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Economía
Multas

La Ley lo confirma: multas históricas de hasta 1.500 euros por tender la ropa en la terraza

Tender la ropa en el balcón es una escena de lo más habitual en cualquier ciudad española. De hecho, para muchas personas forma parte de la rutina diaria, y lo hacen casi sin pensarlo. Sin embargo, lo que parece un gesto completamente normal puede acabar en multa en determinados municipios si no se respetan ciertas normas.

El problema no está en usar la terraza o el balcón, sino en cómo se hace. Cuando la ropa, los objetos o incluso los tendederos quedan a la vista desde la calle, entran en juego criterios estéticos y de convivencia que algunos ayuntamientos han empezado a regular con mayor firmeza. Y aquí es donde llegan las sorpresas, ya que no existe una ley estatal que prohíba tender la ropa en balcones, pero sí ordenanzas municipales que pueden sancionar determinadas conductas con multas que, en algunos casos, alcanzan cifras importantes de hasta 1.500 euros tal y como ha ocurrido hace poco en Lorca.

Multas históricas de hasta 1.500 euros por tender la ropa en la terraza

A nivel estatal, no hay ninguna norma que impida de forma general colgar ropa en una terraza o balcón. Es decir, no existe una prohibición aplicable a todo el país. Sin embargo, esa regulación se traslada a los ayuntamientos, de modo que son estos los que, a través de ordenanzas de convivencia, limpieza o urbanismo, establecen qué se puede hacer y qué no en las fachadas visibles desde la vía pública.

El criterio principal suele ser el mismo en todos los casos: el llamado «ornato público», es decir, la imagen que proyecta el edificio hacia el exterior. Cuando esa imagen se considera alterada, pueden llegar las sanciones.

El ejemplo de lo que ha pasado en Lorca (Murcia)

Un ejemplo reciente que lo deja bastante claro está en Lorca (Murcia). El Ayuntamiento ha actualizado su normativa y ha puesto el foco en algo que hasta ahora pasaba bastante desapercibido: lo que se ve desde la calle. A partir de ahí, hay situaciones muy concretas que ya pueden acabar en sanción. Por ejemplo, tender la ropa en la barandilla o dejar objetos acumulados en el balcón si son visibles desde fuera. En estos casos, se consideran infracciones leves, con multas que van aproximadamente de los 151 a los 750 euros.

El problema viene cuando se da un paso más. Si se instalan tendederos en la fachada principal sin que estén previstos en el diseño del edificio o en zonas habilitadas, la cosa se complica. Ahí ya se habla de infracciones más serias, con sanciones que pueden alcanzar los 1.500 euros. En el fondo, la clave está en cómo afecta a la imagen del edificio. No se trata tanto de tender la ropa como de dónde y de qué forma se hace.

Qué cosas pueden provocar sanción en tu balcón

Aunque cada municipio tiene su propia normativa, hay una serie de situaciones que suelen repetirse y que pueden dar lugar a multas:

En todos estos casos, el problema no es tanto el uso del espacio, sino el impacto visual que genera.

Madrid y otras ciudades: restricciones similares

Lorca no es un caso aislado. En ciudades como Madrid ya existen criterios urbanísticos que limitan o desaconsejan la colocación de tendederos en fachadas visibles. Aunque no siempre se traduce en multas directas, sí puede haber restricciones en función del tipo de edificio, su ubicación o las normas de la comunidad de propietarios. En otras localidades ocurre algo parecido. Las reglas cambian, las sanciones también, pero el fondo es el mismo: preservar la imagen exterior de los edificios.

Qué pasa en la práctica y que muchos vecinos no tienen en cuenta

Más allá de la norma, en el día a día hay situaciones que se repiten en muchos edificios. Tender la ropa en la barandilla porque no hay espacio dentro, colocar un tendedero plegable en el exterior o dejar cajas y objetos en la terraza durante días son prácticas bastante habituales. El problema es que muchas veces se hacen sin pensar en cómo se ven desde la calle o desde otros edificios. Y ahí es donde empiezan los conflictos. No sólo con el Ayuntamiento, sino también con los propios vecinos, que pueden presentar quejas si consideran que se está incumpliendo la estética del edificio.

De hecho, en algunas comunidades de propietarios ya se incluyen normas específicas sobre el uso de balcones y terrazas. En estos casos, aunque no haya sanción municipal, sí puede haber advertencias o incluso acuerdos internos que obliguen a retirar determinados elementos visibles desde el exterior. Por eso, lo que para uno es algo práctico del día a día, para otro puede convertirse en un problema si no se ajusta a lo que marca la normativa o las reglas del edificio.