Psicología

La psicología ha llegado a la conclusión de que quienes compran en tiendas de segunda mano no lo hacen simplemente para ahorrar dinero

Ropa en tienda de segunda mano
Ropa en tienda de segunda mano
Laura Mesonero
  • Laura Mesonero
  • Laura Mesonero Ortiz (Madrid, 2002) Periodista especializada en SEO editorial y desarrollo de audiencias digitales, con experiencia en medios nacionales de referencia como La Razón (Grupo Planeta), The Objective media y ahora en OkDiario. Experta en estrategia de contenidos orientada a Google Discover y Google Search. Perfil híbrido entre redacción, análisis de datos y visión estratégica.

Durante años, comprar en tiendas de segunda mano ha estado asociado casi exclusivamente a la necesidad económica. Es habitual pensar que quienes recorren los mercadillos, las tiendas vintage o las plataformas de ropa de segunda mano tipo Wallapop o Vinted lo hacen porque no pueden permitirse comprar ropa nueva.

Sin embargo, esta percepción está cambiando. Cada vez son más las personas con poder adquisitivo suficiente para renovar su armario en cualquier tienda que, aun así, prefieren buscar entre perchas de ropa de segunda mano. Un comportamiento que desde fuera puede resultar sorprendente, pero que la psicología lleva tiempo analizando y que tiene una explicación mucho más profunda que el simple hecho de ahorrar dinero.

Lejos de ser una decisión basada únicamente en el precio, los expertos explican que detrás de esta tendencia hay factores relacionados con la personalidad, los valores, la creatividad e incluso la forma en la que cada persona entiende el consumo. Comprar ropa usada se ha convertido para muchos en una forma de expresar quiénes son y cómo quieren relacionarse con el mundo. 

No es una cuestión de dinero, sino de valores

Uno de los principales motivos que explican este fenómeno es la creciente preocupación por el medio ambiente. Una investigación publicada en 2021 sobre la actitud hacia las compras de segunda mano analizó a 841 personas en España y Polonia y concluyó que la conciencia ambiental era uno de los factores que más influía en este tipo de consumo.

Las personas que conocen el impacto que tiene la industria textil sobre el planeta, desde el enorme consumo de agua hasta la generación de residuos y emisiones contaminantes, desarrollan una actitud mucho más favorable hacia la reutilización de prendas. Para ellas, comprar ropa usada supone una manera de reducir su huella ambiental y consumir de una forma más responsable.

Una forma de expresar la personalidad

La psicología del consumidor también señala que las tiendas de segunda mano permiten construir una identidad propia. En un mercado donde la moda rápida hace que miles de personas vistan prácticamente igual, encontrar una prenda única aporta una sensación de exclusividad difícil de conseguir en las grandes cadenas.

Un estudio publicado en 2022 sobre los compradores de moda de segunda mano reveló que, además del ahorro, las principales motivaciones son el interés por la moda, la sostenibilidad, la nostalgia y el deseo de expresar un estilo personal diferente. 

De hecho, los investigadores observaron que cuanto mayor era la frecuencia con la que una persona compraba ropa de segunda mano, más importancia adquirían estos factores frente al precio.

La emoción de encontrar un ‘tesoro’

Otro aspecto que explica la psicología es el placer que produce la incertidumbre. A diferencia de una tienda convencional, donde el catálogo apenas cambia, las tiendas de segunda mano ofrecen una experiencia impredecible.  

Cada visita puede esconder una prenda exclusiva, una marca de lujo olvidada o una pieza vintage imposible de encontrar en otro lugar. Los psicólogos denominan este fenómeno ‘efecto búsqueda del tesoro’, una sensación que activa los circuitos de recompensa del cerebro y convierte la compra en una experiencia mucho más emocionante.

En muchos casos, la satisfacción no llega únicamente por adquirir una prenda, sino por haber sido capaz de descubrir algo que casi nadie más encontrará.

La moda también impulsa este tipo de consumo

Otra idea que ha quedado desfasada es pensar que quienes siguen las tendencias solo compran ropa nueva. Las investigaciones apuntan precisamente en la dirección contraria.

Un estudio realizado en 2016 sobre las motivaciones para comprar artículos de segunda mano identificó que alrededor del 83 % de los consumidores estaban impulsados, en mayor o menor medida, por razones relacionadas con la moda.

Las prendas vintage, las colecciones descatalogadas o las piezas exclusivas permiten crear un estilo mucho más personal que el ofrecido por la producción masiva. Para muchos consumidores, precisamente ahí reside su atractivo.

Comprar de segunda mano ya no es una necesidad

Los psicólogos coinciden en que la compra de artículos de segunda mano ha dejado de estar ligada exclusivamente a las dificultades económicas. Hoy representa una forma distinta de consumir, donde la sostenibilidad, la creatividad, la autenticidad y la satisfacción de descubrir piezas únicas pesan tanto o más que el ahorro.

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