Luis Piñedo rompe con el método del Profe Ortega y revitaliza al Atlético
El preparador físico de los rojiblancos ha introducido el GPS desde la pretemporada como un elemento de trabajo diario
Los resultados de su método: menos lesiones y mayor trabajo individualizado
El Atlético encuentra la versión argentina de Rodrigo De Paul
Cuando Diego Pablo Simeone se sentó a dibujar en su mente la convocatoria frente al Slovan Bratislava se encontró una situación inédita en mucho tiempo. Todos sus jugadores se encontraban disponibles. Es más, tuvo que realizar un descarte, algo insólito durante meses. Las lesiones han caído en picado respecto a otras temporadas.
Apenas ocho desde que echara a andar la pretemporada rojiblanca allá por el mes de julio. Y no todas fueron musculares, la causa de algunas fue un traumatismo o contusión producto de algún golpe. Durante el pasado verano el Profe Ortega abandonó su puesto como preparador físico del Atlético y su testigo lo recogió Luis Piñedo, que hasta ese momento formaba parte del cuerpo técnico del filial colchonero.
Su método ha roto con el modelo practicado por Ortega. Empezando por la obra maestra del uruguayo, la famosa rampa de Los Ángeles de San Rafael. Piñedo apostó y apuesta por un método más moderno y personalizado que abandona el estilo militar del Profe. La preparación de cada jugador depende de su complexión, altura y peso. La carga no será la misma para Correa y sus 1,73 metros y 74 kilos que para Le Normand, 1,87 metros y 81 kilos.
Además, su método también varía en función de las cualidades que se pretendan potenciar y la posición en el terreno de juego. Mientras del argentino se espera una explosividad ofensiva, del central español resistencia y solidez. Considera imprescindible el trabajo de fuerza en el gimnasio. Por ahí pasan los jugadores antes de cada sesión y, muy frecuentemente, tras haber finalizado el entrenamiento. Y el balón es protagonista cuando se prepara el físico sobre el terreno de juego.
Piñedo devuelve al Atlético a la élite física con su GPS
Antes de su llegada, los entrenamientos rojiblancos no contaban con seguimiento a través del GPS. Ahora sí sucede. De cada jugador se extraen datos individualizados sobre su rendimiento en el terreno de juego y en el gimnasio. Se trabaja en tiempo real. Los entrenamientos se planifican con el GPS como base de la pirámide. Aceleraciones, metros recorridos, informes sobre la carga de trabajo…
Su método se traduce en resultados sobre el terreno de juego. El ejemplo más claro se produjo en San Mamés. El escenario en el que los rojiblancos fueron arrasados la temporada pasada, fue testigo de la disparidad actual. Simeone no hizo ningún cambio hasta llegado el minuto 70, cuando el Athletic ya había realizado tres.
Los jugadores de Simeone siguen dando pasos hacia la plenitud física tras un verano que ha desembocado en ilusión sobre el terreno de juego, con las nuevas incorporaciones, y cambio de rumbo en la preparación. Ingredientes que bien conjuntados están permitiendo al Atlético afrontar en plenitud física una larga y cargada temporada.
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