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El queso de Mercadona que arrasa entre los fans del picoteo: no hay sabor igual

Los quesos de Mercadona son quizás de los productos más populares en este supermercado, pero entre la amplia oferta disponible, hay un queso que está empezando a llamar la atención por un motivo muy concreto: no se parece a ninguno de los habituales. Es de esos productos que, cuando los pruebas, dejan claro que tienen un punto distinto, y por eso muchos lo están incorporando a sus compras de cara a las reuniones familiares que se darán en diciembre. Quien lo prueba suele comentarlo; no porque sea extravagante, sino porque rompe la monotonía de los quesos de siempre.

A falta de tiempo y con la costumbre de improvisar picoteos antes de Navidad, este tipo de productos ganan terreno. Una tabla variada, un par de embutidos, unos panes rústicos y un queso con carácter resuelven una tarde en casa sin necesidad de grandes preparaciones. Y este curado, en concreto, tiene ese toque que despierta curiosidad en cuanto se sirve: alguien pregunta qué es y otro busca el envase para recordarlo. Se trata del queso curado de oveja con jalapeño Hacendado, una pieza de unos 260 gramos que ronda los 5,54 euros. La mezcla de oveja curada con jalapeño no es común en supermercados españoles, y quizá por eso está funcionando tan bien entre quienes buscan algo distinto sin salirse demasiado del camino conocido. Un equilibrio que siempre suma cuando hablamos de aperitivos.

El queso de Mercadona que arrasa entre los fans del picoteo

La base de este queso es un curado de oveja tradicional, con su aroma intenso, su textura firme y ese sabor característico que llena la boca desde el primer bocado. Pero para sorpresa de todo aquel que lo prueba, sobre ese perfil clásico aparece el jalapeño, no en forma de picante agresivo, sino como un matiz vegetal que refresca y añade un punto final ligeramente chispeante. El resultado es un contraste suave pero evidente.

Visualmente, las vetas verdosas que recorren la pieza ya avisan de lo que viene después. No hay trozos grandes ni irregularidades: el jalapeño está distribuido de forma homogénea, así que cada corte mantiene el mismo equilibrio. Es un queso que entra por los ojos y que da juego en cualquier bandeja, incluso aunque no se diga nada del ingrediente extra.

Su sabor es intenso, pero no se hace pesado. Y al no tener ese picante fuerte que divide opiniones, funciona para un público más amplio, incluso para quienes no suelen buscar este tipo de combinaciones.

Un buena opción para las mesas de Navidad (y para cualquier tarde)

Aunque no está pensado específicamente para Navidad, el momento del año le favorece. En una tabla de aperitivos queda especialmente bien porque aporta variedad sin necesidad de recurrir a quesos excesivamente fuertes. Combina con panes rústicos, con nueces, con uvas, con picos crujientes y, si se quiere contraste, con un poco de compota suave.

Pero también ofrece ventajas en la cocina diaria. Se funde bien, mantiene el sabor y aporta ese toque picante controlado que queda perfecto en tostas calientes, nachos caseros, quesadillas, sándwiches a la plancha o incluso como remate final en una crema de verduras. Es, en definitiva, uno de esos productos que sirven tanto para una mesa informal como para improvisar una cena con apenas dos ingredientes. Además, al ser un curado, cunde. No hace falta cortar grandes porciones para que se note su sabor.

Qué aporta realmente este queso y por qué gusta tanto

Una de las claves de su éxito está en la sensación de producto diferente sin necesidad de ser exótico. Además, el picante aunque se nota (y se comenta) aparece al final, justo cuando el sabor del curado empieza a bajar. Y ahí es donde engancha.

Desde el punto de vista nutricional, sigue la línea de cualquier queso de oveja curado: es intenso (463 calorías por cada 100 gramos), calórico y muy proteico (26 gramos), lo que explica por qué un par de lascas bastan para que el sabor se mantenga en el conjunto de la tabla. La ventaja es que, al tener ese toque vegetal, da la sensación de ser un poco más fresco que otros curados tradicionales.

Además, tiene una virtud muy práctica: queda bien sin esfuerzo. Se corta con facilidad, la pieza es manejable y su aspecto es agradecido. No necesita decoración ni mezclas complejas.

Un éxito basado en el sabor, precio y momento

Su buen funcionamiento se sostiene en tres ideas muy sencillas:

Y, sobre todo, transmite esa pequeña sensación de descubrimiento que siempre funciona. Sorprende a quien busca algo distinto y a la vez, convence a todos aquellos que son amantes del queso.