La psicología dice que las personas que tienen varias mascotas no intentan reemplazar a las familias tradicionales, sólo tienen miedo de una responsabilidad mayor
La psicología explica el porqué algunas personas se sienten mejor teniendo varias mascotas
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Hay personas que tienen un perro y con eso es suficiente. Sin embargo, otras empiezan con uno y sin darse cuenta terminan conviviendo con dos, tres o incluso más animales en casa. Perros, gatos, pájaros o conejos comparten espacio en hogares donde el cuidado de las mascotas forma parte del día a día. Desde fuera, a veces se mira con cierta extrañeza y de hecho puede generar la idea de que aquellos que tienen muchas mascotas intentan llenar un vacío o sustituir otras relaciones. Sin embargo, la psicología tiene claro que no existe una única explicación ni un perfil cerrado. De hecho, reducirlo todo a una cuestión emocional simple suele ser un error.
Lo que sí muestran distintas teorías es que la relación con los animales responde a motivaciones mucho más variadas. En muchos casos, no se trata de reemplazar nada, sino de una forma concreta de relacionarse con el entorno, con las responsabilidades y con el propio bienestar emocional. En concreto, hay personas que encuentran en el cuidado algo más que una obligación. Atender a otros, estar pendiente de sus necesidades o mantener una rutina ligada a ello no se vive como una carga, sino justo al contrario.
Qué dice la psicología de las personas que tienen varias mascotas
Este tipo de comportamiento encaja con lo que plantea la teoría del apego. Aunque se desarrolló para explicar vínculos entre personas, con el tiempo se ha visto que también se aplica a la relación con animales. Se generan rutinas, afecto y una sensación de vínculo bastante clara. Por eso no es raro que alguien se sienta a gusto teniendo varias mascotas. No necesariamente porque necesite compañía, sino porque ese cuidado diario le aporta equilibrio. Forma parte de su forma de estar y de organizar el día.
Otro factor importante es la empatía. Las personas que tienden a percibir con facilidad las necesidades de otros suelen desarrollar vínculos más intensos con los animales. No es algo exclusivo, pero sí bastante habitual y esto se ve, por ejemplo, en quienes adoptan mascotas mayores o animales rescatados. No siempre es una decisión práctica. Muchas veces responde a una necesidad de ayudar o de mejorar la situación de ese animal en concreto.
Tener varias mascotas, en estos casos, no tiene que ver con acumular, sino con responder a esa capacidad de implicarse emocionalmente. Es una decisión que, desde fuera, puede parecer excesiva, pero que para quien la toma tiene sentido.
El contacto con los animales también responde a una necesidad natural
Hay otra teoría que ayuda a entender este comportamiento: la biofilia. Plantea que las personas tienen una tendencia natural a conectar con otros seres vivos. En entornos urbanos, donde el contacto con la naturaleza es limitado, los animales cumplen en parte esa función. Pasear con un perro, observar su comportamiento o simplemente convivir con varias mascotas puede cubrir esa necesidad de interacción con el entorno natural. No es algo que todo el mundo experimente igual, pero sí explica por qué algunas personas disfrutan especialmente de esa convivencia diaria con animales.
Las mascotas también ayudan a gestionar el estrés
Otro punto que se repite en diferentes estudios es el efecto que tienen los animales sobre el bienestar emocional. Pasar tiempo con mascotas puede ayudar a reducir el estrés y a desconectar de la rutina. Después de un día complicado, volver a casa y encontrarse con animales que buscan atención o contacto genera una respuesta emocional positiva. No sustituye a otras formas de apoyo, pero sí aporta un tipo de calma muy concreta. Y en el caso de quienes tienen varias mascotas, este efecto se multiplica. Hay más interacción, más actividad y también más momentos que rompen con la tensión del día.
Las rutinas marcan la diferencia en el día a día
Tener varias mascotas implica una organización constante. Horarios de comida, paseos, limpieza, visitas al veterinario, etc…Todo eso crea una estructura diaria bastante clara y lejos de ser un problema, muchas personas encuentran en esa rutina un punto de estabilidad. Les ayuda a ordenar el día y a mantener cierta constancia en sus hábitos.
Además, en el caso de los perros, por ejemplo, las salidas diarias también favorecen el contacto social. Es habitual coincidir con otras personas en el mismo entorno, lo que introduce un componente social adicional.
No existe un único perfil de persona con varias mascotas
Aun así, es importante no simplificar. No todas las personas que tienen varias mascotas lo hacen por los mismos motivos. Influyen factores como el espacio, la economía, el estilo de vida o incluso el trabajo. También entra en juego la personalidad. Algunos estudios señalan que las personas con mayor tendencia a la cooperación o con más apertura a nuevas experiencias pueden sentirse más cómodas conviviendo con distintos animales. Pero eso no significa que haya un patrón fijo, de modo que hay personas muy empáticas que prefieren no tener mascotas, y otras que conviven con varias por circunstancias concretas.
Tener varias mascotas no sustituye otras relaciones
Una de las ideas más repetidas es que quienes tienen muchos animales intentan llenar un vacío. Sin embargo, la psicología no respalda esa afirmación de forma general. Muchas de estas personas mantienen relaciones sociales normales, tienen familia, amigos y una vida activa. Las mascotas no sustituyen esos vínculos, sino que forman parte de su entorno, ya que lo relevante no es el número de animales, sino el significado que tiene esa convivencia. Para algunos, es una forma de cuidar. Para otros, una manera de organizar su día o de sentirse mejor. Y en muchos casos, simplemente, una elección que encaja con su forma de vivir.
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