`
Economía
Militares

El arma más temida en Ucrania ya tiene respuesta: España equipa el ASCOD para detectar y neutralizar drones FPV

La guerra en Ucrania está dejando imágenes y lecciones que, hace apenas unos años, parecían más propias de un laboratorio que de un campo de batalla real. Entre todas ellas, una amenaza ha conseguido cambiar las reglas del juego a una velocidad sorprendente: los drones FPV. Pequeños, baratos, difíciles de detectar y letales cuando impactan, se han convertido en una de las armas más temidas por las tropas sobre el terreno.

En ese contexto, cada avance tecnológico cuenta. Y ahora, una solución desarrollada con participación española apunta directamente a ese problema. Se trata de un sistema capaz de detectar drones sin emitir señales, algo clave en escenarios donde cualquier emisión puede delatar la posición de un vehículo o una unidad. La novedad, publicada en el portal especializado MilitaryLeak, pone el foco en un desarrollo que podría marcar un antes y un después en la defensa contra drones y que se corresponde con la integración de un sistema de detección acústica pasiva en el blindado ASCOD, utilizado por varios ejércitos europeos.

España equipa el ASCOD para detectar y neutralizar drones FPV

El desarrollo no nace de la nada sino que responde a la necesidad de cómo detectar drones pequeños en condiciones reales, con ruido, interferencias y vehículos en movimiento. Los sistemas tradicionales no siempre funcionan bien ahí, y un radar, por ejemplo, puede verse afectado por interferencias o, directamente, revelar la posición del vehículo que lo utiliza. Y eso, en combate, es un problema serio.

Por eso el planteamiento cambi con este nuevo sistema, desarrollado junto a Microflown AVISA, de nombre CASTLE y que se basa en detección acústica pasiva. Es decir, capta el sonido del dron y, a partir de ahí, calcula su posición. Pero no es algo tan simple como parece si se tiene en cuenta que un dron FPV no es especialmente ruidoso, y menos en medio de un entorno con motores, disparos o viento. Aun así, en las pruebas realizadas, el sistema logró detectar drones operados por equipos que simulaban situaciones reales de combate.

Detectar sin emitir, la ventaja clave

CASTLE funciona con cuatro sensores acústicos que trabajan en conjunto. A eso se suma una estación meteorológica, que ayuda a ajustar la detección según el entorno, y una radio definida por software que permite compartir datos con otras plataformas. Pero además es importante señalar que  todo esto ocurre sin emitir señales. Y ahí está la diferencia.

En un campo de batalla donde la guerra electrónica es constante, cualquier emisión puede ser localizada. Es decir, detectar al enemigo puede implicar que el enemigo te detecte a ti. Con un sistema pasivo, en cambio ese riesgo se reduce mucho. Además, mantiene su eficacia en situaciones complicadas. Puede funcionar con el vehículo en movimiento y en condiciones de baja visibilidad, como de noche o con humo ya que no depende de lo que se ve, sino de lo que se oye y eso, llevado a la práctica, significa que se puede saber antes que hay un dron en camino.

Un paso más dentro de la defensa contra drones

Desde GDELS explican que este tipo de soluciones tiene sentido sobre todo en entornos donde los sistemas activos empiezan a fallar. Y eso no es una hipótesis, es algo que ya se está viendo. Por eso se habla cada vez más de defensa multicapa, ya que no basta con un único sistema, sino que hay que combinar varios. Detectar, identificar, seguir y, si es necesario, neutralizar. Y CASTLE encaja dentro de esa idea. No sustituye a otros sistemas, pero sí añade una capa más, especialmente útil cuando las condiciones complican el uso de tecnologías más tradicionales. Y en el caso de los drones FPV, cada capa cuenta.

El ASCOD, un blindado que se adapta

Toda esta tecnología se ha integrado en el ASCOD, un vehículo que lleva años en servicio pero que sigue evolucionando. Su nombre viene de «Austrian Spanish Cooperation Development», y refleja su origen conjunto entre Austria y España. Fue desarrollado por Steyr-Daimler-Puch AG y General Dynamics Santa Bárbara Sistemas, hoy dentro de la misma estructura de GDELS. A partir de ahí se ha creado una familia bastante amplia de vehículos.

Hay versiones con cañón de 105 mm, lanzadores de misiles, vehículos de mando, ambulancias o plataformas de apoyo. Esa versatilidad es lo que ha permitido seguir adaptándolo con el paso del tiempo. En España se conoce como Pizarro, mientras que en Austria se llama Ulan. Ambos ejércitos lo incorporaron en 2002 y, desde entonces, ha ido sumando mejoras según han cambiado las necesidades.

Una carrera que va más rápido de lo previsto

Lo que está ocurriendo en Ucrania ha acelerado todo. Los drones, que hace no tanto eran un complemento, ahora son protagonistas. Y eso obliga a adaptarse rápido. Sistemas como este muestran como evoluciona todo con menos dependencia de emisiones, más discreción y más integración entre plataformas.

Y no es una solución definitiva, ni mucho menos y sí responde a un problema muy concreto que ya está sobre el terreno. Al final, todo se reduce a ganar tiempo. Detectar antes, reaccionar antes ya que cuando se trata de drones FPV, unos segundos pueden ser la diferencia entre esquivar el ataque o no tener margen para hacerlo.