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CIta célebre

Todos decimos «manda huevos» pero pocos saben su significado y su origen: su popularidad moderna se disparó tras un incidente parlamentario en 1997

  • Fernando Larruscain
  • Estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Redactor de SEO en OKDIARIO. Apasionado del deporte y de las MMA.

Todos hemos escuchado alguna vez la expresión popular «manda huevos», pero casi nadie conoce el verdadero significado, su origen y por qué se quedó en nuestro vocablo. El origen procede de nuestra lengua materna, el latín, concretamente de un arcaísmo «mandat uebos».

Este arcaísmo tiene una definición muy diferente al significado que le damos hoy en día a la expresión. «La necesidad obliga» es la definición en latín que queda muy alejada de su significado actual, que se popularizó en 1997.

El origen

En la Edad Media, la frase «mandat uebos» tenía un significado usado para indicar que algo era necesario e inevitable. Al caer la palabra «uebos» en desuso, el vulgo adoptó la frase al sentido anatómico actual para expresar sorpresa o enfado.

Popularización

Federico Trillo, quien en ese momento era presidente del Congreso de los Diputados de España, durante una sesión parlamentaria dejó una frase de forma inconsciente, que se quedaría grabada en el léxico español. Este hecho ocurrió el 5 de junio de 1997, donde pronunció la célebre frase en voz alta ante la crispación y las pullas entre señorías.

Aunque era una frase ya existente, el uso de este término coloquial y rotundo por parte de una persona de tanta autoridad propagó su uso por toda la ciudadanía tras ser televisado y recogido por todos los medios españoles.

«Vete a la porra»

Esta frase hecha también tiene una historia similar. De origen, la porra era un gran bastón con puño de plata que portaba el Tambor Mayor de los antiguos regimientos militares. Cuando un soldado cometía una falta, el oficial clavaba la porra en el suelo en la mitad y le ordenaba: «Vaya usted a la porra». El soldado recibía como orden quedarse en el lugar indicado, quieto y de pie en calidad de arrestado.

La expresión traspasó el ámbito militar al lenguaje de la calle como sinónimo de mandar a alguien a un lugar desagradable o de castigo.