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La psicología confirma que llegar tarde a recoger a los niños del colegio puede generarles inseguridad emocional

  • Carmen Ruiz
  • Carmen Ruiz Rodríguez (Madrid, 2005) es estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) desde el año 2023. Es especialista en SEO y en información de actualidad. Con experiencia en comunicación empresarial y radio.

En numerosos casos, dejar a un niño por primera vez en el colegio no es un trabajo sencillo. Los lloros o la preocupación al enfrentarse a algo nuevo les generan incertidumbre que afecta a la seguridad emocional del pequeño. Sin embargo, existe otro factor clave que pasa desapercibido y que produce inseguridad emocional y se resume en los niños que esperan a que sus padres los recojan del colegio después de las clases.

Cuando sus progenitores tardan en llegar, aparecen emociones como la preocupación, tristeza o incertidumbre. La psicología infantil señala que esta reacción está relacionada con el vínculo afectivo y la necesidad de sentirse protegidos, porque para un niño comprobar que sus padres regresan después de una separación rutinaria refuerza su sensación de estabilidad y confianza.

¿Qué produce la espera?

La espera en el colegio por parte del pequeño se concentra en una teoría denominada la teoría del apego. El psiquiatra John Bowlby fue el encargado de desarrollarla y ayuda a comprender la importancia de estos reencuentros. Los niños necesitan figuras de referencia que les proporcionen protección y seguridad emocional. Por eso, cuando llega el momento de la recogida del colegio, los menores afrontan la espera con tranquilidad.

Aunque, los retrasos frecuentes e inesperados provocan nerviosismo, sobre todo si desconocen quién irá a buscarlos. Al mismo tiempo, los niños pequeños todavía están desarrollando su percepción del tiempo y entienden mejor expresiones como «vendré después de la merienda» que indicaciones basadas en horas concretas.

Los niños que lloran cuando les dejan en el colegio

El sencillo acto de la despedida matutina en la puerta del colegio puede convertirse en una situación emocionalmente intensa. La psicología infantil detalla que los niños que lloran al entrar al colegio proyectan un comportamiento normal, y más cuando se trata de los primeros años de escolarización.

Además, están aprendiendo a gestionar la separación de sus figuras de apego. Esta conducta no implica que el niño rechace ir al colegio, sino que le genera incertidumbre separarse de sus padres y abandonar temporalmente un entorno que considera seguro. Los especialistas hablan de lo fundamental que es establecer una rutina de despedida breve, afectuosa y predecible para prevenir esa angustia.

Por ejemplo, un abrazo, unas palabras tranquilizadoras y la seguridad de que volverán a recogerlo favorecen su adaptación. En el caso de los llantos intensos y prolongados en el tiempo, conviene consultar con un profesional del centro educativo o con un especialista en psicología infantil para garantizar el bienestar del pequeño.

¿Qué ocurre si lloran cuando ven a sus padres tras las clases?

Algo habitual también en algunos niños es comportarse de forma favorable durante la jornada escolar y mostrar el lloro o la irritabilidad al reencontrarse con sus padres. Esto ocurre porque han acumulado cansancio, frustración o emociones que expresan al sentirse seguros de nuevo.

No significa necesariamente que hayan tenido un mal. Los expertos destacan que la actitud de los adultos durante el reencuentro también influye en el bienestar infantil y, una sonrisa, un abrazo y unos minutos de atención ayudan al niño a recuperar la calma.

Por lo tanto, lo importante no es llegar a recoger al pequeño puntual, sino ofrecer seguridad, mantener rutinas y transmitir la tranquilidad necesaria. Un retraso ocasional no perjudica el vínculo afectivo, sobre todo si el pequeño está acompañado y sabe esperar correctamente.