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¿Qué es un enantiosemo y por qué hay tan pocos ejemplos en español? La RAE resuelve un misterio que pocos hispanohablantes conocen

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

En español hasta tenemos palabra que podemos decir pero no escribir, pero uno de los fenómenos más curiosos es el enantiosemo. Es decir, aquellas expresiones que funcionan como autoantónimos. La Real Academia Española (RAE) ha puesto varios ejemplos para que lo entendamos.

Según la Fundéu son las palabras que pueden significar una cosa y su contraria. También conocidos como autoantónimos, son voces con sentidos opuestos.

De hecho, no dejan de ser un tipo de polisemia en la que una palabra se puede utilizar en dos direcciones contrarias sin dejar de ser correcta. Si todavía no lo entiendes, te daremos varios ejemplos para que lo comprendas.

Qué es un enantiosemo o autoantónimo en español, según la RAE

Un enantiosemo no es una palabra mal usada ni una licencia del hablante. Es una voz que, por evolución del idioma, ha acabado acumulando significados opuestos.

No son errores, sino piezas raras de la lengua que obligan a mirar el contexto. La palabra sola puede despistar; la frase completa suele resolver el sentido.

También se le conoce como autoantónimo, ya que realmente es una palabra que debido a su polisemia funciona como su propio antónimo. Una expresión que lleva dentro su propio contrario.

Por qué en español hay tan pocos enantiosemos

No todas las palabras ambiguas son enantiosemos. Para que una voz entre en este grupo, sus sentidos tienen que ser realmente opuestos y estar asentados en el uso.

Ese es el principal motivo por el que hay tan pocos ejemplos de enantiosemos en castellano. Muchas palabras tienen varios significados, pero no todos chocan entre sí.

Por ejemplo, Banco puede ser una entidad financiera o un asiento, pero no son significados contrarios. La enantiosemia exige que la lengua mantenga dos direcciones enfrentadas dentro de la misma forma.

El mejor ejemplo para que entiendas que es un autoantónimo en castellano

El ejemplo más fácil para entender qué es un autoantónimo o enantiosemo es el verbo alquilar. Pensemos en la frase «He alquilado un piso».

Sin más información, es imposible saber qué papel desempeña esa persona. Puede ser el propietario que ha cedido temporalmente su vivienda a cambio de dinero, pero también el inquilino que ha pagado para utilizarla.

Las dos posibilidades son correctas. De hecho, el diccionario recoge alquilar tanto para dar a alguien algo para que lo utilice temporalmente mediante un paco como para tomar de alguien algo para usarlo durante un tiempo y por un precio acordado.

Es decir, el mismo verbo permite describir los dos extremos de una misma operación. El lenguaje evita normalmente que esto provoque problemas gracias al contexto.

Por ejemplo, si alguien dice «el casero alquiló su apartamento por 900 euros al mes», sabemos que lo está ofreciendo. Si dice «alquilé un apartamento para pasar agosto en la costa», entendemos que lo ha tomado en alquiler.

Ejemplos de enantiosemos en español, según la RAE

En español tenemos palabras raras que ni siquiera sabemos que existen. Sin embargo, los enantiosemos son expresiones de sobra conocidas. Sólo que no nos hemos parado a pensar que son su propio antónimo.

Un ejemplo muy conocido es alquilar, ya que significa tanto entregar temporalmente una cosa a cambio de dinero como tomarla pagando algo por utilizarla. Es decir, el propietario alquila el piso y el inquilino también puede decir que lo ha alquilado.

Ocurre lo mismo con huésped, aunque ahora se use más frecuentemente para la persona que se aloja en una casa o establecimiento. Sin embargo, el DLE también lo recoge como el mesonero o el dueño de una posada.

Saliendo del apartado de la vivienda, existen otros casos como sancionar. Puede usarse para autorizar o aprobar un acto, una norma o una disposición, pero también para aplicar un castigo. Una autoridad puede sancionar una ley y, al mismo tiempo, sancionar a una persona que la incumple.