¿Por qué se contagian los bostezos?
La ciudad del sur de Europa a la que los británicos están llegando en masa: es la mejor para jubilarse
Los chefs lo confirman: por qué todos ponen vinagre en la sartén para freír pechuga de pollo y para qué sirve
Los azulejos de cocina pasaron a la historia: la nueva tendencia que se lleva en 2026 es más práctica, cómoda y sin obras
Un contagio inevitable
A todos nos ha pasado. Te levantas una mañana después de haber dormido mejor que nunca. Diez horas de sueño acompañan tu nueva jornada, cuerpo y mente yacen descansados en un organismo que no necesita más reposo pero de repente ves a tu madre bostezar y «se te pega». El bostezo se vuelve inevitable y tu piensas: ¿Por qué? Muy sencillo, bostezar es inevitable, y según los primeros estudios de la Universidad de Nottingham, se debe a la activación de la corteza motora del cerebro.
Aunque no estemos cansados podemos tener el mayor de los bostezos que hayamos generado nunca. Simplemente porque se activa una región muy concreta del cerebro que es la responsable de la ejecución del movimiento y los impulso neuronales. Una especie de acto reflejo que recibe el nombre de ecofenómeno y que puede definirse como la repetición involuntaria de las acciones de tus semejantes. Una teoría que se enmarcaba como un auténtico enigma hasta la actualidad.
Demostrado científicamente
El estudio que llevó a cabo la Universidad de Nottingham con Stephen Jackson a la cabeza consistía en la participación de 36 voluntarios a los que se le expuso un vídeo de diferentes personas bostezando. La única norma fue que intentaran reprimir el bostezo. Después el análisis de los resultados y la contabilización de los bostezos se quiso demostrar la relación entre este acto y la excitabilidad motora. Por lo tanto, los investigadores utilizaron la estimulación magnética transcraneal (TMS) para intentar generar un bostezo.
Los resultados fueron positivos, determinando que a través de la estimulación eléctrica también es posible incitar a los bostezos. Además, se llegó a la conclusión que el intento de reprimir este acto reflejo aumenta a grandes niveles la necesidad del mismo. Otro de los aspectos más destacados del experimento es que gracias a las TMS se pudo determinar que sujeto era más o menos propenso a contagiarse de los bostezos. Una acción que depende totalmente de la excitabilidad cortical y la inhibición fisiológica del córtex motor primario de cada individuo y que varía de unas personas a otras.
Lo último en Curiosidades
-
La ciudad del sur de Europa a la que los británicos están llegando en masa: es la mejor para jubilarse
-
Los chefs lo confirman: por qué todos ponen vinagre en la sartén para freír pechuga de pollo y para qué sirve
-
Los azulejos de cocina pasaron a la historia: la nueva tendencia que se lleva en 2026 es más práctica, cómoda y sin obras
-
Los expertos en limpieza lo avalan: el material de cocina que debes usar para que no se vean las pasadas de bayeta en la vitrocerámica
-
El fenómeno en el río Éufrates que activa todas las alarmas por una antigua profecía del fin del mundo
Últimas noticias
-
‘The Boroughs’ se estrena hoy en Netflix: la nueva serie de los productores de Stranger Things que promete convertirse en lo más visto
-
El entrenamiento de Anne Hathaway para ‘El diablo viste de Prada 2’, según su entrenadora: «Combinó danza con fuerza»
-
Cómo afectará la sentencia del Supremo a ‘Pasapalabra’: las opciones de Antena 3 sin ‘El Rosco’
-
Avance de ‘La Promesa’ de hoy, 21 de mayo: Vera confiesa toda la verdad a sus compañeros
-
Hallazgo histórico en una sima cántabra: un esqueleto confirma que en el siglo XIX aún había linces boreales en España