Javier, 28 años, agricultor: “Dejé mi trabajo como programador y trabajo en el campo»
Un joven explica su decisión de haberse convertido en agricultor
El tesoro sostenible de Rioja: vides centenarias que resisten al cambio climático
Un agricultor de 68 años extrae grava y tala 71 árboles del cauce de un río, y ahora irá a prisión y pagará 700.000 € de multa
El campo español lleva años enfrentándose a un problema que no es nuevo, pero sí cada vez más evidente y es que faltan jóvenes. La imagen que muchos tienen del sector, duro, poco rentable y alejado de la innovación, ha pesado demasiado durante décadas. Sin embargo, esa percepción empieza a cambiar, aunque sea lentamente, gracias a historias que rompen con ese esquema y muestran otra cara del mundo rural.
No es algo que haya ocurrido de la noche a la mañana sino que en gran parte, el cambio tiene que ver con cómo se está contando ahora la agricultura. Las redes sociales han abierto una ventana que antes no existía, permitiendo ver el día a día en el campo sin filtros ni intermediarios. Y ahí es donde muchos empiezan a descubrir que la realidad no encaja del todo con los prejuicios. En ese contexto aparece el caso de Javier Duque, 28 años, de Huesca. Su historia no es la típica del que hereda el oficio familiar sino que es más bien al contrario. Él estudió informática, empezó a trabajar como programador y, cuando parecía que tenía el camino marcado, decidió dejarlo. No porque el campo le llamara desde siempre, sino porque lo anterior no le encajaba.
Javier, 28 años, agricultor: “Dejé mi trabajo como programador y trabajo en el campo»
Este joven decidió formarse y estudiar algo que tuviera salida. Pudo encontrar trabajo y empezar su carrera en el mundo de la programación, pero lo cierto es que al poco tiempo de empezar tuvo la sensación es de que esa profesión en realidad no era lo suyo «No me gustaba, fue una época bastante mala de mi vida», ha explicado en El Español de Aragón.
Antes de cambiar de rumbo del todo, probó otras cosas. Encadenó varios trabajos, sin terminar de encontrar su sitio, algo que le pasa a muchos jóvenes que empiezan su carrera laboral, pero en su caso particular, acabó de alguna manera, volviendo a sus orígenes pero casi de forma casual. Su padre, agricultor, le pidió ayuda en un momento concreto. Nada fuera de lo normal. pero esa experiencia, que en principio era puntual, le hizo replantearse muchas cosas. «Me gustó y, al mes, ya era autónomo, trabajando a diario», explicó.
Un giro inesperado que lo cambió todo
El cambio no llegó a través de un plan meditado, sino de una oportunidad que surgió de forma inesperada. De este modo, lo que empezó como un apoyo ocasional terminó convirtiéndose en una experiencia reveladora. Sin una idea previa del trabajo agrícola, ya que apenas había tenido contacto con él, Javier descubrió una rutina que le resultaba más satisfactoria de lo que había imaginado y ese cambio tan repentino y sorprendente, que además desde fuera puede parecer arriesgado, respondía en realidad a una necesidad de cambio más profunda. No se trataba sólo del hecho de de dejar un empleo, sino de encontrar un sentido en el trabajo diario. Con el tiempo, esa elección se consolidó hasta convertirse en una apuesta firme que además no duda en mostrar en las redes sociales, acercando el campo y su trabajo a otros jóvenes.
La satisfacción de un trabajo tangible
Uno de los aspectos que más destaca Javier es la diferencia en la percepción del trabajo. Frente a la rutina de oficina, el campo le ofrece resultados visibles y un vínculo directo con lo que produce. «Ver crecer un cultivo que has sembrado y que salga bien genera un sentimiento que no se puede explicar», explicó. Esa conexión con el proceso y el resultado es, para él, una de las claves de su satisfacción actual. Pero se debe resaltar también que el esfuerzo físico y las largas jornadas forman parte de esa realidad. Días de hasta diez horas no son una excepción, especialmente en determinadas épocas del año. Aun así, la dureza del trabajo no eclipsa la sensación de haber encontrado un camino propio. «Es duro, pero es gratificante», resumió.
Una nueva imagen del campo en redes sociales
Javier no sólo trabaja en el campo, también lo muestra. Como ya hemos mencionado, a través de redes sociales y con su cuenta @duquitoo_ comparte su día a día con una intención clara y que es la de cambiar la percepción que existe sobre el sector. Lejos de idealizar su trabajo, enseña tanto los momentos positivos como las dificultades. Esa transparencia ha conectado con un público que descubre, en muchos casos por primera vez, cómo es realmente la vida en el campo y de qué modo trabajan los agricultores.
Además, insiste en un aspecto que considera fundamental: la modernización del sector. La agricultura actual incorpora tecnología, maquinaria avanzada y procesos cada vez más eficientes, alejándose de la imagen tradicional que todavía persiste en parte de la sociedad.