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Psicología

¿Qué significa cuando una persona mira hacia el techo durante una conversación? La psicología lo explica

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Cuando una persona mira hacia el techo en mitad de una conversación, lo habitual es pensar que se ha desconectado o que oculta algo. Y esta es una interpretación casi automática que uno tiene, tanto en encuentros laborales, como en primeras citas. Sorprendentemente, esa conclusión generalizada choca con lo que muestran los estudios sobre movimiento ocular y atención.

Los psicólogos que investigan el contacto visual llevan años grabando conversaciones reales, cara a cara, para entender qué pasa exactamente en esos segundos de mirada perdida. Los resultados, publicados en revistas científicas serias, apuntan a un mecanismo cerebral muy concreto que poco tiene que ver con la falta de interés que casi todos dan por hecha.

¿Por qué una persona mira hacia el techo cuando responde una pregunta difícil?

La respuesta que da la ciencia es clara: cuando una persona mira hacia el techo durante una conversación, casi siempre está gestionando el esfuerzo mental de pensar una respuesta, no desconectando de la charla. Así lo demostró un estudio publicado en la revista Journal of Child Psychology and Psychiatry, firmado por Gwyneth Doherty-Sneddon, Deborah M. Riby y Lisa Whittle.

Este analizó el comportamiento visual de decenas de participantes mientras respondían preguntas de dificultad creciente cara a cara con un entrevistador.

En la misma línea, el hallazgo central fue que la mirada se desvía sobre todo en el momento de pensar la respuesta, no mientras se escucha la pregunta ni mientras se habla.

En los grupos analizados, entre el 70% y el 88% del tiempo total de desviación ocular se concentró justo en esa fase de razonamiento, y ese porcentaje crecía cuanto más difícil era la pregunta planteada.

Lo que dice la creencia popular sobre mirar hacia arriba o hacia el techo

La idea de que mirar arriba a la derecha significa mentir o construir una imagen falsa, y mirar arriba a la izquierda significa recordar algo real, viene de la Programación Neurolingüística (PNL), muy popular desde los años ochenta en cursos de comunicación y ventas.

Según esta teoría, cada dirección de la mirada corresponde a un tipo distinto de proceso mental, desde recuperar sonidos hasta construir sensaciones.

Sin embargo, el problema es que esa clasificación nunca se ha confirmado con evidencia científica sólida.

Y es que en este sentido, varias revisiones académicas han intentado comprobar la relación entre la dirección exacta de los ojos y el tipo de pensamiento, sin encontrar un patrón fiable que se repita entre personas distintas.

Lo único que sí sostienen los estudios serios es el hecho más general: desviar la vista, sea hacia el techo o hacia un lado, ayuda a concentrarse.

¿Qué pasa en el cerebro cuando alguien esquiva el contacto visual?

Mantener la mirada fija en otra cara exige al cerebro procesar en tiempo real gestos, expresiones y microcambios, además de la propia conversación. Esa carga adicional compite con los recursos que se necesitan para razonar una respuesta, así que apartar los ojos reduce ese ruido visual y libera atención para pensar con más claridad. Es, en el fondo, un truco de eficiencia mental.

El mismo estudio comparó a menores con autismo y con síndrome de Williams frente a grupos de desarrollo típico.

Los chicos con autismo desviaban la mirada mucho menos al pensar (un 74% frente a un 83% en el grupo de control) y, en cambio, apartaban más los ojos mientras escuchaban (un 37% frente a un 23%), lo que sugiere que no distinguen bien cuándo conviene mirar y cuándo no. Los participantes con síndrome de Williams, en cambio, se comportaron igual que los controles.

Así es como se debería interpretar el gesto de mirar hacia el techo en la práctica

Antes de sacar conclusiones sobre alguien que mira hacia el techo a mitad de charla, conviene fijarse en el contexto completo: qué se le ha preguntado, cuánto tarda en responder y qué pasa justo después.

En este mismo sentido, los especialistas en comunicación no verbal insisten en que ningún gesto aislado, por muy repetido que sea, basta para juzgar si alguien miente o se aburre. A continuación, se plantean distintas e hipotéticas situaciones posibles:

Exigir contacto visual constante durante una entrevista de trabajo o un examen oral, de hecho, puede jugar en contra. Los propios autores del estudio advierten que obligar a mantener la mirada mientras se piensa reduce el rendimiento en la tarea, porque quita al cerebro el único recurso que tenía para aliviar la carga.

Dicho esto, dejar que alguien mire al techo unos segundos, en ese sentido, es dejarle pensar mejor.