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CONMEBOL se ríe de España tras la cancelación de la Finalissima y da por ganadora a Argentina

La cancelación de la Finalissima que tendrían que haber jugado España y Argentina sigue trayendo polémica

Alejandro Domínguez, presidente de la CONMEBOL, echa más leña al fuego

La CONMEBOL exculpa a Argentina de la cancelación de la Finalissima y juega sucio contra la UEFA

  • Daniel Calle
  • Madrigal de la Vera (Cáceres, 1993). Coordinador de la sección de deportes. Antes en El Mundo, El Español y El Debate. Una década informando sobre la actualidad deportiva.

La cancelación de la Finalissima que tendrían que haber jugado España y Argentina sigue trayendo polémica. Alejandro Domínguez, presidente de la CONMEBOL, se ha reído de España (y de UEFA) al decir que la selección española «no se presentó a jugar» este partido.

«Argentina es bicampeona de la Finalissima», ha dicho Domínguez, en referencia a que para ellos, la selección albiceleste es campeona de este torneo al «no presentarse a España». Sería «bicampeona» porque Argentina ya ganó la edición de 2022, cuando jugó ante Italia. Cabe recordar que esta Finalisima es el enfrentamiento entre el campeón de Europa y el campeón de América, organizada por UEFA y CONMEBOL.

Así, Alejandro Domínguez vuelve a formar lío con un partido que no se disputó por la guerra de Irán, ya que tenía su sede en Qatar el próximo 27 de marzo. Se canceló por motivos lógicos y UEFA -y España- dieron varias alternativas como jugar en el Bernabéu u otro lugar. CONMEBOL se negó y el encuentro se tuvo que cancelar.

Eso no significa que Argentina sea campeona. Eso es un invento de Alejandro Domínguez que sirve más de querer ganar popularidad en Argentina que de otra cosa. En realidad, no existe campeón de la Finalissima de la edición de 2026, ya que se canceló.

Ya en plena polémica por la disputa de este encuentro, la CONMEBOL jugó sucio contra la UEFA y exculpó a Argentina de que no se jugara. En ese momento, CONMEBOL señaló que tanto ellos como AFA «reiteraron en todo momento su voluntad de disputar la Finalissima en terreno neutral» y pusieron el foco en la «larga insistencia» de UEFA porque se jugara en el Santiago Bernabéu. «No fue posible alcanzar un acuerdo final para la realización del partido al no aceptarse la alternativa de fecha solicitada dado el poco tiempo disponible», dijeron como excusa.