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Economía
Impuestos

Los españoles ya trabajan 231 días al año para pagar impuestos, dos más que en 2025

Por cada 100 euros que cuesta un trabajador a su empresa, solo 58,3 euros terminan llegando a su bolsillo en forma de salario neto

  • Alicia Bonilla
  • Periodista especializada en Economía. Graduada en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

Los españoles necesitan trabajar ya 231 días al año para cubrir el pago de impuestos y cotizaciones, dos jornadas más que en 2025, antes de empezar a generar ingresos para sí mismos. Así lo calcula la Fundación Civismo, que sitúa este año el Día de la Liberación Fiscal en el 20 de agosto, reflejando el aumento de la presión fiscal sobre los hogares durante el Gobierno de Pedro Sánchez.

El estudio revela además que, por cada 100 euros que cuesta un trabajador a su empresa, solo 58,3 euros terminan llegando a su bolsillo en forma de salario neto, mientras que los 41,7 restantes se destinan a IRPF y cotizaciones sociales.

De esta forma, Civismo concluye que la presión fiscal sobre los españoles sigue aumentando, pese a que el Gobierno continúa sin aprobar nuevos Presupuestos Generales del Estado. En 2025, la recaudación tributaria alcanzó los 325.356 millones de euros, un 10,4% más que un año antes, mientras que el PIB nominal creció a un ritmo menor, del 5,8%.

Asimismo, en los primeros meses de 2026, la recaudación tributaria ha seguido creciendo a un ritmo elevado. Hasta mayo, Hacienda había ingresado 135.009 millones de euros, un 10,6% más que en el mismo periodo del año anterior. El avance también se refleja en el IRPF, cuya recaudación homogénea aumentó un 10,7%, mientras que las retenciones sobre los rendimientos del trabajo y las actividades económicas crecieron un 9,7%.

La carga fiscal tampoco es igual para todos los españoles y varía de forma significativa según la comunidad autónoma. El cálculo de Civismo sitúa al País Vasco como la región donde antes llega el Día de la Liberación Fiscal, el 14 de agosto, seguido de Madrid, el 15. En el extremo contrario se encuentra Cataluña, donde los contribuyentes no alcanzarían esta fecha hasta el 26 de agosto.

Esta diferencia se traduce en que un catalán tendría que trabajar once días más al año que un madrileño para cubrir su carga fiscal, según el indicador de la fundación. La brecha responde a las distintas políticas tributarias de cada autonomía, incluidas las diferencias en el IRPF, los impuestos propios, las bonificaciones y la fiscalidad sobre el patrimonio.