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Los ventiladores enfriarán más y funcionarán mejor si usas un artículo común de cocina sobre ellos

Ventiladores
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Durante los meses de verano, el ventilador se convierte en nuestro mejor aliado para combatir el calor. Sin embargo, a diferencia del aire acondicionado, no enfría, sino que simplemente mueve el aire, creando un efecto de brisa que ayuda a evaporar el sudor de la piel. Ahora bien, existen algunos trucos caseros muy sencillos con los que podemos enfriar la habitación. Uno de los más populares en redes sociales consiste en llenar un cartón de leche con agua, meterlo al congelador y, una vez congelado, ponerlo delante del ventilador. Si bien este método no llega a ofrecer la misma sensación de frescor que el aire acondicionado, sí proporciona un gran alivio cuando hace mucho calor.

Tal y como hemos comentado, el ventilador no enfría el aire por sí mismo, sino que su función consiste en mover el aire. Lo que ocurre cuando ese aire pasa sobre una superficie muy fría, como un cartón de leche con agua congelada, parte del calor se transfiere al hielo. Como resultado, el aire puede sentirse ligeramente más frío, sobre todo si nos encontramos cerca del ventilador. Sin embargo, el efecto es limitado porque la cantidad de frío almacenada en el hielo no es infinita; una vez que el hielo se derrite, deja de enfriar el aire.

El truco del cartón de leche para que el ventilador enfríe

Pero, ¿por qué un cartón de leche y no cualquier otro objeto que tengamos por cada? Hay varias razones por las que ésta es la mejor opción: tiene una forma estable, ocupa poco espacio en el congelador, es fácil de colocar delante del ventilador y evita que el agua del hielo se derrame mientras se derrite. No obstante, también se pueden utilizar botellas de agua congeladas o recipientes herméticos con agua congelada. Lo importante es colocar un recipiente debajo para recoger la condensación. Toma nota de los pasos a seguir:

  1. Si utilizas un cartón de leche, lávalo bien para eliminar restos que puedan producir mal olor.
  2. Llénalo de agua, dejando aproximadamente un 10% de espacio libre, ya que el agua aumenta de volumen al congelarse.
  3. Déjalo en el congelador varias horas o toda la noche hasta que el agua esté completamente sólida.
  4. Una vez congelado, sitúalo a unos pocos centímetros de la rejilla frontal del ventilador, sin bloquear totalmente el flujo de aire.
  5. Pon un plato, una bandeja o una toalla debajo para recoger el agua de condensación.

¿Realmente enfría? Sí, pero con matices. A diferencia del aire acondicionado, no reduce drásticamente la temperatura de toda la habitación, pero si nos encontramos cerca del ventilador, sentiremos una sensación de frescor muy agradable. Lo que hacen muchas personas es congelar varios cartones de leche para ir alternándolos; mientras uno está delante del ventilador, el resto permanecen en el congelador.

Es importante considerar algunas precauciones: hay que tener cuidado para que el agua no gotee sobre el ventilador o sobre el cable, colocar el cartón de leche congelado sobre una bandeja y no bloquear por completo la entrada o salida de aire del ventilador.¿Funciona con cualquier ventilador? Sí. Este truco se puede poner en práctica con ventiladores de pie, de mesa, de caja y de torre.

Gasto

El consumo eléctrico de un ventilador es muy reducido, incluso cuando permanece encendido durante muchas horas seguidas, algo muy frecuente en los meses de verano. Según la OCU, mantener un ventilador funcionando a baja velocidad durante diez horas al día a lo largo de toda la temporada estival supone un gasto inferior a 15 euros, una cantidad muy alejada del coste que implica utilizar el aire acondicionado. Incluso en el caso de que el ventilador estuviera en funcionamiento las 24 horas del día, el desembolso seguiría siendo moderado y, en la mayoría de los casos, no superaría los 30 euros durante todo el verano.

Para  reducir la sequedad del ambiente sin comprar dispositivos adicionales ni aumentar el consumo eléctrico, existen varios trucos caseros que ofrecen muy buenos resultados:

  • La toalla húmeda frente al ventilador: es uno de los recursos más sencillos y eficaces para aumentar la humedad ambiental. Solo hay que mojar una toalla limpia y extenderla por completo sobre el respaldo de una silla, la cabecera o el pie de la cama. Al poner en marcha el ventilador o el aire acondicionado, la corriente de aire favorece la evaporación continua del agua, ayudando a humidificar la habitación. Conviene dejar la toalla totalmente desplegada y evitar enrollarla para prevenir la aparición de malos olores.
  • Aprovechar la humedad natural de las plantas: algunas plantas de interior funcionan como humidificadores naturales gracias al proceso de transpiración. Variedades como los helechos o la espada de San Jorge son especialmente útiles para mejorar la calidad del aire. Mantenerlas bien regadas y con el sustrato húmedo favorece que desprendan vapor de agua a través de sus hojas, creando un ambiente más fresco y compensando la sequedad provocada por los sistemas de climatización.

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