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Psicología

La psicología llega a la conclusión de que las personas que escriben en calendarios a mano en lugar de usar su teléfono no son antiguas, sino que valoran la simplicidad

  • Fernando Larruscain
  • Estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Redactor de SEO en OKDIARIO. Apasionado del deporte y de las MMA.

A pesar de vivir en la era digital, donde el móvil se ha vuelto una herramienta fundamental en nuestra vida, existen personas que prefieren seguir usando métodos analógicos para muchas tareas. Hay quienes prefieren seguir anotando fechas y tareas pendientes para otros días con bolígrafo y papel.

Los expertos en psicología han concluido por qué estas personas prefieren evitar las facilidades otorgadas por las tecnologías y seguir con los métodos antiguos. Esta tendencia está relacionada con la psicología cognitiva actual y la explicación tiene que ver con la sencillez, pero va aún más allá.

La sencillez de lo analógico

Los psicólogos hablan de una saturación relacionada con las aplicaciones de calendario que ofrecen alarmas, enlaces, mapas y recordatorios repetitivos. Tanta personalización digital abruma al cerebro por la cantidad de opciones innecesarias que sobreestimulan al cerebro y dificultan una tarea sencilla. El móvil nos fragmenta nuestra atención, dándonos la falsa sensación de creernos más eficientes por utilizarlo.

Los métodos analógicos, en este caso el papel, ofrecen tan sólo dos opciones: escribir o leer. Limitar las herramientas que disponemos en la tecnología nos ayuda a encontrar paz mental. Al no depender de actualizaciones, baterías o sincronizaciones fallidas, la persona recupera el control y dominio de su tiempo sin estar pendiente de fallos tecnológicos.

El peligro de la tecnología

Utilizar un método analógico nos permite centrarnos únicamente en la tarea que queremos realizar. A la hora de utilizar un teléfono, no sólo tenemos una aplicación de calendario con múltiples funciones y herramientas, sino que existen cientos de aplicaciones con sus respectivos estímulos que pueden distraernos de nuestro cometido. Las redes sociales se encuentran a tan sólo un clic, haciendo que podamos perder minutos e incluso horas que no teníamos pensado invertir en redes.

Otra de las problemáticas que se desarrollan con el uso tecnológico tiene que ver con la pérdida de la memoria. Al delegar la tarea de recordar una fecha a una alarma del teléfono, nuestro cerebro no hace el esfuerzo de fijar la fecha en la memoria a largo plazo. Si la alarma falla, es muy posible que te olvides de la fecha.