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Champions League: Atlético-Arsenal

Tétrico arbitraje de Makkelie: pita un penalti riguroso y el VAR le corrige en dos para salvar al Atlético

Danny Makkelie completó una actuación para el olvido en la ida de semifinales de la Champions League entre el Atlético de Madrid y el Arsenal

Señaló un penalti riguroso para los 'gunners', pasó por alto otro claro a favor de los rojiblancos y pitó otro sobre Eze; por suerte el VAR entró en los dos últimos

Todo queda para Londres

La ida de las semifinales de la Champions League entre el Atlético de Madrid y el Arsenal tuvo a Danny Makkelie como protagonista. El árbitro falló en casi todo. Al Atlético le pitó dos penaltis en contra y se dejó otro sin pitar a su favor. Suficiente para decantar la balanza a favor de los ingleses y empujarles hacia la final de Budapest. Por suerte para los rojiblancos, el VAR intervino en dos ocasiones, para que pitara la mano de Ben White en el área y revisara el que había señalado por un pisotón inexistente sobre Eze.

La actuación de Makkelie no estuvo a la altura del partido. El colegiado falló en acciones clave que pudieron dejar más que encarrilada la eliminatoria para los de Mikel Arteta. En la primera mitad señaló un penalti de lo más riguroso, puesto que Gyokeres se gira de cara a portería sin tocar el balón y busca el contacto de Hancko. El VAR no intervino precisamente porque el defensa del Atlético choca con el delantero gunner, pero da la sensación de que se necesita algo más evidente para pitar un penalti en unas semifinales de la máxima competición continental.

Esa acción decantó la primera parte, en la que el Atlético había sido superior pero en la que se fue por debajo en el marcador, puesto que el sueco no perdonaba desde los 11 metros. Les tocaba remontar a los de Simeone y salieron con todo en la segunda mitad. Lo merecieron y lograron un empate que, por lo que se vio, supo a poco. Aunque si fuera por Makkelie no se hubiesen quedado ni cerca de ello. Agradecidos tienen que estar los madrileños a Dennis Higler, el árbitro del VAR. Intervino en dos ocasiones para impartir la justicia que había pasado por alto el colegiado.

La primera de ellas, para que se pitara un penalti por mano clara de Ben White. El jugador sacó la mano a pasear ante un disparo desde la frontal de Llorente y, aunque estaba abajo, la tenía totalmente extendida, en posición antinatural y haciendo más grande su cuerpo. El balón no iba ni a puerta, pero cortaba cualquier opción de segunda jugada. Penalti tonto, pero penalti claro. El árbitro no lo había pitado, pero llegó su compatriota al rescate desde el VAR. No fallaba Julián Álvarez.

La segunda fue polémica también, pero clara. Eze notó un ligero contacto en el área de Hancko. Parecía un pisotón claro en el pico del área, el delantero caía de manera exagerada y Makkelie decretaba de nuevo los 11 metros. Nuevamente apareció el VAR para salvar tanto al colegiado neerlandés como a los de Simeone. Al atacante se le escapaba el balón y, ante la llegada de Hancko, se dejaba caer al notar el más mínimo contacto. Tras la revisión en el monitor, el árbitro anuló su decisión inicial.

Al final, el Atlético consigue un empate que le permite irse a Londres a jugarse su pase a la final de Budapest. Merecieron más los de Simeone, que fueron superiores al líder de la Premier League. Agradecidos tienen que estar al VAR porque, si fuera por Makkelie, los rojiblancos se hubiesen ido con la eliminatoria muy cuesta arriba al Emirates.