Deportes
Selección española

Una vergüenza Mundial… con consecuencias

No estuvo a la altura la afición española en el encuentro amistoso que enfrentó a España y Egipto en el RCDE Stadium. El ambiente en la grada quedó marcado por la falta de respeto hacia Egipto y hacia una religión como la musulmana. La Federación Española de Fútbol actuó como pudo, ya que la situación era tremendamente complicada. En esta ocasión, nuestro país no estuvo a la altura a las puertas del Mundial.

Posiblemente, todo recae en la falta de respeto y valores de una sociedad española que falla en demasiadas ocasiones. Si organizativamente somos un ejemplo, la falta de educación en este tipo de escenarios es vergonzosa. En el RCDE Stadium se pitó el himno de Egipto y se gritó «¡musulmán el que no bote!», mientras que nadie duda de que el 18 de abril, en el Estadio Olímpico de La Cartuja, durante la final de Copa entre Atlético y Real Sociedad, en uno de los fondos se volverá a pitar el himno de España. Pero esto va más allá. Es el mismo fútbol que ha permitido llamar «mono» a Vinicius Júnior o insultar sin compasión. España no es racista ni intolerante, pero sí convive con racistas e intolerantes que utilizan el fútbol como altavoz.

Los que gritaron «¡musulmán el que no bote!» son los mismos que aplauden a Lamine Yamal, internacional español y musulmán. El jugador terminó sorprendido y enfadado por lo sucedido. No quiso dar la vuelta de honor junto a sus compañeros y se marchó, triste, inmediatamente del estadio acompañado de su familia. Lo vivido fue un bochorno y al que más daño hace es a nuestro país.

España sale perdiendo

Y todo esto, además, en plena pelea por albergar la final del Mundial 2030. Marruecos, lejos de ser un ejemplo, intentará organizar dicho encuentro, mientras que la Federación Española, consciente de que el riesgo de perderlo es real, hace todo lo posible por asegurarlo. Pero acontecimientos como el vivido en el RCDE Stadium dañan seriamente los intereses de un país que se dispara a sí mismo.

Rafael Louzán, presidente de la Federación Española, avergonzado y consciente del esfuerzo de Egipto por disputar este partido, lo calificó como un «hecho aislado». Luis de la Fuente lo tachó de «total y absoluta repulsa». España empató un amistoso y volvió a perder su imagen internacional. Una vez más.