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El Banco de España se va a quedar con el dinero de estas cuentas bancarias y lo avala el artículo 18 de la Ley 33/2003, del Patrimonio de las Administraciones Públicas

Tener una cuenta en el banco, o varias, es algo de lo más común. De hecho es necesario para poder por ejemplo cobrar nuestra nómina, para domiciliar recibos o para transacciones como transferencias. Todos tenemos cuentas bancarias que además tienen sus movimientos constantes, pero ¿qué pasa si de repente tenemos una cuenta sin tocar desde hace tiempo? ¿Puede el banco eliminarla sin más?

Las llamadas «cuentas abandonas», son aquellas cuentas que como decimos, llevan sin movimiento desde hace muchos años, pero no es sólo que haya poco dinero o que apenas se toque. Para ser consideradas realmente como tal, tienen que pasar décadas sin que el titular haga ningún tipo de gestión y cuando esto sucede entra la ley ya que la normativa vigente establece que, si durante 20 años no hay ninguna actividad relacionada con esa cuenta, el saldo puede pasar a manos de la Administración General del Estado. No es algo nuevo, pero sí una posibilidad que existe y que conviene conocer para evitar problemas a largo plazo.

El Banco de España se va a quedar con el dinero de estas cuentas bancarias

Para que una cuenta pueda ser considerada abandonada no basta con que esté inactiva durante unos meses o incluso unos años. El artículo 18 de la Ley 33/2003, del Patrimonio de las Administraciones Públicas fija un plazo claro en el que deben transcurrir 20 años completos sin ningún tipo de movimiento o gestión que implique el ejercicio del derecho sobre ese dinero.

Esto incluye tanto operaciones habituales, como ingresos o retiradas, como cualquier acción que demuestre que el titular sigue pendiente de la cuenta. Es decir, no se trata sólo de mover dinero, sino de mantener algún tipo de relación activa con ese producto bancario. Por eso, una cuenta con poco uso o con saldo reducido no entra automáticamente en esta categoría. Tiene que existir una ausencia total de actividad durante un periodo muy largo, algo que en la práctica suele estar vinculado a cuentas olvidadas o a situaciones en las que el titular ha perdido el contacto con la entidad.

Qué debe hacer el banco antes de transferir el dinero

El proceso no es automático ni inmediato una vez que se cumplen los 20 años. Las entidades financieras tienen que seguir una serie de pasos antes de considerar definitivamente que una cuenta está abandonada y transferir su saldo al Estado. En primer lugar, deben comprobar que realmente no ha existido ninguna actividad durante ese tiempo. Después, están obligadas a intentar contactar con el titular para informarle de la situación. Esta notificación debe realizarse, al menos, tres meses antes de que se cumpla el plazo.

El aviso se envía normalmente por correo certificado u otro medio que permita dejar constancia, utilizando los datos de contacto que figuren en el banco. En esa comunicación se informa de que la cuenta lleva años sin actividad y de que, si no se produce ninguna gestión, podrá ser declarada abandonada. Solo en casos en los que el coste de la notificación supere el saldo se permite no realizar este trámite.

Qué ocurre con el dinero si la cuenta se declara abandonada

Cuando se cumplen todos los requisitos y no hay ningún tipo de respuesta por parte del titular, el dinero deja de estar en la cuenta y pasa a la Administración General del Estado. No se lo queda el banco ni es el Banco de España quien lo gestiona directamente, sino que pasa a formar parte del patrimonio público. A partir de ahí, la gestión depende del área de Hacienda, que es la que se encarga de estos casos. El banco, además, tiene que dejar constancia de lo ocurrido y puede emitir un certificado en el que figure que ese dinero ha sido transferido, con la fecha y los datos correspondientes.

También hay un destino concreto para esos fondos. La ley recoge que se utilizan, entre otras cosas, para financiar programas vinculados a la educación de personas con discapacidad y a mejorar la accesibilidad. Es decir, no se pierde sin más, sino que acaba formando parte de recursos públicos con una finalidad concreta.

Por qué conviene revisar las cuentas que ya no se usan

Más allá de este procedimiento, el Banco de España insiste en la importancia de no dejar cuentas abiertas sin control durante años. Muchas personas piensan que basta con vaciarlas o dejarlas a cero, pero eso no implica que estén cerradas.

Para cancelar una cuenta es necesario solicitarlo expresamente a la entidad y comprobar que el proceso se ha completado. De lo contrario, la cuenta puede seguir existiendo, aunque no se utilice, lo que a largo plazo puede generar problemas o situaciones como las que recoge la ley. Además, mantener actualizados los datos de contacto es clave para recibir cualquier notificación. En muchos casos, el problema no es la falta de aviso, sino que la comunicación no llega porque el cliente ha cambiado de domicilio o ha dejado de revisar esos canales.

Un procedimiento poco frecuente, pero real

Aunque no es algo habitual en el día a día, este mecanismo se aplica cada año sobre determinadas cuentas. Según datos oficiales, las actuaciones sobre saldos abandonados generaron ingresos de decenas de millones de euros en ejercicios recientes. Esto refleja que existen cuentas que permanecen sin actividad durante largos periodos, aunque no sea lo más común, así que en la mayoría de los casos, revisar periódicamente la situación bancaria y cerrar lo que no se utiliza es suficiente para evitar cualquier problema.