Los expertos en limpieza lo confirman: los colores de las bayetas de micofibra no están por casualidad, en realidad es un código para delimitar zonas de la casa
Dependiendo del color podemos saber si una bayeta es para la cocina o para otra estancia de la casa
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Cada vez que hacemos la limpieza en casa, echamos mano de un elemento que es tan básico como esencial. Las bayetas o paños de microfibra están en todas las casas y una de las cosas que los distingue es que siempre se venden en distintos colores. De hecho, se suelen comprar en pack y cuando las abrimos vemos como cada una es de un color distinto, algo que tiene un porqué y que los expertos en limpieza resaltan, ya que cada parece que cada paño tiene su función o zona de limpieza asignada.
Podemos ir al supermercado, comprar un paquete de bayetas y pensar que la variedad de colores se corresponde a un deseo del fabricante para hacerlas más vistosas, o diferenciar unos modelos de otros. Sin embargo, esa variedad tiene una utilidad mucho más práctica y es que gracias a los colores podemos crear un sistema muy sencillo para saber dónde debe utilizarse cada bayeta y, sobre todo, evitar que un mismo paño termine pasando por superficies de diferentes zonas de la vivienda.
Los colores de las bayetas de micofibra no están por casualidad
Una bayeta puede parecer limpia después de pasarla por una superficie, pero eso no significa que lo esté. Durante su uso recoge polvo, restos de comida, grasa y microorganismos que pueden permanecer entre sus fibras, de modo si ese paño se utiliza posteriormente en otra estancia es posible que acabemos llevando suciedad y microorganismos de un lugar a otro. Algo que se conoce como contaminación cruzada y explica por qué los profesionales de la limpieza suelen separarlas.
Además, hemos de tener mucho cuidado con determinadas estancias de la casa como el baño y la cocina. En estos espacios resulta conveniente sí o sí, tener bayetas diferentes y no intercambiarlas, precisamente porque las superficies y los residuos con los que entran en contacto son muy distintos y no queremos que esa contaminación cruzada llegue a convertirse incluso, en un problema de salud.
Cómo identificamos el color de cada bayeta
Para evitar ese tipo de problemas, podemos aprovechar el color de las bayetas que usamos. Cierto es que no existe una regla oficial, pero ya que son de distintos colores, las podemos asignar para distintas limpiezas. Algo que explican los especialistas en limpieza de Ecodomis, ya que dejan claro que las bayetas siempre siven para limpiar todas las superficies de la misma manera, pero que son los colores los que permiten diferenciarlas con el fin de que no se genere contaminación cruzada.
De esta forma, basta con mirar el paño para saber dónde utilizarlo. No hace falta marcarlo, guardarlo en un lugar diferente ni intentar recordar cuál se utilizó la última vez en el baño. El sistema también resulta especialmente práctico cuando varias personas se encargan de las tareas domésticas, ya que todos pueden seguir el mismo criterio.
Y aunque como decimos no hay una regla escrita que obligue a utilizar cada color en una determinada estancia, sí existen códigos que pueden servir como referencia. Uno de los ejemplos propuestos por los especialistas de Ecodomis consiste en distribuirlas de esta manera:
- Roja: sanitarios.
- Amarilla: cristales y ventanas.
- Verde: cocina.
- Azul: muebles y otras superficies de la casa.
Lo realmente importante no es utilizar exactamente esta combinación, sino mantener siempre el mismo criterio. Una familia podría decidir utilizar la azul para el baño y la roja para la cocina y el sistema seguiría siendo válido siempre que todos respetasen esa distribución.
Un truco sencillo para evitar confusiones
Cuando hay varias bayetas similares, recordar para qué se utilizó cada una puede resultar complicado. Establecer el código desde el primer momento evita este problema. Una opción sencilla consiste en guardar cerca de los productos de limpieza una pequeña indicación con los colores y su función. Así, cualquier persona de la casa puede comprobar rápidamente qué bayeta necesita.
También puede ser útil disponer de más de una unidad de cada color. Así, cuando una esté en la lavadora o secándose, habrá otra limpia disponible para la misma zona sin necesidad de recurrir a una destinada a otra estancia. Esta separación permite además organizar mejor el lavado y controlar el estado de los paños. Si cada grupo tiene siempre la misma función, resulta más sencillo detectar cuáles se utilizan con mayor frecuencia y necesitan renovarse antes.
El cuidado de las bayetas también importa
Asignar un color a cada zona pierde buena parte de su utilidad si después las bayetas se guardan húmedas o no se lavan correctamente. Una vez utilizadas, deben limpiarse y dejarse secar por completo antes de volver a guardarlas. También conviene tener cuidado con determinados productos durante el lavado. El suavizante puede dejar residuos sobre las fibras y perjudicar algunas de las características que hacen útil a la microfibra, como su capacidad para recoger suciedad y absorber líquidos. Además, separarlas de prendas que desprendan muchas pelusas también ayuda a conservarlas en mejores condiciones.
Por tanto, la próxima vez que un paquete de bayetas incluya cuatro colores diferentes, no es necesario utilizarlos al azar. Convertirlos en un pequeño código doméstico permite saber de un vistazo qué paño corresponde a cada zona y, especialmente, evita que la bayeta utilizada en el baño termine limpiando unas horas después la superficie donde se prepara la comida.
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