Parece un sueldo espectacular, pero este electricista de 29 años lo explica: «Facturo 1.562 euros al día, pero solo gano 209»
Un joven autónomo explica en redes el beneficio real de su trabajo
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Ver una cifra como 1.500 euros e incluso un poco más, en un solo día hace pensar que hay trabajos donde el dinero entra fácil. Pero no siempre es así y más cuando se trata de autónomos ya que en el caso de estos, sabemos que lo que se factura no es lo mismo que lo que se gana, y la diferencia puede ser mucho mayor de lo que parece desde fuera.
Es justo lo que ha contado Daniel Rojas, un electricista catalán de 29 años que trabaja por su cuenta desde hace un año. En uno de sus vídeos desde su cuenta en Instagram @constructipp, ha explicado una jornada concreta en la que llegó a facturar 1.562 euros pero también ha explicado todos los gastos que debe ir restando a esa factura lo que hace que la cifra se reduzca rápidamente. De este modo, entre impuestos, material, gasolina y otros costes, el resultado final cambia bastante. Y eso es lo que ha llamado la atención: de más de 1.500 euros facturados, el beneficio real se queda en poco más de 200.
Parece un sueldo espectacular, pero este electricista de 29 años lo explica
Ese día, Daniel hizo varios trabajos seguidos: instalar una vitrocerámica, cambiar la tapa de un váter, arreglar válvulas de hidromasaje y otros encargos pequeños. Sumándolo todo, llegó a esos 1.562 euros, una cifra que para un día puede ser elevada pero a partir de ahí explica que debe descontar el IVA que es del 21%, el IRPF que en su caso ronda el 25% y después están los gastos reales del trabajo, como el material, los desplazamientos, o la gasolina. En esa jornada concreta, sólo en eso se le fueron más de 1.200 euros. Es decir, la mayor parte de lo facturado ni siquiera llega a considerarse beneficio.
A eso hay que añadir un matiz importante y es que no todos los días son así. Hay jornadas con más trabajo y otras más flojas, donde los ingresos bajan pero ciertos gastos se mantienen. Esa irregularidad es una de las principales dificultades de quienes trabajan por su cuenta.
El resultado final es mucho menos de lo que parece
Después de restar todo, el cálculo es bastante claro: 209 euros de beneficio en ese día. Una cifra que sigue siendo positiva, pero muy lejos de lo que sugiere la facturación inicial. Además, ese número ni siquiera incluye otros costes fijos que tiene cualquier autónomo. El propio electricista lo explica: la cuota de autónomos, el seguro de la furgoneta, el mantenimiento del vehículo o el seguro de responsabilidad civil.
También hay gastos menos visibles, pero igual de importantes, como herramientas, reposición de material o incluso el tiempo que no se factura: presupuestos, desplazamientos sin cobrar o gestiones administrativas. Todo eso forma parte del trabajo, aunque no siempre se refleje en los ingresos.
Una realidad que afecta a millones de autónomos en España
El caso no es aislado. En España hay más de 3,4 millones de trabajadores por cuenta propia, según datos recientes de ATA. Solo los autónomos persona física superan ya los 2 millones, lo que da una idea del peso que tiene este colectivo en la economía. En la última década, además, el perfil ha cambiado bastante. Han crecido las mujeres autónomas y también los emprendedores extranjeros, mientras que el modelo tradicional ha ido evolucionando hacia uno más diverso. Aun así, hay problemas que siguen siendo comunes.
Entre ellos, los costes fijos, la presión fiscal o la falta de una red de seguridad comparable a la de los asalariados. No hay vacaciones pagadas, ni ingresos asegurados en periodos sin actividad. Si no entra trabajo, no hay facturación, y eso obliga a mantener un ritmo constante.
Facturar mucho no siempre es ganar mucho
El ejemplo de este electricista sirve para desmontar una idea bastante extendida: que quien factura mucho gana mucho. En la práctica, especialmente en oficios como este, la diferencia puede ser enorme. Cada trabajo lleva gastos asociados que reducen el margen. Y cuantos más trabajos se hacen, más material se necesita y más costes aparecen. Es un equilibrio constante entre ingresos y gastos que no siempre se percibe desde fuera.
Aun así, el propio Daniel reconoce que, si mantiene un buen volumen de trabajo, sus ingresos mensuales pueden ser superiores a los de muchos asalariados. La clave está en la constancia y en saber gestionar bien los números. Pero también en asumir que no todo es tan lineal como parece. Hay meses buenos y otros más flojos, imprevistos que obligan a gastar más de lo previsto y épocas en las que el trabajo baja. Por eso, muchos autónomos insisten en que lo importante no es sólo lo que se factura, sino lo que realmente queda después.
En el fondo, su mensaje es sencillo: detrás de cifras llamativas hay una realidad mucho más compleja. Y entender esa diferencia es clave para saber bien cómo es ser autónomo en España.
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