Champions League: Real Madrid-Benfica

Mourinho vacila a la prensa, ve el partido en el autobús y no se presenta en la cabina 6 del Bernabéu

Mourinho vio el encuentro que enfrentó a Real Madrid y Benfica desde el autobús del conjunto luso

El Real Madrid le había preparado la cabina seis de la tribuna de prensa

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José Mourinho en estado puro, no se puede explicar de otra manera. El Real Madrid puso todo de su parte para que el portugués, sancionado, presencia el encuentro que enfrentó a los blancos y al Benfica en la cabina número seis de la tribuna de prensa del Santiago Bernabéu, pero el luso decidió ver el duelo desde otra ubicación del estadio. En concreto, en el autobús del conjunto luso.

El Real Madrid preparó la cabina con cáterin y botellas de agua. En ese mismo lugar vio Flick junto a su asistentes el Clásico que enfrentó a los blancos con el Barcelona el pasado 26 de octubre. El entrenador alemán estaba también sancionado para dicho encuentro. La diferencia es que el de Setúbal no se presentó mientras que una treinta de periodistas le estuvieron esperando móvil en mano mientras el partido se estaba jugando. Poco a poco, el cansancio hizo mella en los reporteros, que fueron abandonando la espera para regresar a sus asientos y centrarse en lo realmente importante: el partido.

Hay que recordar que Mourinho pisó de nuevo el césped del Bernabéu este 24 de febrero de 2026. En el día previo al choque sí dirigió el entrenamiento de los lusos, acompañado de Prestianni, que tampoco podrá ser de la partida al cumplir un partido de sanción por el presunto insulto racista que vertió el pasado martes sobre Vinicius.

Mourinho saltó al césped del Bernabéu tranquilo y como si nadie le mirase, aunque todos los ojos le apuntaban. Como es él. La última vez que lo pisó fue el 1 de junio de 2013. Aquel día, dirigió por última vez al Real Madrid ante Osasuna.

Los blancos ganaron 4-2 y el luso fue despedido por Ultra Sur, que le obsequió con una placa tras tres años en los que tan sólo ganó una Liga, aunque fue la de los récords, una Copa del Rey, al Barcelona, y una Supercopa de España, también ante los azulgranas. También llevó a los blancos a tres semifinales de Champions, pero siempre se quedó a las puertas de la gran final.

El otro partido de Mourinho

Porque más allá del ruido ambiental, el portugués también juega su propio partido. Mourinho conoce como pocos los equilibrios de poder que rodean al Real Madrid y es consciente de que su figura sigue generando sentimientos encontrados. No quiere adoptar un perfil combativo contra el club blanco ni alimentar una confrontación innecesaria. En algún rincón permanece la idea de que, algún día, el presidente pueda volver a llamar a su puerta.

Al mismo tiempo, tampoco puede permitirse aparecer como un desleal ante el Benfica, el club al que representa ahora. Ese es su verdadero desafío: mantener el equilibrio, quedar bien con ambos lados sin comprometer su posición actual ni cerrar puertas futuras.

En ese contexto, la estrategia más inteligente parece evidente: pasar desapercibido. Evitar el foco, esquivar la imagen en los videomarcadores y dejar que el protagonismo recaiga exclusivamente en el césped. Porque, en esta ocasión, el silencio puede ser su mejor aliado.

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