Recordar algo olvidado: ¿Es posible?
Diversas investigaciones establecen que realmente los recuerdos olvidados no acaba de borrarse del todo
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Nuestra memoria tiene un límite y muchas veces no recordamos todas las cosas, eso es algo imposible, pero: ¿podemos recordar lo olvidado? Diversas investigaciones establecen que realmente lo que creemos olvidado no acaba de borrarse del todo. Es algo que psicólogos y científicos intentan descubrir desde hace muchos años.
Una investigación, realizada con ratones por el RIKEN-MIT Center for Neural Circuit Genetics, de Japón, concluyó que se pueden reactivar las trazas bioquímicas que corresponden a memorias supuestamente esfumadas. Veamos más a fondo este tema.
“La mente humana es capaz de almacenar una gran cantidad de información, tanta que muchas veces no somos conscientes del enorme potencial que disponemos”, explica Oriol Lugo, doctor en psicología y responsable de Owl Institute. Explica que cuando no accedemos a ciertos recuerdos se puede deber a distintas causas. Una de ellas podría ser por el contenido en sí de la misma información. “Cuando vivimos experiencias traumáticas con una fuerte carga emocional nuestra mente inconsciente, a través de los mecanismos de defensa cómo por ejemplo la represión, es capaz de bloquear esas vivencias y enterrarlas en la parte más profunda de nuestra memoria”.
Al parecer, esto es una manera de protegernos de una información que puede ser demasiado dolorosa de recordar. “Para poder acceder de nuevo a estos recuerdos podemos usar varios elementos que permitan activar de nuevo esa experiencia. Quizás puede tratarse de una palabra, una música, una fotografía o un olor. Este último recurso tiene una gran capacidad de rememorar vivencias, ya que el bulbo olfativo está conectado de una forma directa con la amígdala (que es la parte que se encarga de la gestión emocional) y del hipocampo (que es una de las partes donde se almacena la memoria)”, comenta Lugo.
Así pues, si lo que queremos es acceder a recuerdos de hace muchos años, el psicólogo remarca que podemos probar a buscar perfumes o aromas que estén estrechamente vinculados con esa etapa o experiencia concreta. “También es una buena forma de rememorar a familiares o lugares específicos, ya que muchos de estos están asociados a unos olores muy concretos. De esta manera podrás viajar en el tiempo y acceder a experiencias que parecían olvidadas”, apunta.
Lo que está claro es que hay acontecimientos que no se borran definitivamente de nuestro cerebro. Pero perdemos la capacidad de rememorarlos, y muchos expertos creen que será posible desarrollar ciertas técnicas artificiales para poder recodar lo olvidado, pues no ha desaparecido de nuestro cerebro.
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