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Economía
Mercadona

Mercadona tiene una tienda que es un ‘laboratorio de pruebas’ y acaba de llegar el cambio que va a transformar sus supermercados en España

Mercadona es el supermercado número uno en España a base de esfuerzo, buenos productos y también, hacer cambios aunque estos no suelen llegar de golpe. Lo habitual en la cadena valenciana es probar primero, ver cómo funciona y, si encaja, extenderlo poco a poco. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo ahora con un modelo de supermercado que ya está en marcha, un nuevo tipo de tienda Mercadona que todavía no se ve en la mayoría de ciudades.

La prueba de esta nueva tienda de Mercadona está en Xirivella. Allí abrió hace unos meses una tienda que la compañía utiliza como banco de ensayo. No es sólo una cuestión de imagen o de distribución de productos. Lo que se está probando afecta a cómo se trabaja dentro, a cómo se repone y, en general, a cómo funciona todo el supermercado. Ese modelo se llama «Tienda 9» y, aunque ahora mismo está limitado a unos pocos puntos, forma parte de un plan bastante más amplio. La idea es que, con el tiempo, acabe llegando al resto de establecimientos.

Una tienda Mercadona que no funciona como las demás

Lo primero que cambia no es lo que ve el cliente, sino lo que ocurre detrás. Mercadona ha dejado de organizar el supermercado por secciones tradicionales para pasar a un sistema por procesos. Puede sonar técnico, pero en la práctica se traduce en algo bastante concreto: menos desplazamientos internos y más tareas concentradas.

Antes, ciertas operaciones estaban repartidas por distintas zonas. Ahora se intenta que todo esté más centralizado. Eso reduce tiempos y simplifica el trabajo diario. No es un cambio vistoso, pero sí uno de los que más impacto tiene en el funcionamiento. A partir de ahí, la idea es que el producto llegue a la zona de venta prácticamente listo. Menos pasos intermedios y menos manipulación dentro de la tienda.

El obrador central, el punto clave del nuevo modelo

Dentro de esa reorganización hay una pieza que lo explica casi todo: el llamado obrador central. Es el espacio donde se concentran tareas que antes estaban dispersas, como el corte, la cocción o el envasado. No es algo que el cliente vea directamente, pero sí se nota en cómo se repone el producto o en la rapidez con la que vuelve a estar disponible. También influye en la carga de trabajo del personal, que ya no tiene que moverse tanto entre distintas zonas.

Además, este sistema tiene una parte técnica importante. La compañía calcula que con esta reorganización se puede reducir alrededor de un 10% el consumo energético y cerca de un 40% el uso de agua. Son cifras que encajan con la línea de eficiencia que Mercadona lleva tiempo aplicando.

Aquí se prueban los productos antes de llegar al resto de tiendas

La otra función de esta tienda es servir como filtro para nuevos lanzamientos. Todo lo que aparece aquí no significa que vaya a quedarse. Primero se prueba, se observa cómo responde la gente y luego se decide.

En los últimos días, por ejemplo, han llegado cambios a la zona de panadería. Se trata de una nueva línea de bollería envasada, con formatos de tres unidades y varias referencias nuevas. Entre ellas hay hojaldres, rosquillas con relleno de cacao, tartas individuales o palmeras con crema de avellana. También ha aparecido un producto que recuerda bastante a dulces conocidos, como el llamado pink cake. No es algo casual. Este tipo de referencias suelen buscar sabores reconocibles para facilitar la aceptación.

Los precios, además, siguen en la línea habitual de la cadena. En este caso, se mueven entre los 85 céntimos y 1,45 euros por paquete. Lo suficiente para probar sin que suponga un gasto alto.

Cambios en la forma de hacer la compra

Más allá de los productos, también se ha retocado la forma en la que está organizada la tienda. No es una revolución visual, pero sí hay ajustes que cambian el recorrido y por ejemplo, se han agrupado zonas que antes estaban separadas, como refrigerados y congelados. Esto evita tener que ir de un lado a otro y hace que la compra sea más directa. Puede parecer un detalle menor, pero en el día a día se nota.

El objetivo es que el cliente tarde menos en encontrar lo que busca y que el recorrido tenga más sentido. No hay grandes cambios estéticos, pero sí una lógica distinta en cómo se distribuyen los espacios.

Pero lo que está ocurriendo en Xirivella no se va a quedar ahí. Mercadona ya tiene definido un calendario para extender este modelo. Durante 2026 está previsto adaptar varias decenas de supermercados en España siguiendo este sistema. En total, la inversión prevista alcanza los 3.700 millones de euros. No es una cifra menor y deja claro que no se trata de una prueba puntual aunque el horizonte está marcado en 2033. Para entonces, la compañía quiere que este modelo esté implantado en toda su red. Es un proceso largo, pero encaja con la forma en la que Mercadona suele introducir los cambios.