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La RAE confirma la manera correcta de escribir los signos de exclamación e interrogación y casi nadie lo hace bien

RAE signos de interrogación
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

La RAE consolidó en el siglo XIX el uso obligatorio los signos de exclamación e interrogación. Sin embargo, su origen se remonta al siglo XVIII, cuando la Real Academia Española incorporó el signo de apertura de interrogación en la segunda edición de su «Ortografía», aunque inicialmente sólo se recomendaba en frases largas para evitar malentendidos. No fue hasta 1870 cuando se estableció como obligatorio el uso de ambos signos. En el caso de las exclamaciones, los llamados entonces signos de «admiración» aparecieron regulados por primera vez en el Diccionario de 1726, mientras que el uso de apertura y cierre quedó fijado oficialmente en 1884.

Seguir las normas de la RAE implica abrir y cerrar correctamente las preguntas y exclamaciones. Este sistema facilita la lectura y evita ambigüedades, ya que permite identificar desde el inicio el tono del enunciado. Uno de los errores habituales consiste en colocar un punto justo después de cerrar una interrogación o exclamación. Aunque sí es posible escribir una coma, dos puntos o punto y coma tras estos signos si el contexto lo exige, nunca se debe añadir un punto inmediatamente después, ya que el propio signo ya cumple esa función de cierre. Además, si tras la interrogación o exclamación aparece una coma, un punto y coma o dos puntos, la frase continúa en minúscula.

Normas de la RAE para escribir los signos de exclamación

«Los signos de interrogación (¿?) y de exclamación (¡!) son signos de puntuación dobles cuya función principal es delimitar, respectivamente, las secuencias interrogativas y exclamativas directas. Se escriben pegados a la primera y la última palabra del periodo que enmarcan, y separados por un espacio de las palabras que los preceden o los siguen; pero, si lo que sigue al signo de cierre es otro signo de puntuación, no se deja espacio entre ambos: «Vamos a ver… ¡Caramba!, ¿son ya las tres?; se me ha hecho tardísimo», comienza explicando.

Cuando inmediatamente después de una pregunta se sugiere una posible respuesta, se recomienda escribir esta en una pregunta independiente: «¿Qué te ofreció?, ¿un millón?»; «¿Qué haces? ¿Vienes o te quedas?» Pero también es frecuente y válido que ambos segmentos se presenten en una misma interrogativa: «¿Qué te ofreció, un millón?; ¿Qué haces, vienes o te quedas?»

Por otro lado, la RAE señala que no se escribe punto tras los signos de interrogación o exclamación cuando cierran el enunciado. Lógicamente, en este caso, la oración siguiente ha de comenzar con mayúscula: «No he conseguido el trabajo. ¡Qué le vamos a hacer! Otra vez será». Como se ve en el ejemplo, no debe suprimirse el punto que precede a los signos de apertura.

Colocación

Los signos de interrogación apertura (¿, ¡) deben colocarse justo en el punto donde comienza la pregunta o la exclamación, aunque no coincida con el inicio completo del enunciado, según la RAE.

  • Si el comienzo de la pregunta o la exclamación no coincide con el inicio del enunciado, la secuencia interrogativa o exclamativa empieza con minúscula. En estos casos, quedan fuera de la pregunta o exclamación distintos elementos:
    • Los vocativos situados al inicio: «Laura, ¿qué hora es?»; en cambio, si aparecen al final, se consideran parte de la pregunta: «¿Qué hora es, Laura?»
    • Los enunciados afirmativos que anteceden a apéndices confirmativos: «Mañana viajamos, ¿verdad?»
    • Las estructuras encabezadas por expresiones como en cuanto a, respecto a o en relación con: «En relación con Marta, ¿hay novedades?»
    • Adverbios o locuciones como sinceramente, francamente o en definitiva, cuando afectan a toda la oración: «Sinceramente, ¡esto me encanta!»
    • Las oraciones subordinadas condicionales, concesivas, causales o finales cuando aparecen al inicio del enunciado: «Si mañana hace sol, ¡nos iremos a la playa!»
  • Cuando aparecen varias preguntas o exclamaciones seguidas, pueden escribirse como enunciados independientes. En ese caso, cada una comienza con mayúscula: «¿Quién llamó? ¿Qué quería? ¿Volverá mañana?»; «¡Déjame en paz! ¡No quiero escucharte! ¡Vete ahora!»  También es correcto escribirlas dentro de un mismo enunciado, separadas por comas o punto y coma y comenzando con minúscula: «¿Cómo te llamas?, ¿dónde vives?, ¿a qué te dedicas?»Cuando la exclamación está formada por elementos breves repetidos, los signos encierran toda la secuencia: «¡Ja, ja, ja!»

Ausencia

Las oraciones interrogativas directas se escriben normalmente entre signos de interrogación. Sin embargo, estos signos pueden omitirse en determinados contextos:

  • En enunciados interrogativos independientes que funcionan como título de una obra, un capítulo o cualquier otro apartado de un texto: «Cómo aprender a redactar correctamente». También es válido escribirlos con signos de interrogación: «¿Qué significa la lingüística moderna?»
  • En las interrogaciones retóricas, como «Dónde encontrarás un lugar mejor que este», en las que realmente no se plantea una pregunta, sino que se expresa indirectamente una afirmación («en ningún lugar estarás mejor que aquí»). Aunque en el uso habitual suelen escribirse los signos, su ausencia también se considera admisible.

Por otro lado, en expresiones claramente exclamativas es frecuente y correcto omitir los signos de exclamación en la escritura: «Vaya, cuánto has cambiado».

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