En los prolegómenos del encuentro que enfrentó a Real Madrid y Benfica en la vuelta del playoff de la Champions que se celebró en el estadio Santiago Bernabéu la afición del conjunto madridista desplegó dos pancantas en las que se podía leer «no al racismo» y «respeto».
Hay que recordar que en el encuentro de ida, Vinicius Junior fue vñictima de un supuesto insulto racista por parte del Giuliano Prestianni. El argentino se tapó la boca e insultó al brasileño, que inmediatamente salió corriendo para advertir al árbitro. «¡Mono!», se leía en los labios del madridista, lo que llevó al francés a activar el protocolo contra el racismo y a detener el encuentro.
Arbeloa saltaba del banquillo retirando a sus jugadores del terreno de juego, mientras que Vinicius, tras hablar con Mourinho, sus compañeros y su entrenador, se sentó en el banquillo. La tensión en el terreno de juego fue máxima, especialmente entre Otamendi y Mbappé. Mourinho y Arbeloa conversaron mucho durante este triste episodio y, tras calmarse levemente los ánimos, llegó el momento de preguntarle al afectado si quería jugar.
Mbappé fue a buscar a Vinicius al banquillo, que se levantó con poco ánimo de volver al césped. Al mismo tiempo, llegaron más compañeros y Arbeloa, que terminaron de convencerle. También conversó con él Simao, secretario técnico del Benfica y, finalmente, el partido se volvió a jugar.