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Reflexión

Qué significa el célebre proverbio gaélico: «La vaca que grita más fuerte no es la que da más leche»

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Los refranes nacidos en el campo tienen la virtud de explicar comportamientos con imágenes que cualquiera puede visualizar. Uno de los más repetidos en los últimos tiempos es un proverbio gaélico que afirma que «la vaca que grita más fuerte no es la que da más leche», una frase que ha saltado de los antiguos refraneros a las recopilaciones de citas y a las redes.

En muchos lugares circula traducido del francés (Ce n’est pas la vache qui crie le plus fort qui donne le plus de lait), donde se ha popularizado tanto que a menudo se presenta como un dicho propio de ese país. Su raíz, sin embargo, está en las tierras celtas de las islas británicas, y su sentido va bastante más allá del establo, pues conecta con situaciones cotidianas que casi todo el mundo vivió.

¿Qué significa el proverbio gaélico «la vaca que grita más fuerte no es la que da más leche»?

El mensaje, para quien todavía no lo captó, es que quien más ruido hace no es necesariamente quien más aporta. En una granja, la vaca que muge con más fuerza puede llamar la atención del ganadero, pero eso no garantiza que sea la más productiva.

Trasladado a las personas, el refrán advierte contra la tendencia a valorar a los demás por lo mucho que se hacen notar y no por lo que realmente hacen.

Y ojo, que el proverbio tiene dos lecturas complementarias. Por un lado, es una crítica a quienes presumen, se quejan constantemente o reclaman protagonismo sin ofrecer resultados que lo respalden.

Por otro lado, es un reconocimiento a las personas discretas, que trabajan en silencio y cuya contribución pasa a menudo inadvertida precisamente porque no necesitan anunciarla. Son, en la metáfora del establo, las vacas que dan leche sin hacer ruido.

El origen de este proverbio gaélico: una sabiduría nacida entre ganaderos

Las lenguas gaélicas forman una rama de la familia celta que agrupa el irlandés, el gaélico escocés y el manés, hablado en la isla de Man.

En esas sociedades, el ganado tuvo durante siglos un peso económico y simbólico enorme. Recordemos que en la Irlanda medieval era la principal medida de riqueza, y una de sus grandes epopeyas, el Táin Bó Cúailnge (‘El robo del ganado de Cooley’), gira en torno a un toro.

No es extraño, por tanto, que las vacas protagonicen muchos de sus refranes. Un refranero de gaélico escocés recoge una versión especialmente dura del dicho, según la cual la peor vaca del corral es la que muge más fuerte.

En manés se conserva otra muy próxima a la que se ha popularizado: «No es la vaca que más llama, la que más leche da».

Desde ahí, la idea viajó a otras lenguas. En Francia circula como «Ce n’est pas la vache qui beugle le plus fort qui a le plus de lait», y las recopilaciones de citas francesas la clasifican expresamente como proverbio gaélico.

En Italia, por su parte, también se repite: «Non è la vacca che muggisce di più che dà più latte». El castellano, por su parte, tiene varios refranes con una enseñanza parecida:

¿Escuchamos a quien más grita o a quien más aporta?

La psicología social ha comprobado que el refrán describe un sesgo real. En 2020, un equipo dirigido por Neil MacLaren, de la Universidad Estatal de Nueva York en Binghamton, publicó en la revista ‘The Leadership Quarterly’ un estudio con 256 estudiantes repartidos en 33 grupos de entre cuatro y diez personas, que debían resolver juntos un juego de simulación.

Al final de la tarea, cada participante votaba a quién consideraba el líder del grupo. El resultado confirmó la llamada hipótesis del parloteo: el tiempo que una persona pasaba hablando predecía su elección como líder, incluso después de tener en cuenta su inteligencia, su personalidad o su género.

Es decir, la cantidad de intervenciones influía más de lo esperado frente a su calidad.

A su vez, el hallazgo ayuda a entender por qué quienes más se hacen oír suelen ganar visibilidad en reuniones, equipos o proyectos, aunque no sean los que más contribuyen.

Y explica también la frustración de muchas personas que sienten que su trabajo pasa desapercibido mientras otros, con menos resultados, se llevan el reconocimiento por el simple hecho de ocupar más espacio en la conversación.

Lo que este proverbio dice de nuestra forma de valorar a los demás

El refrán invita a revisar los criterios con los que se juzga a compañeros, amigos o familiares. En un entorno dominado por las redes sociales, donde la autopromoción forma parte de la rutina diaria, la distancia entre lo que alguien muestra y lo que aporta puede ser enorme. Mirar los resultados antes que el ruido es, en esencia, lo que propone esta vieja enseñanza ganadera.

Y para concluir, cabe aclarar que tampoco se trata de condenar a quien habla mucho ni de idealizar el silencio. Hay personas extrovertidas que comunican bien y además cumplen, y otras discretas que simplemente no aportan.

El proverbio recuerda que la voz alta no es una prueba de valía. En el estudio de MacLaren, de hecho, los hombres recibían de media un voto extra como líderes solo por ser hombres.