podría apreciarse más en las nuevas reservas, entre viajeros que todavía estén decidiendo destino y que puedan optar por otras alternativas ante las molestias o la incertidumbre».

La empresa recuerda además que Italia continúa siendo el segundo destino internacional más reservado por los españoles este verano, solo por detrás de Portugal, por lo que considera necesario esperar a la evolución de las próximas semanas para comprobar si la demanda empieza a resentirse.

El temor está en las reservas de última hora

Para Destinia, el principal enemigo del turismo no son únicamente los controles, sino la incertidumbre que generan. «Si los controles son puntuales, el impacto debería ser limitado», explican, aunque advierten de que «si se prolongan durante varias semanas podrían empezar a afectar especialmente a las reservas de última hora y a los viajes previstos para los próximos meses».

La compañía señala que una reducción de los desplazamientos tendría un efecto inmediato sobre aerolíneas y agencias de viajes y, si persistiera en el tiempo, acabaría trasladándose también a hoteles, restauración, comercio y actividades turísticas.

Desde la agencia reclaman una solución coordinada entre ambos países y las instituciones europeas. Mientras que desde la Mesa del Turismo piden a gritos que la decisión italiana se rectifique «cuanto antes», además, Carlos Garrido insiste en que el turismo debe situarse en el centro de las decisiones políticas porque «nuestro país no se explica sin el turismo». «Defender el turismo es defender la marca España y el interés general de nuestra sociedad», zanja el presidente de la Mesa del Turismo.